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jueves, 13 de agosto de 2015

YO ESCRIBO




Otros escriben de iras o ironías. Del fulgor del metal.
De exilios y agonías.
Yo escribo del amor. Del plural de primera persona.
De estómago y vísceras. De sujeto y participio.
 
Otros escriben de escasez y desgracia, de ideal e injusticia.
De revolución. De vanguardia. De proletarios y utopías.
De militantes, de hartazgos. De banderas y protestas.
De prisiones y huelgas.
 
Yo escribo de las melodías que el amor diseña.
De su partitura vibrante, de su solfeo abandonado.
De allegro y adagio.
Sinfonía del silencio, ópera del gozo. Abismo y cumbre.
 
De los mapas de los amantes. De sus coordenadas esotéricas
donde confluyen rubor, odio, vacío, nervio y delicioso insomnio.
 
Mis letras vienen de un modesto planeta
donde olvido y recuerdo contienen igual ilusión.
Donde la paz no existe, el dolor acecha,
donde gozar y sufrir son la misma falacia.
 
Otros escriben de furia y desaliento,
de hambre y cansancio, de flores y tumbas.
De pobres y ricos, de batallas y pactos,
de consigna y sangre. De dialéctica.
 
Yo escribo de cuerpos y azahares,
de placeres y desdichas. De ausencia.
De libertad, de tacto, de ofrendas cotidianas,
de perdones y promesas. De miradas.
 
Otros escriben de héroes y asesinos
yo escribo de mi raíz, mi madre, mis ancestros,
de mi tío-padre sabio y silencioso. De mi bucólico pueblo.
Yo escribo de la celebración. De flores y campos,
de lluvia y animales. De la exaltación de la memoria.
 
Yo escribo del amor ausente, obsecuente, obsesivo,
vendido y vencido. Del amor furtivo.
Del amor diáfano, incansable. Del amor neurótico y perseguido.
 
Del amor remoto, secreto, ilimitado, tácito, fulgurante, inmediato.
 
Otros escriben de todo. Yo escribo del amor.
Solitario, agridulce, demente, agónico.
Infame, trémulo, falaz, desesperado.
Del amor maldito. Del amor difunto.




DE: versos conversos Derechos Reservados Copyright © 2015 de Rogger Alzamora Quijano


domingo, 15 de septiembre de 2013

EL HÉROE DISCRETO, LA NUEVA NOVELA DE VARGAS LLOSA



Escribe: Rogger Alzamora Quijano

"Desgraciadamente, vivimos en un mundo en el que muchas veces la ambición hace que se desmoronen los principios, los valores, y que se delinca sin ningún escrúpulo" declaró Vargas Llosa hace poco.

"Felícito Yanaqué, dueño de la empresa de Transportes Narihualá, salió de su casa aquella mañana, como todos los días de lunes a sábado, a las siete y media en punto, luego de hacer media hora de Qi Gong..." Así empieza el primer capítulo de EL HÉROE DISCRETO, nueva novela de Mario Vargas Llosa, y la primera después de haber recibido el Nobel de Literatura en 2010. Su estreno mundial fue el 12 de septiembre pasado.

Vargas Llosa nos sorprende con una novela situada en Perú, específicamente en Piura y en Lima. Su narrativa, como siempre ágil, comienza con un epígrafe de Jorge Luis Borges: "Nuestro hermoso deber es imaginar que hay un laberinto y un hilo" (de: El hilo y la fábula). Con este sabio consejo del maestro Borges ya yo estaba atrapado. Comencé a buscar a un Vargas Llosa mejor que aquél de El sueño del Celta.

"Bueno, bueno -dijo por fin (el sargento Lituma) haciendo una mueca que Felícito no llegó a interpretar-. Éstas son las consecuencias del progreso don.
Al ver el desconcierto del transportista, aclaró, sacudiendo la carta que tenía en la mano:
- Cuando Piura era una ciudad pobre, estas cosas no pasaban. ¿A quién se le iba a ocurrir entonces pedirle cupos a un comerciante?"


Vargas Llosa aborda el tema de la delincuencia, la extorsión, el crimen, pero también el de la lealtad, el valor y la lucha en sus principales personajes, gente común, quienes se muestran como los héroes cotidianos que el bullicio de la ciudad oculta cada día. Piura, aquella entrañable ciudad donde Vargas Llosa pasó parte importante de su vida, trae también de regreso algunos recordados personajes 'vargasllosianos', como Lituma, Lucrecia, Rigoberto y Fonchito, trastocados por el tiempo y las nuevas circunstancias. Pareciera que así el escritor buscara también darnos -al menos- la literaria sensación de un retorno a su patria.
La obra narra las vidas paralelas de dos familias comunes: la de Felícito, un pequeño empresario transportista amenazado por extorsionadores que le exigen pagar cupos -a lo que él se niega de plano-; y la de Ismael Carrera, acaudalado viudo, quien sólo quiere retirarse para cumplir su sueño: ser feliz y por fin disfrutar de la vida con Armida, su mucama con quien desea casarse. Ello desata la ira de sus hijos, quienes ven amenazada la fortuna familiar. La alta sociedad, al mismo tiempo que sus hijos, trata de imponerle la cortapisa de sus convencionalismos. Pero Felícito e Ismael, cada uno a su manera, luchan para hacer prevalecer sus principios éticos. EL HÉROE DISCRETO es una novela que trata de rescatar a los héroes comunes, cotidianos, que por lo general pasan desapercibidos en una sociedad cada vez más acostumbrada a la superficialidad. Además, nos devuelve a un Vargas Llosa con aquél fino humor que habíamos casi olvidado.
Burguesía y clase emergente, traición y lealtad, amor y odio, corrupción y ética, ángulos primos desde donde Vargas Llosa ha tejido su sabrosa nueva novela, con un lenguaje vivaz y lleno de los lugares íntimos que, desde luego, guarda en su memoria (por más que a veces no lo parezca). Para mí EL HÉROE DISCRETO está a la altura de La Fiesta del Chivo.
¡Hay motivos para celebrarlo, con un buen seco de chavelo y su poto de chicha, ché guá!

EL HÉROE DISCRETO, Mario Vargas Llosa, Editorial Alfaguara, 2013, Novela, 392 páginas.
ISBN: 9788420414898

domingo, 8 de septiembre de 2013

CUSCO, MACHU PICCHU, HUAYNA PICCHU EN 10 DÍAS


Escribe: Rogger Alzamora Quijano


Cusco y Machu Picchu son Patrimonios de la Humanidad desde 1983, por la UNESCO.
El Santuario Histórico de Machu Picchu (Montaña Vieja) es desde 2007 una de las "7 Maravillas del Mundo Moderno"




Actualización del autor: Después del viaje narrado en esta crónica, he ido al Cusco al menos una vez cada año. Para mí Machu Picchu y Cusco son, histórica y culturalmente, únicos en el mundo. Sólo hay que detenerse a imaginar la obra de los incas paso a paso, piedra a piedra. A mi crónica del año 2013 no le quito ni una coma. Añado sí la actualización de mi visita a Wayna Picchu y la recomendación -especialmente a todo peruano(a)- de que es imprescindible visitar Cusco y Machu Picchu más de una vez -y Wayna Picchu al menos una vez en la vida- solo hay que contar con una condición física aparente para la escalada.

Más abajo, no dejen de ver mi video testimonial Escalar / Climb to Huayna Picchu.





CUSCO Y MACHU PICCHU, EL PLANEAMIENTO ES IMPORTANTE

Conocer Cusco, Machu Picchu, y todo el circuito turístico alrededor es prioritario para todos, pero especialmente para los peruanos y puede ser más fácil y cómodo tomando algunas precauciones. Yo no tomé varias, lo admito, pero ese hecho motiva la siguiente crónica, que contiene información importante para un turista nacional promedio, como yo.

Tip 1: Si eres turista nacional lleva sí o sí tu DNI, te ahorrará mucho dinero.

Comprar el pasaje en avión es una buena idea, y mejor si se hace con anticipación. Dos o tres meses antes del viaje los precios pueden ser económicos para los peruanos, incluso más que ir en bus. Yo compré por cincuenta dólares ida y vuelta. Viajando en avión gané tiempo, porque salí de Lima a las 7 am y al borde de las 9 am estaba ya en la ciudad imperial, que me recibió con un agradable clima de 24 grados centígrados.

Tip 2: Es preferible visitar Cusco, en lo posible, entre la segunda semana de Mayo y tercera de Julio, si deseas comodidades y cumplir todos tus objetivos. Desde la última semana de julio hasta la segunda semana de Septiembre (y aún hasta noviembre, cuando comienzan a aparecer las lluvias) turistas extranjeros y nacionales -colegiales en viaje de graduación incluidos- convierten el circuito en una despiadada pugna entre oferta y demanda. Yo elegí la tercera semana de agosto, entonces tuve algunos problemas.

Día 1.- Apenas llegué al aeropuerto de Cusco, tomé un taxi en el exterior. Le pedí al taxista me llevara al Paradero Pavitos. Me cobró 5 soles. De allí abordé una minivan hacia la ciudad de Urubamba, a menos de dos horas de Cusco, en pleno Valle Sagrado de los Incas, por 10 soles. Allí comencé a sentir la paz, encanto y belleza del paisaje. No me canso de celebrar mi decisión de haber elegido el Valle del Urubamba como base (por 40 dólares la noche incluido desayuno) para pernoctar y desplazarme. Todo está muy cerca y cuenta con buenos y fáciles accesos.

Tip 3: Aunque en ningún lugar del planeta se puede estar libre de delincuentes, puedo decir que -tomando precauciones- Cusco es una ciudad segura.


Día 2.- A Ollantaytambo. También en minivan (o Starex, como algunos las llaman), por 4 soles. El recorrido es excepcional, inolvidable, relajante. Compré mi Boleto Turísitico(BGT). Hay varias opciones: General: 130 soles; estudiantes extranjeros y turistas internos: 70 soles; estudiantes nacionales -con carnet válido-: 40 soles; y cusqueños y residentes -con ubigeo en el DNI que consigne Cusco como lugar de votación-: gratis. Yo compré el de 70 soles, válido por 10 días, en la misma boletería de ingreso a la ciudadela de Ollantaytambo. Con ese mismo boleto, además, se puede ingresar a 16 lugares de interés, en Cusco y el Valle Sagrado (varios de los cuales yo había elegido como prioritarios: Ollantaytambo, Pisac y Chinchero).
Las magníficas ruinas de Ollantaytambo con su glorioso pasado inca deslumbran de inmediato. El largo ascenso muestra asombrosos rastros de la orgullosa raza inca. Ollantaytambo requiere al menos tres horas para visitarlo. Yo me regalé cinco. Siempre he preferido la calidad de tiempo a la cantidad de destinos. Ollantaytambo merece ser visitada en detalle, con tranquilidad y atención.
Luego de regresar a la ciudad, almorcé en un lugar con una espectacular vista del río, después caminé las angostas callecitas de la ciudad. Piedra e historia en armonía con clima, naturaleza y silencio-. Al filo de las seis regresé a Urubamba.

Día 3.- A Ollantaytambo, para conseguir mi boleto hacia Machu Picchu. Allí recibí mi primera alerta: el dueño del hotel me dijo la noche anterior que no iba a ser tan fácil. Me dirigí a PERURAIL –a unos trescientos metros de la plaza de Ollantaytambo- que es la empresa de trenes hacia Machu Picchu que dispone de vagones para el turismo interno llamados "Tren Local": 20 soles ida y vuelta. Hay además otras clases de vagones en esta empresa, generalmente para turistas extranjeros: Expedition, desde 124 dólares ida y vuelta, sale una vez al día desde Cuzco y Ollantaytambo; Vistadome, desde 220 dólares ida y vuelta, sale una vez por día, vista panorámica, aire acondicionado, calefacción, etc., y Hiram Bingham, desde 600 dólares ida y vuelta, de lujo. La otra empresa, Inca Rail, tiene clase Turista y Ejecutivo, desde 150 y 250 dólares respectivamente ida y vuelta, y Primera Clase, desde 300 dólares, su servicio más costoso. Hay vagones especiales para residentes y trabajadores de la zona.

Tip 4: Compra los boletos con anticipación vía internet desde cualquier punto del país. Deberás pagar vía Banco de la Nación. No necesitas tarjeta de crédito. En caso no lo hayas hecho y estés en Cusco te recomiendo comprarlos apenas llegas. Tres días de anticipación para Comprar un boleto de tren estando ya en Cusco es muy poco tiempo. Para entonces tal vez ya no haya disponibles. Las agencias de viajes y los operadores turísticos acaparan a veces más de lo necesario. Este es el mayor problema, dado el momento y la urgencia. Comprar ese boleto de ida y vuelta es el reto para un turista nacional desde la última semana de Julio hasta la tercera de Agosto.


En la ventanilla de PERURAIL me preguntaron si ya tenía el boleto de ingreso a la ciudadela de Machu Picchu. Mi lógica de que podía comprarlo en la ciudad de Ollantaytambo no funcionó, como no funciona la lógica para muchas otras cosas cuando se quiere visitar Machu Picchu. Tuve que ir hasta el Cusco y comprar mi boleto para ingresar a Machu Picchu en el Ministerio de Cultura. Eso, sin embargo, en lugar de una traba fue una oportunidad. Era temprano, podía usar mi BGT para ir a Pisac y Chinchero, de paso a Cusco. Así fue. Tomé una minivan hasta Urubamba, y de allí otra a Pisac donde visité el famoso mercado artesanal, que abre sólo jueves y domingo. Valió la pena. Pisac me significó casi tres horas, y Chinchero otro par de horas más, con almuerzo incluido. De allí a Cusco. Cuando llegué, en el Ministerio de Cultura había tal fila que me asusté. Eran casi las cuatro de la tarde y la atención es hasta las 5 pm. Pero la diosa fortuna acudió en mi ayuda. Rubén, un amigable cusqueño, me tranquilizó: la fila es para quienes deben registrar a sus niños. Desde su tableta reservó mi boleto por internet. Hecha la reserva me acerqué a la ventanilla y pagué. En menos de un minuto tenía mi boleto para Machu Picchu por 64 soles (para extranjeros cuesta 126 soles). Agradecí a Rubén y regresé a Urubamba a dormir. Al día siguiente tendría que ir muy temprano por el escurridizo boleto de tren. El francés me dijo, en el hotel, que por internet se podía conseguir boletos de tren a 130 dólares. Yo descarté de inmediato tal posibilidad. Estaba fuera de mi presupuesto.

Tip 5: El Tren Local sale 5:07, 12:58 y 21:00, de Ollantaytambo a Machu Picchu. Y viceversa: 6:00, 14:55 y 21:30 horas. La ciudadela de Machu Picchu está abierta al público entre las 6:00 y las 17:30 hrs. El acceso a Huayna Picchu es en dos turnos: 7am y 10 am, y requiere registro previo y pago de 24 soles para toda persona nacional o extranjera, pues sólo hay cupo diario limitado.

Día 4.- Muy temprano en Ollantaytambo. Ya la cola tenía unas 20 personas por cada ventanilla. No todos buscaban los mismos boletos que yo, pero sí la mayoría. Mostré mi boleto de ingreso a Machu Picchu al empleado de PERURAIL para convencerlo de extenderme el de tren. Mientras hacía la fila me enteré de que no había boletos disponibles hasta tres o cuatro días después. En efecto, el empleado me lo confirmó tajantemente. Preocupado, mas no desanimado, hice otra vez la cola -para otra ventanilla-. Aquí tuve más suerte. Karina, una amable empleada, me extendió el boleto para el asiento D-43 (¿no era que no había lugar, ni para ir en intermedio?), pero dijo que era imposible extenderme el boleto de regreso. Me aconsejó comprarlo en Aguas Calientes, para eso tendría que hacer cola desde las 3:00 en ventanilla, dijo. No lo dudé, pese a la incertidumbre que eso significaba. Agradecí a Karina y me fui a buscar una buena comida, que me durara todo el día. ¡Tenía ya mi boleto en el Tren Local a Machu Picchu, por 10 soles!
Estuve en la Terminal de trenes media hora antes de la hora. A las 12:58, el tren comenzó a moverse. El recorrido es fantástico, los paisajes hermosos, buen clima y el Río Urubamba discurriendo junto a nuestro tren (ver mi video en VIMEO y en YOUTUBE). Aquí tuve otro golpe de suerte: en el tren conocí a Daniela, una guía de turistas. Me dio abundante información sobre los secretos para hacer turismo en Cusco pero, además, me recomendó con su amiga, dueña de un hotel en Aguas Calientes, para que me reservara una habitación allí, cosa que con el entusiasmo no había tenido en cuenta (de no haber sido así, habría sido imposible encontrar una habitación –que resultó cómoda, limpia y con una excelente vista de la ciudad-).
Hora y media después de haber partido de Ollantaytambo, el tren arribó a Aguas Calientes, la ciudad pequeña pero vivaz y encantadora, que se acurruca sin temor al pie de las enormes montañas que la rodean. Pagué los 100 soles del hotel, tomé posesión de mi habitación (hay hoteles de todo precio -hasta de 550 dólares por noche). Luego fui a la ventanilla de PERURAIL. Fue más fácil de lo que había imaginado: obtuve el boleto de retorno en menos de dos minutos y también por 10 soles. Sólo me quedaba comprar el del bus Consettur hacia Machu Picchu, 30 soles ida y vuelta. Estos salen tan pronto como se llenan (y eso no tarda más de 10 minutos).

Tip 6: Compra una o dos botellas de agua. En Ollantaytambo cuesta 1.50, en Aguas Calientes 3.00 y en Machu Picchu 10 soles.

La subida hacia Machu Picchu es espectacular. A medida que el bus alcanza más altura, las montañas de enfrente se alzan verdes, enormes, señoriales. Veinte minutos o media hora después se llega a la gran ciudadela. No se puede evitar el asombro por lo que se está viendo. La ansiedad apura también por lo que aún falta verse. El clima era perfecto, unos 23 a 26 grados (se dice que puede haber lluvias aisladas). Había que subir y bajar escaleras incas, pero la emoción logra que la experiencia sea única. Pablo Neruda me atizó con su poesía en medio de mi asombro. Quisiera haber podido quedarme más tiempo, quizá esperar la noche en la majestuosa cumbre, pero a las 17:30 los guarda-parques persuaden a la gente a que se retire. Ha sido una experiencia insuperable, pero no completa. Volveré cuantas veces sea posible.
Llegué a Aguas Calientes al filo de las siete. Ya la oscuridad envolvía a la pequeña ciudad, pero su frenético ritmo se podía ver desde cualquier ángulo. Los lugareños y turistas nacionales y extranjeros se confundían en animadas charlas en los cafés y restaurantes, o en plena calle. Danzantes y músicos celebraban el final del día y presagiaban una espléndida noche en la ciudad agazapada.

Tip 7: Si te es posible quédate a dormir en Aguas Calientes. La noche allí es fantástica. La gente se mueve envuelta por la magia del Machu Picchu, de su historia de ingenio, sagacidad, portento y dolor que la increíble ciudad-cumbre simboliza. Una noche en Aguas Calientes es perfecta para cerrar el círculo de ensueño.

Día 5.- Tren a Ollantaytambo. Hermoso amanecer desde la ventana. Hora y media después Ollantaytambo, con sol intenso y aire fresco. De inmediato a Urubamba, a chequear la salida del hotel. Me recibieron con calor familiar. Me sentí de lo mejor. Me había guardado las dos últimas noches para Cusco. Partí hacia allá.
Llegué a mediodía, para almorzar chicharrones en la calle Pampa del Castillo. Delicioso y diferente. Por la tarde caminé por la ciudad y de noche me fui al Centro Qosqo de Arte Nativo (con mi BGT). A la salida, exquisita cena buffet en un balcón con vista a la Plaza de Armas.

Día 6.- Por la mañana, un buen desayuno en el Mercado San Pedro, luego buscar un city tour para, por la tarde, visitar Qoricancha, Saqsayhuamán, Qenqo, Pukapukara, etc. Interesante circuito, pero hay demasiada gente y ello lo convierte más en un negocio que en un servicio o un disfrute. La próxima vez alquilaré un auto o un taxi para este mismo recorrido. Retorné a la capital inca a las 8pm.

Tip 8: En Cusco hay city tours desde 15 soles -incluye guía- y recorren cada uno de los puntos de la Capital Arqueológica de América consignados en el BGT.



ESCALAR HUAYNA PICCHU (ADENDA - 2017)

El magnífico Valle Sagrado de los Incas es deleite para los ojos y el espíritu. Yo acudo cada año a esta zona y prefiero y recomiendo establecerse en Ollantaytambo para alistar mente, cuerpo y espíritu antes de acometer lo planificado. En mi caso, esta vez mi reto era Wayna Picchu.
A sabiendas de la gran demanda para apenas doscientos cupos diarios para escalar Wayna Picchu, dos meses antes reservé online mis boletos. Debo decir que buena parte de los problemas que los viajeros nacionales y extranjeros encuentran en su afán por visitar esta magnífica plaza, y que han sido materia de duras y muchas veces justas críticas a los proveedores de servicios —trenes, buses, boletos—, se producen a causa de la improvisación. Hay que planificarlo todo con tiempo. Elegí la primera quincena de junio para llegar hasta Wayna Picchu y no tuve problemas. Todo funcionó como un reloj suizo.

Tip 1
Si eres viajero nacional y quieres conseguir el tren correspondiente para ir a Aguas Calientes, no esperes conseguir boletos en Cusco. Debes ir a Ollantaytambo a comprarlos. Dirígete a la estación a las 5 am y encontrarás cupos sin problemas. En último caso ve al km 82 y espera a abordar el tren para residentes y trabajadores que pasa por allí aproximadamente a las 13:00.



Dos días antes, al salir de Lima sufrí un esguince y estaba tan adolorido que no podía caminar. Mi ilusión por no perderme esta experiencia me hizo rebelarme y casi de milagro, unas horas antes, al amanecer del día D, me sentí ligero, entero y presto. Cuando salí a la calle pasaba la procesión del Señor de Choquekillka acompañado de una impresionante caravana de danzantes y fieles. Me sumé al fervor con intrínseca gratitud.

A partir del 30 de mayo de 2017 han cambiado las condiciones y horarios de los trenes nacionales, el tiempo de permanencia en la ciudadela de Machu Picchu y la necesidad de contar con la obligación de contar con los servicios de guías. El tren nacional parte hacia Aguas Calientes en solo dos horarios: 10:30 am y 9:30 pm.

Yo abordé el de las 10:30 am, un día antes de mi travesía programada hacia Wayna Picchu. Me quedé en un hotel cómodo, limpio y económico en Aguas Calientes, donde me gusta disfrutar el imponente paisaje del entorno. Esta vez encontré la ciudad sumida en un caos más notorio que antes. La tugurización y el mercantilismo a ultranza hacen presa de esta pequeña ciudad de paso. Para mi no hay mucho que hacer, solo caminar y admirar las montañas circundantes. Hay muchos —demasiados— restaurantes, pero pocos —muy pocos— de calidad.

Tip 2
Hay dos horarios para ascender Wayna Picchu: entre 7:00- 8:00 y entre 10:00-11:00 am. Yo elegí el segundo porque quería tener tiempo soleado y visibilidad. A veces la neblina cubre la montaña a tempranas horas. También es cierto que comenzar a ascender entre 10:00 y 11:00 am nos pondrá a merced del intenso sol, pero la claridad es un factor que bien vale sudor y calor.


Amaneció en Aguas Calientes. El sol iluminó las cumbres sobre un fondo azul fastuoso. Tomé mi mochila con trípode, cámara, agua y casaca cortaviento y salí a desayunar. Eran las 7:20 am . Después de un desayuno con avena y pan con palta en el mercado, me fui a hacer la fila para los autobuses. Había poca gente, así que no tardé mucho en estar sentado en mi asiento. Cuando arribamos a Machu Picchu el reloj marcaba las 9:00 am. Tendría tiempo para un vistazo a la espléndida ciudadela antes de tomar la ruta a Wayna Picchu. Era la cuarta vez que estaba ante el mismo panorama y aún así no pude evitar el asombro y la emoción. El cielo pintaba unas cuantas nubes en un paisaje indescriptible. Al filo de las diez comencé a caminar hacia la puerta de entrada a Wayna Picchu.

Tip 3
No llevar trípode. No hay espacio suficiente en la breve planicie de Wayna Picchu y no es conveniente instalar un trípode limitando aún más el espacio a las personas.


Un dependiente me mostró el libro de control de ingreso y salida, mientras me solicitaba mi boleto. Firmé el libro y me dirigí a cumplir mi sueño. De inmediato un descenso bastante abrupto me recibió como una muestra de lo que se venía. Alguien dijo que todavía era tiempo de arrepentirse. El radical descenso duró algunos minutos en los que me topé con un grupo de extenuados japoneses. Casi no podían continuar. La mayoría de ellos trepaba la escarpada cuesta a gatas. Y yo recién comenzaba. En fin, volví a recordarme que era mi oportunidad. Crucé la breve garganta que une Machu con Wayna. Los que retornaban me alentaban pese al evidente agotamiento físico.
Soy de Aija, capital de la provincia del mismo nombre en Ancash, Perú. Vengo de una comarca donde se acostumbra jugar entre precipicios y acantilados, pendientes, vegetación y abrupto suelo. Aunque salí de mi pueblo hace cuatro décadas, no he olvidado mi abolengo montuno y puedo identificar fácilmente los tipos de suelo, las plantas resistentes, y adoptar la inclinación del cuerpo necesaria para acometer pendientes peligrosas. Eso, sumado a mi experiencia como caminante, me sirvió para tomar un ritmo constante tanto en ascenso como descenso. Es importante no apresurarse ni tratar de competir con los demás. Yo tomé mi ritmo tan pronto como me fue posible.
El camino es en más de 90% una sola vía para subir y bajar, por senderos bastante delgados, lo que exige extremo cuidado. Hay espacio para detenerse a mirar, sentarse, y hasta beber unos sorbos de agua o dar paso a los que van en sentido contrario. En los lugares más extremos o peligrosos hay cuerdas de cable metálico confiables, para sostenerse.
El increíble paisaje se abre a los ojos. Yo llevé una buena cámara de fotos, mi mejor música a volumen moderado —más bien bajo— porque es preciso escuchar los pedidos de ayuda, preguntas o cualquier detalle. Mi paso regular se hacía comprensiblemente más lento en las zonas demasiado escarpadas o peligrosas. Ya eran pocos los que descendían y al llegar a la primera andenería me topé con unos veinte que aprovechaban el lugar para tomar descanso, agua y fotos. Yo hice lo mismo. Había pasado una hora diez desde que partí de la puerta a de control. Veinte minutos más tarde arribaba a la planicie principal de Wayna Picchu, después de auscultar las edificaciones que los incas habían construido al borde del precipicio. No pude evitar cavilar que era este el último refugio del inca, en caso su vida corriera peligro. En el argot actual: su búnker. Inexpugnable, panorámico, además de magnífico. Las casi veinte personas que nos encontramos al mismo tiempo en la cima, nos quedamos mudos. Luego reaccionamos para fotografiar, filmar, mirar o simplemente respirar los cuatro vientos. Este es el momento cumbre y hay que aprovecharlo completamente. Hay más arriba un lugar más elevado, pero es esta explanada la que más posibilidades ofrece para disfrutar. Aquí es donde más tiempo se puede uno detener.
Unos minutos y comencé a rematar la cumbre. Yo la llamo “la cima de la cima”. Aquí solo hay rocas. Una de ellas tiene un asiento para la foto de rigor. Desde aquí se puede ver los 360 grados del paisaje. Como dije, este lugar es pequeño y enmarañado de rocas y escaladores que también quieren su foto, así que hay que hacer la fila, la foto y comenzar el descenso. El descenso produce una emoción distinta a la de ascender. Aquí uno se vuelve más reflexivo. Se encuentran distintas razones para reflexionar. La escarpada pendiente probará las rodillas y los músculos durante hora y media de descenso. Al final, después de bajar y bajar, llegamos a la garganta, y cuando creemos que terminó se abre un último ascenso, gradas de piedra, un último esfuerzo. El mismo lugar donde al inicio sentí compasión por el grupo de japoneses. Este tramo es la cereza del pastel. En la puerta de salida, el dependiente entrega el libro, al tiempo que pregunta a qué hora aproximada se ingresó. Hay que firmar la salida y al cruzar la puerta, nos encontramos con Machu Picchu sideral.


Tip 4
Guardar un poco de agua para el tramo final: una subida de al menos 10 o 15 minutos cuando las fuerzas están decayendo.



EL SUEÑO Y LA META

La experiencia de escalar Wayna Picchu colmó largamente mis expectativas. Paso a paso, el hechizo aumenta. El increíble paisaje se mezcla en partes iguales con el esfuerzo de la escalada. Ambas intensas, ambas preciosas experiencias que celebro haber vivido. Nada se compara con tocar, sentir, caminar sobre la historia de nuestra raza inca. Nada se compara con la magnitud del silencio, con el deleite del paisaje; con la sensación de infinito, que va en aumento a medida que se va subiendo. Las escarpadas escalinatas, la brevedad de algunos parajes, la intensidad de la respiración, el sudor y el acelerado latido del corazón, son el denominador común de todos los que acometen este reto. Y al llegar a las primeras edificaciones, muy cerca de la cumbre, la perplejidad y el asombro nos invaden sin que podamos decir algo. Cada piedra colocada para prolongar el abismo, nos traslada hasta los tiempos de Pachacuti, el gran e inflexible arquitecto del incanato. Desde las ventanas se puede ver la inmensurable belleza a los cuatro vientos. El lugar es perfecto para todo tiempo: sol, lluvia o neblina.
Un poco más arriba, la inmensidad en todas sus formas. He visto gente con lágrimas en los ojos, al recorrer con la vista el paisaje. No hay palabras. No son necesarias. Solo mirar, respirar, sentir, imaginar. Es la forma que encontré para proveerme de lo que estaba viviendo. Todo esto sólo cabe en la mente. No hay nada más que pueda contenerlo. Hay y habrá millones de fotografías, videos y testimonios. Nada será suficiente. Los que hemos vivido esta experiencia nunca podremos explicar ni contar tal cual nuestra experiencia. Hay mucho, demasiado para explicarlo con palabras o imágenes. Visitar Wayna Picchu, es como Machu Picchu, cuestión de sentidos.

*Algo más: OLLANTAYTAMBO

Ollantaytambo está ubicado en el Valle Sagrado de los Incas a 80 kms de Cuzco y 40 kms de Machu Picchu, Perú. Es uno de los asentamientos incas más impresionantes, por su enigmático significado, su minuciosa planificación urbana, su impecable arquitectura y su ingeniería hidráulica. Es un pueblo vivo donde algunas de las antiguas tradiciones aún se conservan.
Se ubica en la confluencia del Urubamba o Willkamayu con el río Patakancha; entre los cerros denominados Pinkuylluna y Bandolista. Fue conquistado y re-fundado por el Inca Pachacútec en el siglo XV.


Espero que esta información y consejos básicos te sirva. Es mi experiencia como un turista nacional promedio. Compártelo, y así ayuda a los que necesitan información, para que el viaje a Cusco, Machu Picchu (y Huayna Picchu) sea divertido, espléndid e inolvidable.

DE: CUADERNO DEAMBULANTE - Derechos Reservados Copyright © 2017 de Rogger Alzamora Quijano



ASCENSO AL WAYNA PICCHU 2017
(VIDEO)



sábado, 24 de agosto de 2013

POEMA DE LOS SUEÑOS ROTOS



Ya no tengo más ganas, este amor está roto.
Rotas las caricias y los recuerdos.
Rotos los planes, rotas las palabras.
Rotos los colores y rotas las flores.
El amor de entonces es aquél.
Aquél amor extraño huraño y traidor.
 
Ya no tengo más ganas.
Entierro bajo estos versos mi sueño roto.
Ya no quiero soñarte. Me voy
a matar la música que me mata.
Y aunque se insinúen los buenos tiempos,
la saga de los sueños alborozo,
también tú los vaciarás sin reparo.
 
Ya no tengo más ganas.
Sepultaré esta noche para que nadie la encuentre.
Para que no oscurezca los sueños de otros.
 
Para que nadie crea que el amor no existe.
Para que los demás persistan en la ilusión que nosotros estropeamos.
 
Y tú señora, ve por tu tesoro.
El epílogo de silencio es para los solitarios el poema de los sueños rotos.




DE: versos conversos Derechos Reservados Copyright © 2013 Rogger Alzamora Quijano

martes, 23 de julio de 2013

POEMA 7, A LA MENTIRA



No me despiertes.
Deja tu voz en mi almohada.

Si acaso no llegaras,
cierra las puertas de mis sueños.

Puedo dormir por siglos esta noche.



DE: 40 POEMAS Y OTROS TANTOS DESMANES Copyright © 1992 de Rogger Alzamora Quijano

sábado, 13 de julio de 2013

VUELVE LLENA DE AMOR



Vuelve llena de amor vida mía. Deja para los necios la necedad.
Abarca con tu voz las guerras de los demás.
Como en la infancia abraza tus raíces, tus chacras, tus mieses.
Tus sueños de flores y espinas.
Llama a las ovejas, camina con los perros,
grita a la puna los nombres de tus abuelos,
calienta tu fe en el hornillo de la estancia.
 
Vuelve llena de amor vida mía.
Para ganarle a la desdicha, aplastar el rencor y las dudas,
aferrarte primero al presente, porque el pasado hiere.
Para llorar sobre la sangre de mil batallas perdidas, y después
levántate galardonada por el martirio.
 
Vuelve llena de amor vida mía.
La noche es un camino severo, la madrugada no.
Lava la angustia en la soledad sin que nadie te vea.
Mas, después que se haga la luz busca el azul certero y diáfano.
 
Vuelve llena de amor vida mía. Deja para los demás el encono.
Renuncia a las someras urgencias, ignora los repliegues de la piel.
Luce tu belleza de gualdo cáliz, infinita como el ojo de la noche,
magnífica como la piel de la flor.
 
Vuelve llena de amor vida mía.
Con la libertad como bandera.
Libertad para pensar, creer y renunciar.
Para vivir sin verdugos, altiva gacela.
Libertad para callar y esconder.
Para temer y llorar, sufrir y reincidir.
 
Vuelve llena de amor vida mía.
Careces de todo, menos de ti.
 


DE: BITÁCORA DE LA FELICIDAD Copyright © 2013 de Rogger Alzamora Quijano

martes, 9 de julio de 2013

EL ADIÓS DE FLOR



No voy a dar demasiados detalles sobre esta misiva. Sólo diré que se trata de un paquete epistolar que llegó a mis manos desde una de las partes. Ambos son mis amigos. Aquí una carta de Facundo.

Amada Flor, después de cuarenta y cuatro horas de durísimo silencio recibí tu carta. Quizá si hubiera llegado antes, quizá si hubiéramos hablado antes de que yo atravesara el infierno, pero la vida se ha hecho también para errar, equivocarse y perder. Te escribí sin detenerme en la sintaxis, la ortografía ni ninguna de las formas que siempre cuidé en mis notas. Debo haberme trastornado cuando te fuiste sin decir nada, para después regresar a casa luego de dos días, arrogante y fresca. Esperaba que estuvieras junto a mí en mis angustias, como yo estuve contigo cuando tus tragedias.

Flor hermosa, todo lo que se gana no tiene sentido frente a lo que se ha perdido. Eso se sabe después, cuando una y otra vez comienzan a regresar los recuerdos, la necesidad urgente, los besos ausentes. No cambias Flor. Te ha sido dado de ese modo, tal vez desde cuando tuviste que cargar con vidas ajenas, fracasos impropios y tristezas genéticas. Sabes por demás que desde que te vi te amé sin dudarlo, con lo mejor de mí. Yo, que había vivido una soledad vegetativa, un terco autoexilio, apenas oí tu nombre condoné mis carencias por esperanzas. Con un austero expediente bajo el brazo desempolvé mis caricias y mi entrega total hasta dejarlas relucientes, para ofrecértelas todas. Me dijiste entonces que no necesitaba ofrecerte nada porque todo te lo estaba dando. Y yo te creí. Era la frase más bonita que había escuchado jamás, porque te hacía insuperable. Como nadie, tú valorabas el amor incondicional. Creí haber entendido que no necesitabas sino amar y dejar que yo te amara sin convencionalismos ni apariencias, pero ahora, a la luz de los hechos, veo que no fue eso lo que querías decir. Mis gestos, que en un principio adorabas ya te resultaban falsos, sobreactuados y malintencionados, la certeza de mi amor ya estaba en duda. El futuro que habíamos trazado se cayó como una casa de galletas. Mis palabras te inoculaban veneno, comenzaste a solventar la idea de que mi sola presencia te sentenciaba, las horas que pasaba frente a ti eran el cuchillo que destazaba tu tranquilidad; la magia de nuestros sueños de transformó en noche de espanto. Te dedicaste a confabular creyendo estar descubriendo un lado oscuro que nunca tuve.
De ese modo obsesivo acopiabas los ingredientes de una magistral receta para destruir el amor.

Te veo y no puedo evitar verte. Luces bonita, como siempre te dije, haces honor a tu nombre: Flor, la más bella flor. Muestras con orgullo los inequívocos dientes de la felicidad. Luces radiante y promisoria, trepada sobre el tren de la vida y saludando triunfante con los pétalos de luz que son tus manos. No hago más que adherirme a tu gesta, aunque todavía tengo mi herrumbroso y malherido amor enquistado bajo la piel. Siento una especie de dramática felicidad al verte así, porque no existen argumentos para que alguien como yo -que conoció el amor en tiempos de desdicha universal- sea mezquino con quien le procuró un planeta de felicidad. Yo, el dragón de siete cabezas, me he ido retirando a mi antiguo mundo subterráneo de silencios recurrentes y sempiterno crepúsculo, que no es ajeno para mí, es amigable. No es un castigo, es una solución. Soy para ti el monstruo que desvirtuó tu panacea para ofrecerte un raquítico tesoro de migajas de amor eterno, el poeta rural que te bañó en insignificantes y encendidos versos, el rufián que te otorgó infames perdones que una reina como tú no necesita ni espera. El despiadado advenedizo a quien dices no conocer más.

Sé por amigos comunes que estás feliz con alguien a quien encumbras y luces orgullosamente. Disfrútalo, duerme caliente a su lado, abre los ojos a un desayuno listo, llora en su hombro y siéntelo llorar al mismo tiempo, deja que se preocupe por tus ancestrales heridas, siente en tu piel su miedo de perderte, recíbelo con una sonrisa cada vez que te espere, te cuide y vaya contigo al trabajo, recibe a diario toneladas de caricias, sabores y comidas inventadas, abrazos huérfanos y calor en tu casa.

Tengo en las manos el adiós subrepticio que tiempo atrás me entregaste cual néctar dulzón y exquisito. Como sabes bien, lo bebí hasta la última gota. Hoy, todavía no termina de matarme. Lo tengo regando mis venas todo el tiempo. Durante las noches regresas a mis sueños, vestida unas veces como digitalis purpurea, otras como blanquísima hortensia. Dime si no vuelvo a ser imprudente y suicida al permitirte envenenarme también en mis sueños.

Tengo en mis manos tu adiós pero solo hasta sacudirme de la adicción. Cuando suceda, cortaré con mis propias manos el cordón umbilical que me alimenta de recuerdos, nostalgia, atenuantes y perdones. Mataré uno a uno suspiros, fotografías, sensaciones, y todo lo que tenga trazas de ti. Hundiré mi amor en la ignota Fosa de las Marianas, tumba real para algo irreal.

Esta tarde te volví a ver, ibas cantando una canción ajena. Te seguí de cerca. Tu caminar sigue siendo sencillo, sensual y delicado, tu cabellera nogal es hermana del viento. Llevabas el bolso que te enamoró apenas lo viste -lo recuerdo-, y unos botines azules que no han cejado en su altivez. Caminé tras de ti sin que lo notaras. Necesitaba ir escribiendo allí mismo -en mi mente- la carta que hoy pondré en tu buzón. Luego me quedé parado, confuso, y no te vi cuando desapareciste. Cuando la recibas -calculo será el veintinueve- habrá muerto mi sueño en las profundidades del mar de Guam.

Hasta entonces, Facundo.

DE: CARTAS APÓCRIFAS (EL JUEGO DE LA VIDA) Copyright © 2013 Rogger Alzamora Quijano

jueves, 20 de junio de 2013

TAXI


Un frío súbito trepó hacia su garganta. Comenzó a temblar. Se incorporó mientras sus entrañas se le escapaban entre las manos. La gente lo siguió. Él pensó por un momento que tal vez estaba soñando, porque sólo en los sueños pueden las gentes verlo a uno caminar mientras se va muriendo.

- ¡Taxi!.. – gritó-. A un hospital, por favor.

El taxista lo miró. Iba a partir, cuando se dio cuenta de que manaba abundante sangre. Frenó en seco.

- Bájese- le dijo.

- Ya manché el auto – dijo él.

- ¡Bájese!

- Le daré mis zapatos, son nuevos y muy caros. Es lo único que tengo, todo lo demás me lo robaron- balbuceó.

- Démelos de una vez – lo apuró el taxista.



DE: EL JUEGO DE LA VIDA © 2012 Rogger Alzamora Quijano

NELSON, EL MARISCAL




Antes de salir, Nelson, El Mariscal, encargó al Doctor Miranda su atado con efectos personales y le pagó por adelantado. Su gabán negro se batía al viento. Nelson, El Mariscal, era alto, muy delgado, de larga cabellera y barba de año y medio. La claridad del día no le daba seguridad, pero esta vez no le importaría la impertinencia del sol.
- Nelsito, cariño -Betty, todavía estaba trabajando a esas horas.
- ¿No hay para el pan, preciosa?
- No he comido desde ayer ¿Adónde vas tan elegante?
- A casarme –dijo Nelson, El Mariscal, con voz solemne.
- Dijiste que te ibas a casar conmigo.
- Te prometo que le seré infiel. La engañaré contigo.
- Eres lindo. El más bello de mis amantes –Betty le sopló un beso desde su mano y le dedicó su mejor sonrisa.
Nelson, El Mariscal, le alcanzó un billete.
- Vete a casa.
Siguió su camino. Ningún rostro pacífico y ninguno confiable. La gente sana se extinguió el siglo pasado, pensó Nelson, El Mariscal. Llegó a la esquina de la iglesia y vio durmiendo sobre cartones a Felipe de Austria. Siguió caminando. Tomó la calle Normandía. Atravesó sin ascos los contenedores donde cada día se procuraba comida. No Nelson, hoy no. Hoy es un día de celebración.
- Nelson, El Mariscal, ¿qué te trae por Normandía? ¿Adónde vas?
Era Mosquito, el “dueño” de esa calle.
- A casarme.
- ¿No me invitas a la ceremonia?
- Cuida tu burdel y deja de joder.
Horas después, Nelson, El Mariscal, desembarcaba en la gran Avenida del Sur, su destino final. Casas hermosas, elegantes, costosas. Un enjambre de escolares salía del colegio. Chicos y chicas de uniforme gris, azul y blanco y corbatas rojas.
Nelson, El Mariscal, no evitó la colisión.
- ¡Mira, es Rasputín!!
Alguien tiró de su gabán. Una negra nube de buitres. Nelson, El Mariscal, siguió caminando. Le pareció que se le descoyuntaban los hombros, de tanto sopapo que le habían propinado.
Una voz de niña lo acusó ante su chofer:
- ¡Cuidado! ¡Es un loco peligroso!
El hombre, vestido de uniforme azul, lo ignoró. Nelson, El Mariscal le trató de decir que no, con la mirada. El bólido salió disparado. Los demás curiosos lo miraron entre asqueados y temerosos; siempre de lejos, guardando la prudente distancia que se debe guardar de los locos.
- Es guapo, -dijo una mujer a su amiga –un buen baño y me lo llevo.
La otra lo miró y sonrió.
Aunque burlón, el comentario era un gran regalo para ese día tan importante. Nelson, El Mariscal, encontró un parque verde y amplio, con unos pocos niños a quienes sus madres o nanas rescataron inmediatamente. Nelson, El Mariscal, los miró tratando de mostrarse amigable, pero sin conseguirlo.
Se sentó en una banca, destapó lentamente la botella, bebió tres grandes sorbos y se dispuso a esperar que lo envolvieran las definitivas sombras.

DE: EL JUEGO DE LA VIDA © 2013 Rogger Alzamora Quijano


domingo, 16 de junio de 2013

LA FELICIDAD NO ES REDONDA



- ¿Cómo es que nunca lo supe?

Mi amigo Fabián tragó saliva. Sus ojos intentaron escapar. Noté un leve temblor en sus manos, mientras trituraba las migas de pan en la terraza de aquél elegante lugar que casi planeaba sobre el mar.

Todo comenzó en mi auto. En la radio sonó la voz de Varela. Yo me puse a cantar. Fabián volteó hacia la ventana. Yo intuí que estaba recordando a aquella bellísima muchacha de ojos color tierra, el amor de su vida, a quien –según yo sabía- él había abandonado. Un poco de ironía me bastó para desatar en mi amigo la tormenta.
Interrumpió abruptamente su conversación, puedo asegurar que para encerrar su llanto.
Ya en la terraza, cafés de por medio, Fabián siguió taciturno, mirando el amplio mar de Lima. La vista era espléndida, pero yo no la podía gozar plenamente porque allí mismo, en el mismo cuadro, en el mismo paisaje, mi amigo se desangraba. Parecía buscar algo en la lejanía, en la profundidad de las grises aguas. Las migajas saltaban de sus dedos.

- Mil años. Han pasado mil años –dijo-. No es que me haya puesto a contarlos. Sólo que para mí el primer día, la primera noche de total desvelo y angustia fue como mil años de todas las muertes juntas. El tiempo que vino después sólo fue acumulándose sobre esos mil años.

- Lamento habértelo dicho. Hubiera preferido… habría sido mejor que te quedaras sin saberlo– dije yo, a modo de arrepentimiento por haber dejado suelta la lengua- Ya para qué.

- Pues sí, habría sido mejor. Ya me había acostumbrado a la historia oficial, la que se contó a los cuatro vientos y todos la dieron por cierta. Yo también. Acuñé esa mentira en mi cerebro. Me acostumbré a sentirme culpable. Me convencí de que la inmolación había sido la mejor decisión. Mejor que amar y sufrir, extrañar y añorar, soñar, y no poder tener ni tocar.

Fabián se quedó mirando el mar. Su inmensidad lo fue envolviendo. Yo quedé en silencio, viendo el inminente retorno de mi amigo desde el pasado.
Todos sabíamos de su sacrificio. Todos de su infinito dolor. Pero no todos sabíamos que aquella mujer los desairó. Era bellísima, pensé. Fabián lo sabía. Era bellísima, recordé. No han pasado mil años como él dice, pero sí varios. Cinco o seis. Suficientes para olvidar, para renunciar, para continuar.
Era bellísima, pero no logró ser preciosa, concluí. Mi percepción acerca de los hechos cambiará. Ella no había esperado a que Fabián terminará de irse, para traicionarlo. Era bellísima. Nunca se me habia dado por hacer un juicio sobre ella. Ahora una opinión cincelaba repetidamente. Ella sabía que era bellísima. Buscó y encontró el arrullo en otros territorios menos sinceros, menos profundos… pero inmediatos. Echó sus anclas y olvidó.

Fabián dejó de mirar el mar, para mirarse él.

- La felicidad no es redonda– dijo.



DE: EL JUEGO DE LA VIDA © 2013 Rogger Alzamora Quijano


miércoles, 29 de mayo de 2013

EL TERREMOTO DE 1970



Dedicado a los testigos del 31 de Mayo de 1970 en Ancash y el Perú.

Escribe: Rogger Alzamora Quijano


Hace cuarenta y tres años, una tarde de mayo, el cielo se volvió tierra.
Hace cuarenta y tres años, la tarde del 31 de mayo, el dolor atropelló la hermosa tarde soleada.
Hace cuarenta y tres años, el 31 de mayo, poco después de las 3 y 20 de la tarde, por alguna razón –o ninguna- la tierra se enfureció con Ancash. Nadie podía entender cómo los paisajes más bellos del planeta se iban convirtiendo en un amasijo de sangre, tierra, agua, llanto, caos, destrucción y muerte.

Los horrendos espasmos duraron 45 segundos. Puede parecer poco tiempo, pero en 45 segundos cien mil vidas se apagaron, otro medio millón se quedó sin techo. Cientos de miles de sobrevivientes fueron confinados para siempre entre la ausencia y la soledad. Todo un país y parte del mundo se unieron al lamento.

Alguien movió la tierra con furia. Alguien le arrancó un brazo al macizo Huascarán y provocó que su torrente bajara incontenible, rugiendo terrorífico y sepultando la bella y noble Yungay, la ciudad de las cuatro palmeras.

Tras días enteros de hambre e incertidumbre, el cielo de polvo fue recobrando su azul intenso. Los rostros fueron recobrando la ilusión, se multiplicaron los planes. Nuevas casas, calles, plazas, mercados emergieron de los escombros. Las esperanzas fracturadas eran reparadas con ayuda de gentes venidas de ultramar. Aunque hablaban lenguas indescifrables, tenían la llave maestra para abrir los corazones: el amor. Hubieron también algunos oportunistas que no dudaron en comerciar con el dolor humano yo apropiarse de donaciones y dineros destinados a la reconstrucción.

Hace cuarenta y tres años algunos quedamos en pie, testigos del dolor, el coraje y el inexcusable crimen.




(Fragmento) Derechos Reservados 2010 de Rogger Alzamora Quijano

miércoles, 22 de mayo de 2013

ELLA



ella contaba los días,
ella apilaba los sueños,
ella mordía la esperanza,
ella se intoxicaba,
serenamente
con todas las muertes.


DE: versos conversos Copyright © 2011 de Rogger Alzamora Quijano


miércoles, 27 de febrero de 2013

DÍA ONCE


No hay por qué odiarte.
Y menos yo, que he buscado soslayarte a costa de mi propio cuello.
Y cuando tratas de comprarme, sumiso me regalo a tu boca primavera.

No me importa recoger migajas, rendido o asalariado pero tuyo.
Y si en otra vida tengo el mismo destino he de rendirme otra vez,
así seas peor de lo que eres
y yo pueda ser peor de lo que soy.
 


DE: versos conversos Derechos Reservados Copyright © 2011 de Rogger Alzamora Quijano

lunes, 3 de diciembre de 2012

LITIGIO

Escribe: Rogger Alzamora Quijano


Tengo aquí los tres cuadernos. Trescientas hojas salpicadas de garabatos. Poemas, notas, letras de avezadas canciones, elucubraciones sobre la muerte, trazos, dibujos y frases. Dos de ellas llaman mi atención. La fecha: mayo del 2003. Aquél día nuestro subterráneo círculo de letras conmemoraba -obvia borrachera incluida- cuarenta años de la muerte de Javier Heraud, en un cuartucho del que emanaba el tosco vaho de un balde de guinda de Huaura, mezclada con ron Cartavio.
Habíamos terminado una canción para el poeta, de la que recuerdo apenas el estribillo:

A pesar de tu ternura,
de los bosques de poemas.
A pesar de tu ausencia
los tiempos son iguales
y la rabia es la misma.


Fueron seis estrofas mediocres. Habíamos discutido mucho antes de decidir que la melodía iba bien con una escala diatónica, lo que para una manada de borrachos fue una invitación al caos. Como dije, las letras eran prescindibles, pero la vibrante melodía fue una muestra de ingenio que jamás pudimos repetir. En realidad, tal proeza se la debemos a un muchacho de nombre Jotapé, músico autodidacta que llevaba escritas -me consta- los cuatro movimientos de una sinfonía con la que, sin duda, debió pasar a la historia: “Plaza de Armas de Cuzco, 1781”.

Ah, las dos frases. Volví por ellas.
Yo había sido testigo de todos sus versos, como Paco de los míos. Discutíamos febrilmente nuestros poemas, mientras echábamos humo de un mismo Premier-. Las risotadas y el cigarro nos secaban la boca, pero nunca nos faltaba trago, por muy veneno que fuese. Éramos, a la vez, buenos amigos y furibundos disidentes. Su poesía pesimista y mis cursis epigramas eran suficiente razón para ahogarnos en estériles discusiones. Su manía por acortar mis enjundias y mi obstinación por quitarle drama a sus versos eran preludios de inminente náusea.

- La buena noticia es que “esto” no lo leerá nadie -me provocaba-. Nunca harás el ridículo en público.

Era alto, moreno, mirada y sonrisa indescifrables, grandes manos e inmanente lucidez, irascible y rudo -perdía amigos y mujeres tan fácilmente como los hacía- introvertido, orgulloso y noble, mentiroso y afable. Fui su único amigo. Cuando salió de la cárcel yo fui a esperarlo. Cinco días en los apestosos sótanos del palacio de justicia a causa de una memorable golpiza a un agiotista, no hizo mella en la desfachatez de quien se sabe indemne al abuso. Apestaba a perro muerto. Me abrazó mientras pronunciaba la misma frase de César Moro, que llevaba tatuado en el pecho: Il es´t question de la victoire sur le temps.



El tercer y último cuaderno era también el más viejo. Allí encontré de puño y letra:

Hoy escuché Albinoni
y su adagio sonó más triste
que tu despedida.
Hoy sé, por fin,
que hay cosas más tristes
que tu ausencia.


Fechado 03 de diciembre de 1978.

En julio del 76, 15 años antes de conocernos, yo había escrito mi "Epigrama de invierno":

Hoy escuché Albinoni
y su adagio sonó más sordo
que el goteo de la lluvia
sobre los charcos.
Hoy sé, por fin,
que hay cosas peores
que tu ausencia.



Tarde para encontrar una explicación, Paco murió ayer.



DE: EL JUEGO DE LA VIDA Copyright © Rogger Alzamora Quijano

domingo, 15 de julio de 2012

LA ÚLTIMA CARTA

Gracias... por no haberme dejado un solo mensaje que respondiera mis e-mails, tercos de toda terquedad.
Gracias por no haberme respondido ni siquiera inconsciente, telepática o subjetivamente, menos aún con la respuesta que éticamente me adeudas, pero que ya no necesito.
Gracias por darme un final que tuve que adivinarlo a punta de sufrimiento.
Gracias por sugerirme tu nueva personalidad, por más que sea ajena para mí (cosa que de hecho ya no te incumbe).

Gracias por no demostrarme entrega incondicional, amor insoslayable, urgencia tácita.
Gracias por borrar mi horizonte.


Sé que estás agazapada, divirtiéndote con mi desesperación, regocijándote con mis súplicas.
He esperado poco, muy poco. No puedo esperar más y odio esperar.
Esperé días enteros encontrar una respuesta, emplasto para mi angustia.
Soy absolutamente imperfecto, absurdo, errático e incompetente, pero creí merecer una importancia en tu vida que –ciertamente- no tengo.
Estás fuera de mi entendimiento, aunque todavía dentro de mi corazón.


Debo levantarme, sereno, sin aspavientos. Tomar mis cosas e irme.
En estos últimos días ha llovido sobre mojado sobre mí.
Y he intentado vanamente ir por un poco de tu abrigo, como mil veces nos prometimos.
Y te he sentido en algún punto lejano y ya inalcanzable para mí.


Pasarán los días. De amor ya no se muere.
La distancia y el tiempo saben confabular junto al olvido.

Algún día encontrarás las pruebas de mi inocencia que también hoy tienes y desprecias.
Para entonces ya yo habré aceptado culpas que nunca tuve ni tendré.

La fe puede durar para siempre o extinguirse en un instante sin reparación posible.

Quedarán rastros de las quemaduras
por la milagrosa conjunción que pareció unir definitivamente nuestras vidas,
por el roce de los cuerpos,
por los diarios despertares,
por los abrazos interminables,
por las miradas,
por el amor que nunca podrás negar que te di.
Pero sólo serán recuerdos de sensaciones salvajemente incineradas.


Baste esta definitiva nota donde me reafirmo en un adiós que me duele, pero que necesito (quizá tanto como tú, que debes estar harta de arrojar a la papelera mis empalagosas cartas bañadas en súplica).
Un adiós que -espero- no te reproches nunca, por haberme prendido fuego sólo para congraciarte con la multitud que te exigía mi cabeza.
Un adiós que, por el camino de los tormentos, me llevará de retorno a la penumbra de donde nunca debí salir, ni lo volveré a hacer.




DE: EL JUEGO DE LA VIDA Copyright © 2007 Rogger Alzamora Quijano

viernes, 15 de junio de 2012

RUBÍ



Desde aquella tarde en la que, confundido y azorado, retuve tu mano entre las mías ha pasado mucho tiempo. Hoy ni tus manos están, ni las mías las sienten.

En aquél entonces eras una niña de catorce para quince. Un día te encontré en mi ruta hacia el colegio, como quien se encuentra un rubí a la vera del camino. Y te rogué me dejaras ir contigo y regresar.
Había un largo paréntesis entre la escuela y tu casa, el cual disfrutábamos en silencio y con miedos. Miedo de que tus padres nos sorprendieran mirándonos. Miedo de que se acabara el tiempo. Miedo de que, en cualquier momento, alguien se mezclara con nosotros e interrumpiera nuestro precioso silencio.
Y así, siempre con algún miedo, celebrábamos cada día el sólo hecho de encontrarnos.
Me pareció que habíamos vivido así por largos años, pero en realidad fueron apenas los tres últimos meses de aquél año escolar.

Luego me fui, jurando buscarte. Por motivos propios y ajenos no cumplí mi palabra y sé que tampoco tú me esperaste, tal como habías prometido.

Hoy es tu cumpleaños. Quiero pensar cómo tus hijos te celebrarán, tu marido te llevará a cenar y te regalará un collar y un variopinto ramo de flores. Quiero pensar cómo te alegrarás.
Por eso escribo. Con la subterránea esperanza de que mi fantasma se aparecerá en la celebración para recordarte la hirviente sensación de las promesas incumplidas. Hay algo de maldad en esto, y proviene de mi obsesión por los recuerdos. Estoy enfermo de recuerdos.

DE: CARTAS APÓCRIFAS (EL JUEGO DE LA VIDA) © 2007 Rogger Alzamora Quijano

sábado, 4 de febrero de 2012

ENTONCES



En aquél entonces tú y yo vivíamos cerca.
Cruzabas mi puerta y caminabas hasta la escuela.
Allí alumbrabas la fila de desamparados
y tu seráfica mirada repartía esperanza.
 
En aquél entonces corríamos con los perros
tras terneros y bueyes, entre flores libres y cactus eternos.
Bebíamos del arroyo su helada calma.
En aquél entonces conocimos el vacío de las despedidas.
 
En aquél entonces urgíamos un beso.
 


DE: versos conversos Derechos Reservados Copyright © 1994 de Rogger Alzamora Quijano

domingo, 6 de noviembre de 2011

EL PESO DEL ALMA

Escribe: Rogger Alzamora Quijano

Francis Crick, el biólogo y Premio Nobel encontró que el alma humana pesa 21 gramos y está ubicada en la marea de neurotransmisores y recovecos de las estructuras cerebrales. ¿Se separan esos 21 gramos del cuerpo cuando morimos?
¿Acaso ese último suspiro, aquella exhalación definitiva, deriva en una separación cuasi material de lo intangible?

¿Y qué contienen esos 21 gramos? ¿Qué incluye aquél último equipaje? ¿Son acaso las mejores experiencias? ¿Son nuestros mejores sentimientos? ¿La mejor parte de nosotros? ¿O es lo más negativo, ruin y oscuro de nuestro ser? ¿O en definitiva es un último ejercicio de humildad que nos obliga a aceptar dentro de los 21 gramos lo bueno y malo, la felicidad y el dolor, las taras y las virtudes en partes iguales? ¿O algún papel tendrá la dictadura del azar?

Cuando morimos disfrutamos de un último estallido de conciencia, aquél panorama brevísimo y misterioso que nos obliga a confrontarnos, repasarnos, auscultarnos íntimamente. Lo inexplicable de su origen, lo fascinante e intrincado de su definición, y en este caso el intrincado teorema de su composición, hacen del alma la parte más importante -aunque paradójicamente también la más liviana.

¿Qué hay en esos 21 gramos? Valores y prejuicios, conductas y desórdenes, nuestros placeres más intensos, las delicias y el acíbar de nuestras vidas. Lo que nos dolió y enfureció. Aquellos nobles sentimientos frente a la desdicha propia y ajena; el deseo de disfrute y la sensación de paz. Todo eso que parece ser abundante e interminable sólo pesa 21 gramos, según parece sugerir de alguna forma el señor Crick.

Quizá no tengamos que entender lo del rayo destellante llamado “córtex visual” y hallaremos algún atajo para no enfrascarnos en explicaciones acerca de la teoría de la oscilación (algo así como grupos de neuronas que cambian de foco de atención según su percepción de los estímulos); o asentir acerca de que la conciencia puede construir por sí misma vías alternas a partir de la transmisión e interpretación. Quizá nos preocupa más ese algo que abandona el cuerpo para irse a un limbo metafísico donde acampará quién sabe si para siempre. Aunque 21 gramos sea el equivalente a una pequeña rebanada de pan, de estos 21 que pesa el alma su contenido está elevado a la enésima potencia.

El alma, ese gigante contenedor de experiencias, pesa apenas 21 gramos. Pero no es su peso físico lo que nos interesa -o le suma interés-, sino lo que significa respecto de la vida que se va. O lo que es lo mismo: lo que se llevará la muerte.
¿Dónde y cómo queda ese menudo ato al momento de partir (o partirnos en dos)?


© 2011

domingo, 9 de octubre de 2011

BRAZOS LIRIOS



No me importa el verde del campo si no estás tú.
No me gustan las flores si al mirarlas lloras.
No hay canción que valga más que tu voz,
y no hay alivio que no venga de tus ojos.
 
No me gusta estar donde no estás.
Quiero que mis días tomen el color de tus sueños.
Que la modorra termine en tus brazos lirios
y me insinúe tu tacto un mínimo indicio.



DE: versos conversos Derechos Reservados Copyright © Rogger Alzamora Quijano

sábado, 10 de septiembre de 2011

EL ENVIDIOSO ES ENEMIGO DEL AFORTUNADO


Escribe: Rogger Alzamora Quijano

Parafrasear a Epicteto, en su memorable frase acerca de la envidia, ciertamente nos da un magnífico impulso para reflexionar acerca de tan despreciable oficio –el de envidioso(a)- y su enfermiza práctica a cargo de cretinos (as) de baja estofa.
No existe un defecto tan miserable como la envidia, pues se acumula, crece y se esparce bajo las sombras, escondido, malévolo y cobarde. Siempre el envidioso señala a alguien como autor de la fuente. Nunca se inculpa y por lo general lanza su hediondez escudado en terceras personas.
La chismografía es, sin duda, caldo de cultivo para la envidia. Una junta de chismosos (as) es el conciliábulo ideal donde se pierde el tiempo y se ocultan las miserias de la propia vida; sirve para menoscabar a alguien a quien se lo admira en secreto.
No se siente envidia por alguien que no vale nada, sino por aquél que muestra ventaja intelectual o cultural, -patrimonio que no se puede comprar. Porque la envidia es la manifestación más clara de la pobreza cultural de un individuo.
La envidia es una pasión cobarde y vergonzosa que nace de la admiración por el enemigo. Y como no se es capaz de enfrentarlo directamente, se comienza en el chisme y se termina en la injuria, la diatriba y el desprestigio gratuito.

La envidia en los hombres muestra cuán desdichados se sienten…” decía Schopenhauer y ello debe finalmente explicar el origen de tal infamia: sólo un desdichado puede detenerse a observar la vida ajena mientras elucubra las peores bajezas, en lugar de preocuparse por construir una vida propia positiva y limpia.
Sólo queda sentir lástima por los envidiosos. La envidia acorta sus vidas y las empobrece.
En el submundo en que viven respiran hipocresía y traición.

Para cerrar, los versos de Goethe en su poema Käffer: “el eco de sus ladridos demuestra que cabalgamos