AVISO IMPORTANTE


Los textos registrados y/o firmados por el autor del blog son de su propiedad. Está prohibido copiar, reproducir y/o usar comercialmente los mismos sin el permiso expreso y por escrito del autor. Cualquier uso no autorizado conlleva delito de apropiación ilegal de la propiedad intelectual. Las citas de otros autores están consignadas en los créditos.

En este sitio se usan cookies. De acuerdo a las leyes europeas, al entrar en este sitio usted acepta el uso de cookies.
This website uses cookies to ensure you get the best experience on our website.

Mostrando entradas con la etiqueta Cuaderno deambulante. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuaderno deambulante. Mostrar todas las entradas

martes, 4 de febrero de 2020

MAS ALLÁ DE LOS SUEÑOS





Para el que mira sin ver, la tierra es tierra nomás.
Atahualpa Yupanqui

Escribe: Rogger Alzamora Quijano



¿Qué música está sonando? pregunté. Me alcanzaron la tapa del disco: Cem Karaca. Llegando a casa comprobé que Estambul no estaba cerca, pero tampoco demasiado lejos de Praga. Ahí comenzó.

En el tiempo que tengo la fortuna de viajar, nunca he comprado paquetes turísticos. Prefiero viajar por mi cuenta, planificando yo mismo cada detalle. Primero hago una lista de prioridades y el resto lo adapto a ella con flexiblilidad. Si eres dueño de tu viaje, eres dueño de tu libertad.
Esta vez Estambul, Granada y Milán serían cabezas de playa y, alrededor de ellas, nuestras ciudades favoritas de Europa. Partiríamos de Lima a inicios de junio, en plena temporada alta europea, entonces había que planificar con anticipación.
Por lo general, cuando estoy ante la puerta de embarque en el Jorge Chávez, minutos antes de entrar al avión, siempre me doy un momento para reflexionar en cuántas cosas han tenido que pasar después de comprar los pasaje. Ahora hay que ir adelante, mantenernos alerta, evitar los errores, los riesgos innecesarios y cuidar la salud.


MILÁN ES LEONARDO

Pisamos tierra lombarda alrededor de las ocho de la mañana. Fieles a nuestra costumbre de usar servicio público para trasladarnos, compramos nuestros boletos del tren que nos llevaría a Milano Centrale para, de ahí conectar con Giambellino, muy cerca de la casa de Rosita, a quien abrazamos largamente con todo el cariño acumulado en dos años de ausencia. Vencer el jet lag los primeros tres días fue menos difícil gracias a las atenciones de Rosita y a nuestros sucesivos asombros ante El Duomo, La Scala, La Última Cena, Pinacoteca de Brera, entre otros. Luego, al final de nuestro periplo, regresamos para completar los momentos recortados a Rosita. Naviglio Grande, Castillo Sforzesco, Museo de Arte Antiguo, tarde de aperitivos, caminar, unas cervezas y gozar la alegría de Francesca cantando "La mía mamma mi diceva". Tiempo para ellos y nosotros, tiempo de nostalgia, antes de volar de retorno.



NO HAY VENECIA SIN TI

Seis de la mañana del cuarto día, tomamos el primer tren a Venecia, la ciudad que mi madre no llegó a conocer. Sus calles únicas, puentes (no sobre góndolas, traghettis ni vaporettos). Tres descansos, almuerzo de gambas y carpaccio un par de Spritz y Bellinis. Nueve horas que respiramos los aires de “La reina del Adriático”, rumbo a la asombrosa Plaza y Basílica San Marcos. Es imposible no conmoverse ante su fachada bizantina y, en la galería interior, ante la legendaria Cuadriga Triunfal, saqueada de Constantinopla durante la IV Cruzada (año 1025); la fastuosa Pilastri Acritani, la Cúpula del Génesis y un largo etcétera de historia y arte reunido ahí. Cuando retornamos a la Estación de Santa Lucía, ya llevábamos esculpidas en las retinas Plaza San Marcos, Gran Canal, Palacio Ducal, Plaza Roma, Puente Rialto, La Fenice, las huellas de Vivaldi, Rubens, Velásquez, Tiziano, Tintoretto, Marco Polo, el carnaval.
Venecia es increíble, preciosa, sorprendente. Otros se quedarán a dormir una o más noches allí. Nosotros preferimos caminar Venecia por nueve horas. Lo aseguro, nada como eso. Servido Agustina.



MADRID INCOMPLETA, TOLEDO CERVANTINA

Barajas, nueve de la noche, vía Ryanair.
El metro madrileño desde el aeropuerto es excelente, rápido y económico. Con nueve euros compramos las tarjetas de tren, destino Estación Nuevos Ministerios, de de ahí a Estación Chueca, a quinientos metros de nuestro apartamento. Luego de recibir las llaves buscamos dónde matar el hambre. Descubrimos LiliBistro Food&Wine en Hortaleza 30, a veinte metros de nuestra casa y de la Gran Vía.
Madrid y nosotros nos debemos más días una próxima vez. Es una ciudad que merece verla y caminarla mejor. Muy pronto ya estábamos en el tercer día y había que tomar el autobús para un full day en Toledo. Desde Plaza Elíptica partimos con ALSA a las 6:00 am. Hora y media después estábamos ante la Puerta de Toledo. Minutos antes, en un patio de comidas pedimos café y salchichas con papas fritas para darle contento al estómago y empezar el día en la ciudad predilecta de Cervantes.
Toledo nos atrapó muy rápido con sus calles íntimas, sinuosas y empinadas —que me recordaban las de mi pueblo— atiborradas de arte, arquitectura e historia. La “Ciudad de las tres culturas” nos recibió solemne, con el Alcázar, Santa María la Blanca, la mezquita del Cristo de la Luz, legendarios óleos de El Greco, entre otros tesoros. Nos alejamos de los numerosos grupos de turistas, para sentir en los pies y los sentidos el pasado de esta preciosa ciudad, el silencio y pulcritud de sus calles, las flores asomando de las macetas colgantes. Ese es el impagable plus que se logra viajando por cuenta propia, puedes tomarte tu tiempo, sentarte, detenerte donde te capturan las sensaciones y descartar lo que no te apetece.
Siete horas más tarde, y cuando el sol se apiadó de nosotros, caminamos hacia la estación de autobuses, bordeando el Río Tajo, en compañía de una libanesa de nombre Duha, de impecable chador verde esmeralda, que no hablaba español y habíamos conocido en el Alcázar. Duha era natural de Tiro, y se ganó nuestra simpatía al compartir muestras de su ancestral cultura. A modo de despedida, nos pidió unos selfies ante el Puente de Alcántara.
Al día siguiente, en Madrid otra vez, acudimos al ya reservado tour gratuito Sandemans Madrid. Nuestro guía se ganó merecidas propinas al hacer un gran trabajo por casi tres horas.
Por la tarde acudimos al Museo Del Prado hasta el cierre. Al día siguiente muy temprano debíamos partir a Barcelona a bordo del tren AVE Renfe. Recomendado.



BARCELONA ES GAUDÍ

En Barcelona elegimos la ruta de Gaudí. Desde el aeropuerto hasta la Estación Sants. De ahí seis estaciones a Liceu, muy cerca de La Boquería, donde estaba nuestro hotel. Sagrada Familia, Parc Güell, Ballesguard, Casa Vicens, Palau Güell, Casa Museo, Casa Batlló, La Pedrera, Pavellons, Teatro, Cripta y todo lo que guarda la huella del genio catalán, nos ha maravillado. Completamos con la Escuela de la Llotja en Plaza de la Verónica y Avinyó, Museo Picasso, Barrio Gótico, San Felipe Nerí, Glòries, Paseo de Gracia, Palacio de la Música Catalana, Mercado de San José, Fundación Miró, Plaza Sant Jaume... y la lista no acaba aquí. Al día siguiente, por la mañana acudimos a la cita con nuestro guía gratuito de Sandemans y por la tarde subimos en teleférico hasta la montaña de Montjuic, desde donde se puede ver Barcelona y el Mediterráneo. Aquella última noche nos fuimos de tapas, sangría, agua de valencia y lo que nos cayera a pelo, no en La Rambla —demasiado turística para nuestro gusto—, sino en Vila de Gràcia, movida y bohemia. Si el monumento a Colón y el Arco del Triunfo no nos impresionaron, la Sagrada Familia fue el culmen. La fascinación al descubrirla, rebuscar sus enmarañados mensajes requieren largas horas de contemplación interior y exterior. La noche del quinto día dijimos adiós y volamos por hora y media a Granada.



BUSCAR EN GRANADA

Cuando el shuttle nos dejó a tres calles de nuestro hotel, la ciudad ya estaba alborozada. Casi medianoche, estábamos en Granada, donde yo tenía importantes tareas pendientes (ver mi post).

Nos alojamos en Plaza de Los Campos, a diez minutos a pie de la Cuesta de Gomérez, uno de los accesos a La Alhambra («qa'lat al-Hamra'», Castillo Rojo, año 1238), antigua colina de Sabika. Después de un reparador descanso y desayuno, emprendimos la travesía alrededor de las 8 de la mañana. Había que aprovechar el día. El sol estaba fuerte, pero las sombras de las callecitas y la generosa vegetación de la ruta aliviaron mucho. Después de atravesar Puerta de las Granadas y una breve parada en el Pilar de Carlos V, llegamos a la Puerta de La Justicia (año 1348). Diez horas nos tomó recorrer lo más minuciosamente posible este mágico lugar que de algún modo intenso me conecta con mis raíces. Cuando comenzamos a subir las escaleras de salida en El Generalife, no nos percatamos del agotamiento físico. El éxtasis que nos invadió aquél día no se irá mientras vivamos. Es imposible describir la monumental obra andalusí: palacios, fortaleza, paisaje, jardines, arquitectura, historia, arte, cortan la respiración y remueven los sentidos. El Mexuar, Palacio de los Comares, Patio de los Arrayanes, Salón de los Embajadores, Patio de los Leones, los más de diez mil textos en árabe clásico registrados en paredes, techos puertas, columnas, alféizares; la yesería, cerámica, maderas labradas e incrustadas delicadamente; la profusa caligrafía cúfica, hornacinas, columnas de fuste cilíndrico con anillos, capiteles de dos cuerpos decorados de ataurique, las bóvedas de mocárabe, capiteles azules, techos con pinturas doradas, zócalos con azulejos, techos y albanegas labrada; la inenarrable cúpula de mocárabes de la Sala de las Hermanas —alguien la describió como “una flor de exquisita riqueza”—; los doce leones de mármol surtiendo la fuente dodecagonal, 124 columnas de mármol blanco con sinfín de detalles y arquivoltas de mocárabes, son algunas huellas de la delicada arquitectura nazarí que no dejan en paz el asombro. Enseguida, cruzamos enfrente. El Generalife o Yannat al-Arif (jardín del arquitecto, año 1302). El Patio de la Acequia —idílicos 50 metros de largo por 13 de ancho—, la Sala Regia --desde cuyo mirador se encarece la espectacular vista hacia el Darro, Sacromonte y el Albaicín. El Patio del ciprés de la Sultana, la Escalera de Agua, el Paseo de las Adelfas, un largo etcétera de perplejidad. El Generalife es el jardín de los jardines o como dijo el poeta Ibn al-Yayyab “Las manos de sus creadores bordaron en sus lados / bordados que parecen flores”.
Cuando llegamos al hotel se dibujaban las primeras sombras de la noche veraniega. Eran las diez. Nuestro conteo de actividad física en el celular, indicaba que aquél día habíamos caminado 19.8 kilómetros. Ver eso nos dio cuenta del cansancio.
Tuvimos tres días más en Granada, antes de dirigirnos a Málaga.




SIETE HORAS EN MÁLAGA

La tierra de Picasso nos recibió con un ardiente sol, en gran medida dominado por la brisa del Mediterráneo. No obviamos la casa, ni el museo, la escultura, las tiendas, ni nada relativo al genio del cubismo, después de pasar brevemente por los restos de un coliseo romano. Tres horas después encontramos a nuestro amigo, un escritor malagueño, en un fresco y céntrico café. Charlamos por una hora, antes de llegar al Centre Pompidou para una interesante muestra de arte moderno. A las ocho subimos al bus que nos llevó al aeropuerto. Final en tierras españolas.




DRESDE, LA FLORENCIA DEL ELBA

Diez de la noche. Abordamos la checa Smartwings Airlines, rumbo a Praga. Aterrizamos en Ruznye poco antes de la una. Nos esperaba el coche proporcionado por el hotel. Dormimos muy, muy poco, teníamos que llegar a la Estación Praha Hl. n. de donde partiría nuestro tren Berliner Eurocity, a las 6:26 hacia Dresde donde pernoctaríamos aquella noche. El viaje en tren Praga-Dresde-Praga, en dos horas y media, regala un recorrido con paisajes de ensueño. Insuperables postales que evaporan cualquier cansancio o falta de sueño. Sería un grave desatino dormir. El camarero ayudó con un humeante café y tostadas. Barriga llena, corazón contento.
Dresde es encantadora. Años antes la había visitado entre invierno y primavera, con frío y cielo gris. Esta vez, 9:30 am, el termómetro marcaba 30 grados en Hauptbahnhof. De inmediato tomamos un autobús hacia Ciudad Vieja. Bajamos cerca del Puente de Augusto, parcialmente bloqueado por trabajos de mantenimiento. No pudimos lograr vistas limpias desde aquél icónico lugar, pero en el resto la ciudad barroca todo marchó sobre ruedas. Iglesia de Nuestra Señora, Semper, Hofkirche, Desfile de los Príncipes. El segundo día caminamos Ciudad Nueva, el Puente Azul, Palacio Japonés y regresamos por la tarde a una muestra de porcelana en el Zwinger. Concluimos el día ante la Madonna Sixtina en Gemäldegalerie Alte Meister. Había que regresar a Praga, aprovechamos la generosa sombra y frescor de la Prager Straße. Nuestro tren partió a las 7:10 y esta vez pudimos gozar de las vistas desde el otro lado y con el sol cayendo. Bellísimo.


PRAGA, CALOR SIN VIENTO

Nos debíamos un buen descanso (insisto, es la ventaja de viajar por cuenta propia, sin la rigidez de los paquetes turísticos). Aquella mañana de descanso en Praga fue reparadora. En un minimarket de al lado compramos frutas y algo para desayunar y usamos kitchenette de la habitación para servirnos con un buen café. Praga es una de las ciudades más bellas de Europa, eso no es novedad, así que es un lujo quedarse mucho tiempo en el hotel, sin gozar de sus maravillas.
En el verano la afluencia de turistas es enorme, en especial para sus principales atracciones (el Reloj Astronómico y alrededores, el Puente de Carlos, Río Moldava, San Vito, Barrio y Cementerio Judío, Museo Kafka, Niño Jesús de Praga, por citar algunas). Meses antes habíamos acordado coincidir con nuestra amiga Carol y su marido en un café de Ciudad Vieja. Aquellos momentos valieron la pena de soportar el horno praguense aquella tarde —sobre los 38 grados y sin viento—.
Ese fue nuestro mejor día. Le pusimos cereza al pastel con un trago, una vez más en el entrañable Karlovy, en la ribera del Moldava. Después de eso caminamos por el legendario Puente de Carlos. 516 metros de longitud sobre el majestuoso Moldava (año 1402). Su fabulosa torre gótica vigila a los transeúntes, como sus 30 estatuas barrocas y alguna macabra historia tras la revuelta anti-Habsburgo (las cabezas de los rebeldes fueron colgados a lo largo del puente). Puente de Carlos no concede nada, lo tiene todo, además de la magia que otros no tienen. Las vistas en horas crepusculares fueron preciosas. Nos quedamos hasta pasadas las 9:00 pm. Había que exprimir cada momento.
También con Praga hemos quedado en deuda. La próxima vez tendremos más tiempo y no dejaremos de visitar Kutná Hora y El Osario de Sedlec, por ejemplo. Mañana nos esperaba Estambul.




ESTAMBUL, LA CAPITAL DEL MUNDO


“Si el mundo fuera un solo Estado, Estambul sería su capital”.
Napoleón Bonaparte



Era mediodía cuando llegamos al Aeropuerto Internacional de Estambul, uno de los más grandes y modernos del mundo. El control en aduana es rápido y muy amigable. Todo está perfectamente dispuesto para que el viajero se sienta cómodo. Cambiamos dinero y de inmediato compramos la indispensable IstambulKart que nos serviría para movernos en la capital bizantina. Un shuttle de Havaist nos llevó a Sultanahmet, el centro histórico, donde estaba nuestro hotel. El trayecto es largo, aproximadamente una hora, pero apenas cruzamos el Puente de Gálata la emoción se adueñó. Estábamos cumpliendo otro gran sueño. El día era hermoso. El sol remarcaba las emblemáticas mezquitas.

Bizancio, luego Constantinopla, hoy Estambul, la transcontinental capital de los más importantes imperios de la historia, Bizantino, Romano, Latino y Otomano, cuya edad se remonta al año 660 aC, donde los farsíes antes que Pausanias, atenienses, macedonios, y bizantinos, Constantino El Grande, Justiniano, Teodosio, y luego de las Cruzadas, Mehmet, Ahmet, han dejado huellas imborrables en esta ciudad de grandioso pasado, carácter indómito e incalculable futuro.
En la última semana de Junio la temperatura bordea los 26 grados. En las zonas próximas al Cuerno de Oro, tanto en la parte europea como en la asiática, el fresco viento proveniente del Mármara confronta el calor. En Istiklal Cd, Yeniçelirer Cd, Besitkas o en Galasataray la brisa es deliciosa y, a medida que el crepúsculo muere a manos de la oscuridad, las vistas son realmente indescriptibles. Estambul es una ciudad multiétnica, donde el visitante se mimetiza muy rápidamente. Una semana en Turquía no es suficiente para los que buscamos historia, tradiciones, cultura y artes. Quizá ni un mes ni tres meses serían suficientes antes de irnos medianamente satisfechos.
No consideramos Capadocia en nuestra agenda. Y no me refiero a los paseos en globo --que podría dar un toque de aventura, pero que a nosotros no nos seduce--, sino a su geografía, única en el mundo, a su historia de 6200 aC, Göreme, Indolash, Sabiar, Aksaray, Uçhisar, de pasado asirio, hitita, persa, helenístico, romano, selyúcida y cristiano. Preferimos dejar eso para una próxima visita.

La primera tarde acudimos al Gran Bazar o Kapalı Çarşı, año 1461, un laberinto de galerías cubiertas que se extiende por 45 hectáreas cuadradas, 4 mil tiendas y más de 60 calles. En los cuatro ingresos hay un rápido control de seguridad imprescindible para pasar. Desde carísimas joyerías, hasta venta de ropa interior y chucherías, el Gran Bazar requiere más de dos visitas de al menos cuatro horas cada una. Los precios no son baratos, a menos que el dinero no sea problema. Para comprar barato es mejor recorrer las calles aledañas al Gran Bazar, pintorescas, tumultuosas, exóticas. Una experiencia social y cultural sin parangón. Usar el servicio público de transporte brinda entre otras cosas, la experiencia de compartir un reducido espacio con las enigmáticas y distinguidas mujeres musulmanas, unas con niqab, otras —más liberales— con hiyab, chador o shayla, y unas cuantas con burka (ellas pueden ver sin ser vistas).

Estambul es también gastronomía: iskembe, yayla, tavuk, meze, dolma, börek, y los mundialmente famosos döner kebab y testi kebab. Por la tarde, un té en la calle, keskül, peynir helvasi, güllaç, la insuperable baklava; las calles de Estambul con sus clásicas carretas de castañas asadas o kestane, tavuklu pilav, simit o rosca turca con sésamo, köfte, set misir, etc etc. Viniendo de un país como Perú, de variada y reconocida gastronomía, llegar a Estambul es un alivio. No echamos de menos la patria. Recomiendo el restaurante Ortaklar Döner Iskender —si se alojan en Sultanahmet—, en Peykhane Cd. 27. Comida deliciosa, buenos precios, agradable lugar y trato amable.
Como nota curiosa, durante nuestro paso por el Gran Bazar nos topamos con el Nusr-Et, uno de los restaurantes de la cadena del mediático Nusret Gökçe, mejor conocido como Salt Bae. Completamente lleno y —nos dijeron— reservado por varios meses después. Igual, no hubiéramos entrado, no es nuestro rollo ir a restaurantes groseramente caros (en Nusr-Et un Bae Tomahawk Steak cuesta alrededor de 275 dólares, y con servicio, impuestos, bebidas y postre, fácilmente puede llegar a los 500 dólares por persona). Pero para quienes quieren presumir en sus redes sociales, pueden hacerse unos selfies ante la estatua de cera de Salt Bae ubicada en la puerta Beyazit Nur-u Osmaniye Cd.

El aspecto histórico y monumental de Estambul no será fácil reseñar porque, de cualquier modo, las palabras no harán justicia a lo que nuestros ojos vieron. Estambul es una ciudad de grandioso pasado donde confluyeron vastas, poderosas y sabias culturas. De todos modos, trataré de enumerar lo que para mí es lo más remarcaba. En un futuro escribiré una crónica menos cutánea y más espiritual.

Yeniçeriler Cd., termina y continúa con el nombre de Ordu Cd. (Carretera de Mese, durante el apogeo de Constantinopla). Cerca al Kapali Çarşı o Gran Bazar y enfrente de la Universidad de Estambul, están los restos del Foro de Teodosio I (año 379), derribado a consecuencia de guerras, invasiones y desastres naturales. Fue lo primero que vimos. Los impresionantes restos tallados en mármol y expuestos en plena vía pública conmueven. Ahí se humedecieron mis ojos con la primera y espectacular vista del crepúsculo bizantino. Lo había soñado y esperado mucho. A dos calles de nuestro hotel estaba la Cisterna de Teodosio o Şerefiye Sarnıçı (año 428), la más vieja de las existentes. 32 columnas de mármol lucen en perfecto estado de conservación, tanto que aún se ve filtrarse las aguas. Ha sido adaptada para la visita de turistas, cuidando su estructura. Se puede caminar por su piso transparente, como si lo hiciéramos sobre el agua. A unas veinte calles de ahí, en Hoca Paşa, está la Basílica Cisterna o Yerebatan Sarayi (532 dC), la más grande, con su épica columna de Medusa, construida por Justiniano I.
Al tercer día, viernes —día de la Yumu’ah, el rito de la oración—, importante para los musulmanes, en la zona histórica de Sultanahmet, el Centro Antiguo. En él se encuentran los edificios y construcciones históricas más importantes de la fascinante y encumbrada capital de tres imperios. Caminamos ansiosos para entrar en el pasado glorioso y trágico de esta legendaria parte de Estambul. El clima era agradable. La presencia de más gente de la habitual nos hizo agudizar los sentidos. Estábamos próximos a un pórtico cuyo magnetismo atrae. Pronto quedamos mudos. Ante nuestros ojos, imponente, rojiza y mágica, única y majestuosa, se alzaba Santa Sofía, Ayasofya, Hagia Sofia —o, cuando los tiempos cristianos de su origen, Iglesia de la Santa Sabiduría— primero Basílica, después mezquita, hoy museo. Obra de Justiniano, año 537. De pronto, sonó a nuestras espaldas el canto del muecín. El día previo ya lo habíamos escuchado durante nuestro recorrido por el Gran Bazar y el Foro de Teodosio, pero este fue diferente. Potente, conmovedor, armonioso y perfecto al oído. Provenía de uno de los minaretes de la Mezquita Azul. Tras unos segundos de silencio, la respuesta llegó desde Santa Sofía. Los musulmanes se sobrecogían. Los demás, sorprendidos, optamos por callar. El sol asomó por entre las nubes y nos invitó a caminar hacia la gran Plaza Sultanahmet, otrora Hipódromo de Constantinopla o Sultanahmet Meydani —que yace varios metros debajo—. El Obelisco de Teodosio —originalmente Obelisco del Faraón egipcio Tutmosis III (1479-1425 aC), quien lo erigió en Luxor—, de impecable granito rojo; el trozo del Trípode de Platea o Columna de las Serpientes (año 324), llevada hasta allí desde Delfos, me conectaron a este lugar del que, de alguna forma, me siento parte.

Antes de dirigirnos a Santa Sofía, decidimos volver un poco la vista atrás y visitar la Mezquita Azul o Sultan Ahmet Camii (año 1616), más de veinte mil bellísimos mosaicos azules de Nicea hechos a mano; complejos vitrales y hermosas hornacinas de mármol, los denominados pies de elefante y su fastuoso minber. Ahí nos sorprendió el mediodía. Cuando nos dimos cuenta, el muecín estaba cantando el adhan para convocar a la Salat Yumu'ah, la congregación para la oración. Desde los altavoces nos pidieron abandonar la mezquita. Una vez fuera, preguntamos si podríamos ser aceptados dentro. Dijeron que sí, mientras respetáramos las reglas de la fe musulmana. Lo prometimos y así, mi esposa en el espacio de las mujeres y yo en el de hombres, fuimos testigos excepcionales de aquél acto en una de las más importantes mezquitas de la fe islámica.

Después a Santa Sofía. Nos detuvimos junto a la gran pileta con sus jardines de hermosas flores amarillas, por diez minutos. El sol castigaba muy duro. Minutos después ingresamos al legendario monumento, proeza de la arquitectura bizantina que hasta nuestros días sorprende por su complejidad. Su color rojizo contrasta con el cielo absolutamente azul. La histórica ex catedral ortodoxa, luego basílica cristiana, mezquita y hoy museo, construida en el año 532 por los arquitectos Mileto y Tralles por encargo de Justiniano, y cuya magnífica cúpula de más de 30 metros de diámetro y 55 metros de altura, nos deja sin aliento, está ante nuestros ojos. Turistas y lugareños estamos asombrados ante el que, en su tiempo, fue el edificio más grandioso del mundo, y que por siglos ha sobrevivido terremotos, guerras y destrucción. Su interior revestido de mármoles polícromos, mosaicos y mampostería, vidrios, policromados, oro, plata y basalto; la fastuosa iluminación con centenares de lámparas y ventanales, innovaciones que aún hoy sorprenden a arquitectos, constructores, y artistas. Los legos la miramos inspirados por el silencio y la gratitud. Y aunque tristemente muchos mosaicos cristianos fueron sobrepuestos con iconografía musulmana, quedan algunos que nos remecen los sentidos: los de Komnenus, y Deesis, por ejemplo. Los llamativos medallones en caligrafía cúfica que, en sus 7 metros de diámetro, contienen los nombres de Alá, Mahoma y otros profetas.

A las siete de la noche abandonamos Santa Sofía, con pocas respuestas y muchísimas preguntas. Mientras caminamos, releo en mi teléfono móvil el texto escrito en lo alto de la cúpula —y traducida en la infografía oficial—: “En el nombre de Dios el Misericordioso; Dios es la luz del Cielo y de la Tierra. Es la verdadera luz, la que no procede ni del resplandor del vidrio, ni del brillo de la estrella matinal, ni del enrojecimiento de las brasas incandescentes”.
Sura XXIV, 35 del Corán.


Estambul no te da posibilidad para detenerte. Almorzamos en una de las estrechas calles de Mercan Cami, el restaurante Köfteci Mustafa. Después nos dirigimos a Taksim, para trepar en el romántico Tranvía Nostálgico. Después Besiktas y su famoso mercado de frutos del mar, Torre de Gálata, el cálido Beyoglu. Son las nueve de la noche, es todo por hoy.

El día siguiente a Üsküdar, la parte asiática o anatolia de Estambul, fundada en el siglo VII aC. De Sirkeci en Eminönü a Üsküdar toma algo más de media hora. El ferry va lleno, en su mayoría de mujeres musulmanas. Apenas subimos a cubierta vemos la imponente y hermosa mezquita Süleymaniye; Torre y Puente de Gálata, Beyoğlu, Dolmabahçe, la Torre de Leandro y mucho más. En pleno deslumbramiento, escuchamos al muecín llamar a oración. Es una de las cinco veces que lo hacen.
En Üsküdar caminamos hasta la mezquita Büyük Selimiye Camii. Las calles y la gente son menos ruidosas. El comercio callejero se ve limpio y ordenado. Especias, frutos del mar, carnes, vegetales, ropa, alfombras, velos, zapatos parecen más baratos que al otro lado. Üsküdar es más provinciana. Pasamos por el Cementerio Karacaahmet Mezarlığı y cerramos nuestra visita sentados en un café con vista al Bósforo, el atardecer más romántico de nuestras vidas. El momento perfecto para reconciliarnos con nosotros mismos, con la vida, y con el mundo. Más allá de los sueños.

El penúltimo día, caminamos por la ciudad buscando souvenirs. A mediodía almorzamos en Taksim y desde ahí abordamos el Crucero por el Bósforo, como colofón de este sueño cumplido. Nos ubicamos en la proa de la nave y en silencio recorrimos las fastuosas riberas del mítico estrecho de aguas movedizas, frías y profundamente azules, acompañados por el animoso viento. Las yalis, lujosas y costosas viviendas a orillas del Bósforo, cuyas blanquísimas siluetas se humillan ante el ocaso, nos dejan su indeleble huella en la memoria; las históricas colinas albergan el Rumeli Hisari y el Anadolu Hisari. El último atardecer en estas mágicas tierras va concluyendo con los puentes Boğaziçi, Fatih Sultan Mehmet y Yavuz Sultan Semin —cada uno de más de un kilómetro de longitud— sobre nuestras cabezas. Avistamos el Mar Negro y nos provoca soñar con regresar. Y ese sueño comienza ahí mismo, ante el Mar Negro. Aunque postergamos varias veces el preciado descanso, todo valió la pena.

A las cuatro de la madrugada partimos en taxi (veinticinco liras turcas)a Taksim para tomar el Havaist hacia el Aeropuerto de Sabiha Gökcen, parte asiática de Estambul. De ahí en Pegasus Airlines volaríamos a Milán, último punto antes de volver a casa. Hasta pronto Estambul.



CONSEJOS PRÁCTICOS - CÓMO PLANIFICAR UN VIAJE A EUROPA Y ESTAMBUL POR CUENTA PROPIA, SIN PAQUETES TURÍSTICOS


1) A mediados de enero compré los boletos Lima-Milán-Lima para viajar a principios de junio. Milán fue nuestro primer y último punto en Europa, también para encargar a Rosita nuestras dos maletas de bodega. Viajamos por Europa solo con equipajes carry on de 10 kilos en cabina.
Los precios en temporada alta suelen ser caros, pero encontramos boletos Lima-Toronto-Frankfurt-Milán por $890 cada uno, impuestos incluidos. Un viaje algo largo, pero también menos forzado (y muy barato para temporada alta). A partir de los boletos de avión planifiqué el itinerario, reservé hoteles o apartamentos con Booking y Airbnb. Viajar en temporada alta europea supone altos precios en los hoteles (salvo si se reserva con anticipación). También los lugares de interés (algunos, como La Alhambra, se agotan varios meses antes y no es posible comprarlos en ventanilla). En temporada baja (invierno y parte del otoño europeo) no ocurre lo mismo.
Es recomendable llevar impresas las reservas de los hoteles en el idioma del país a visitar (yo llevé en checo, alemán y turco).

2) Compré online, directo de los propios servidores los boletos para entrar a: Palacio Ducal, Museo del Prado, Museo Picasso, La Sagrada Familia, Palau Güell, Museo del Prado, La Alhambra, Catedral de San Vito, Santa Sofía. Al respecto, hay mucha información de calidad en internet, basta con tomarse tiempo para comparar. Y depende del tipo de turismo que quieras hacer.

3) Un mes antes de partir a Europa, reservé los medios de transporte. Low cost con Ryan Air, Vueling, Smartwings y Pegasus, y regular con Turkish Airlines. También los trenes: Frecciarossa (Milán-Venecia), AVE RENFE (Madrid-Barcelona), Berliner Eurocity (Praga-Dresden); autobuses (Madrid-Toledo y Granada-Málaga), vía Omio; Crucero por el Bósforo, vía Civitatis. Asimismo, compré nuestro seguro integral Cardinal Assistance para treinta días, que aplica para cualquier parte del mundo.

4) En ciudades históricas como las europeas, se puede reservar servicios de guías gratuitos al momento de reservar hotel (hay detalles históricos que ellos manejan, o tú necesitarías sumergirte largo rato en los libros de historia). Hay que darles una propina —PROPINA, no limosna—, pues por lo general los guías hacen un excelente trabajo y aunque no la piden, merecen una buena propina (mínimo 10 euros). Yo elegí Sandemans en Madrid, Barcelona y Praga (aquí preferimos no usar sus servicios por cuestión de horario). Las visitas guiadas duran aproximadamente dos horas, a pie. Hay varios horarios y todo funciona muy bien. Sandemans cuida su prestigio.

5) Milán y Venecia. El boleto de tren Malpensa-Centrale cuesta 13 euros. Un taxi costaría más de 100. Las estaciones en Milán abren a las 5:40 am. Para aprovechar mejor la visita a Venecia hay que partir con Frecciarossa de Milan en el tren de las 7:00 am. El viaje toma aproximadamente 2 horas y media. Es decir, hay que tomar precauciones para llegar hasta Centrale, punto de partida del tren rápido a Venecia. Dos meses antes de la fecha pagamos 15 euros por cada boleto. En la ventanilla puede costar hasta 45 euros en temporada alta (eso, si hay cupo). Importante: elegir Estación Santa Lucía en Venecia, No Estación Mestre que está 6 km más lejos.

6) Importante: Antes de chequear con las aerolíneas low cost debes tener impresas las tarjetas de embarque y controlar con la mayor exactitud el peso del equipaje contratado. De no hacerlo podrías pagar por exceso de peso más que por el pasaje, y hasta 5 euros por una fotocopia simple de la tarjeta de embarque. Si vas a viajar con más peso es recomendable comprar el exceso vía online, al momento de comprar el pasaje.

7) Barcelona. Los hoteles suelen ser muy caros en temporada alta. Reserva lo más pronto posible. Muy pronto solo quedarán las hostales de habitaciones compartidas con lockers y baños comunes. Nosotros tuvimos una pequeña habitación con baño privado, en un hotel en La Boquería. Excelente ubicación.

8) Ingresar a La Sagrada Familia puede poner a prueba la paciencia. Si quieres tener prioridad no te arriesgues a quedarte afuera y formar fila durante horas bajo un pesado sol. Compra tus entradas online con mucha anticipación. Los artículos de la tienda oficial, de ingreso libre, pueden ser costosos. En los alrededores se venden artículos relacionados con Gaudí y La Sagrada Familia a mejores precios. Tuvimos la suerte de encontrar un artista africano que confecciona joyas y las vende de forma ambulante, con diseños extraordinarios y materiales de buena calidad.

9) Granada. La Alhambra es uno de los monumentos más importantes de España. Reservé 4 meses antes la Entrada General, la más completa, que incluye Palacios Nazaríes. Tiene horarios exactos de ingreso. No se permiten cambios. Si no llegas a tiempo perderás el turno y el valor de la entrada. El boleto cuesta cerca de 15 euros (y los vale largamente). Debes ir temprano.

10) Málaga. En las terminales de buses y en los aeropuertos es muy práctico usar el servicio de guardianía de equipaje. Por ejemplo, en la Terminal de Málaga dejamos nuestras maletas de cabina, después de comprar dos fichas de a cinco euros para los lockers. Eso evitó que anduviéramos cargándolas mientras caminábamos la ciudad.

11) Praga. El Golden City Garni es un hotel restaurado. Está ubicado en el Barrio Zizkov, Praga 3, cerca del centro histórico, en Táboritská 3, y también cerca de la Estación Praha Hl.n. Muy cómodo, excelente atención, tranquilo, limpio y a pocos metros del paradero del autobús y tranvía. Buen servicio de enlace con el aeropuerto Prague Ruzyne (aproximadamente 25 euros, previa solicitud).
Importante: llega con tiempo a las estaciones principales del tren. Por ejemplo, la Estación Praha Hl.n. es muy grande y puedes tener problemas para ubicar las puertas de embarque. La información está en su mayoría en idioma checo y en las casetas de orientación los empleados no son muy amables ni minuciosos para dar detalles. Yo tuve la suerte de que el empleado de la casa de cambios WU fue muy amable y conocía la información que yo estaba buscando. Precio del boleto ida y vuelta Praga-Dresde-Praga: 30 euros. Duración: alrededor de tres horas.

12) En Praga no se usa el Euro como moneda de uso corriente. La moneda es la Corona Checa (Kč). Todo se paga en Corona Checa (Kč). Hay que considerar dónde cambiar dinero. Es mejor cambiar solo un poco en el aeropuerto y lo demás en alguna casa de cambio, NO en la calle ni en los hoteles. Incluso en Casa de Cambio, preguntar primero si cobran comisión. Elige la que no cobre. Recomiendo la que me fue recomendada: Plaza Franz Kafka, esquina entre Kaprova y Maiselova, muy cerca de la Ciudad Vieja. La Corona Checa (Kč) se parece a varias monedas europeas, cuidado cuando recibes tu cambio.

13) Dresde. Ibis Dresden Zentrum es un hotel con buena relación calidad/precio (aproximadamente 70 euros la noche), desayuno buffet incluido, buena ubicación (cerca de la Estación y de Alstadt). Perfecto para una noche.

14) Turkish Airlines no nos defraudó. Teníamos información acerca de su alta calidad en la atención y servicios en el aeropuerto y a bordo, y los disfrutamos. Cada boleto Praga-Estambul costó aproximadamente 120 euros (one way) —comprando desde Lima con 4 meses de anticipación—, con derecho a equipaje de 23 kilos en bodega (aunque no lo usamos).

15) El shuttle de la empresa Havaist es una excelente alternativa para ir del (distante) Aeropuerto Internacional a Eminönü (a 500 metros de nuestro hotel en Sultanahmet) por 18 Liras Turcas (TL) (unos 3 dólares) por persona. 50 kilómetros de recorrido, casi una hora. Parten cada 40 minutos.
Datos: Caddesi (Cd) significa calle; Camii, mezquita. Lo vas a ver, necesitar y usar seguido. Los taxis oficiales en Estambul no son caros, pero hay que estar alertas para no ser sorprendidos.

16) En Turquía la moneda es la Lira Turca (TL). Un dólar equivale a casi seis TL. Hay Casas de Cambio y se puede cambiar sin problemas. Es recomendable no cambiar mucho dinero en el aeropuerto, pagan menos y, en lo posible, es mejor pagar con tarjeta de crédito.

17) En Estambul el comercio callejero es intenso. En el Gran Bazar y sus alrededores hay mercadería que vale la pena comprar y que no es costosa. Asimismo, en los barrios de Nuruosmaniye y Kumkapi hay barrios enteros con tiendas y negocios de ropa y calzado.

18) El comercio está en el ADN de los turcos. Van a querer venderte todo. Regatear es parte de su cultura, así que te darán un precio muy alto, esperando tu contraoferta. Toma precauciones al mostrar interés por algo. Te van a perseguir hasta cansarte. Algunos vendedores callejeros hablan español. No te entusiasmes por eso, no es tu familiar. Apenas entablas conversación te ofrecen el mundo. Y no te dejan tranquilo hasta que te lo venden.

19) Ingresar a las mezquitas exige cumplir las reglas: hombres y mujeres quitarse los zapatos; las mujeres cubrirse los hombros y el cabello. Es mejor llevar un velo (casi en cada esquina de Estambul se pueden comprar y los hay de todo precio), pero si no lo tienes, en la entrada te lo van a prestar (con lo que eso significa).

20) Si quieres contratar en el mismo punto una excursión o visita guiada, antes asegúrate que el guía sea oficial, certificado y/o recomendado por expertos viajeros. No es buena idea contratar al primer guía que se te cruce en el camino. Hay testimonios de experiencias fallidas. Nosotros no hemos contratado guías hasta hoy, pero quizá alguna vez necesitemos hacerlo.

21) Es necesario llevar un adaptador para enchufe en Europa y otro para Estambul. En Europa se usa del tipo C y en Estambul del tipo F (busca en internet las imágenes de cada tipo antes de comprar).

22) En estos tiempos es importante mantenerse conectado. Si tu compañía telefónica no te brinda paquete de datos itinerantes, es mejor que no contrates el servicio de roaming internacional. Es caro y no siempre funciona bien. En cualquier estación de tren o metro de Europa puedes comprar una SIM card o tarjeta SIM que te provea internet durante tu periplo. Hay varias opciones. Orange es una de ellas y puedes comprar, por ejemplo una de 30 euros, válida por 30 días en todo Europa (30 países), 3 (+5) GB, 4G.

Mira el video resumen de mi viaje:





DE: "CUADERNO DEAMBULANTE" Copyright © 2020 de Rogger Alzamora Quijano.


domingo, 28 de julio de 2019

AIJINO EN GRANADA




Escribe: Rogger Alzamora Quijano

A juzgar por el gentío la noche apenas comienza. Son las diez. Bares, restaurantes de tapas, pizzerías, comida rápida ofrecen atención en plena calle. Veintisiete grados con una suave brisa nos acompañan hasta llegar a nuestro hotel en Plaza de los Campos. Granada es una ciudad alegre, amigable, llena de luces y flores por doquier. La tierra de Federico García Lorca nos recibe con la misma algarabía que provoca en nosotros.

Al día siguiente despertamos temprano. Nos gusta descubrir el entorno. Al rodear la plazoleta de enfrente, descubrimos un palacio almohade en el antiguo barrio de Rabad alFajjarin. La edificación a primera vista no dice mucho, pero no tarda en seducirnos: se trata del Cuarto Real de Santo Domingo, junto a la Huerta Grande de Almanxarra. Destaca en especial su glamorosa qubba. Salimos de ahí sin dejar de elogiar aquella preciosa muestra de arte. Mientras caminamos hacia el hotel, por Palo Seco de Lucena y Cuesta del Pescado, desembocamos en una callecita que con su estrechez derrota el sopor de treinta y tantos grados a la sombra. Sobre mi cabeza puedo leer el nombre: Cuesta de Aixa. Me sobrecoge la evocación de mi origen. “Un aixino en la Cuesta de Aixa” pienso, mitad ironía, mitad sorpresa.

Por la tarde salimos a recorrer la ciudad, vadeando el Genil, después el Darro. Una larguísima caminata que nos quita todo rastro de cansancio, aunque solo hasta arribar a la habitación, donde llegamos apenas para hundirnos sobre la almohada. El nombre de mi pequeño pueblo, Aija, a diez mil kilómetros de ahí, no deja de dar vueltas antes de perderme en la nebulosa.

Siguiente día: tras desayunar, enfilamos hacia La Alhambra. Nos encontramos en el trayecto un grupo de argentinos que nos recomienda tomar un bus por ahí cerca, para evitar el calor que empieza a castigarnos duramente. Damos las gracias por la sugerencia, seguros de que caminar esas calles será invaluable. Y lo es. Tiene mucho de mi lejana Aija, sinónimo de armonía, un poema al disfrute.

Pronto nos invadirán nuevos cielos: el Palacio de los Nazaríes, La Torre de la Cautiva, El Patios de los Leones, El Generalife, El Baño de la Mezquita. Todo eso nos ha traído hasta este sueño largamente planificado en nuestra casa limeña.

LA SULTANA

A'isha Bint Muhammad ibn al-Ahmar era el nombre de la Sultana de Granada. Solían llamarla Aixa al-Horra (en castellano La honesta o La honrada). Descendiente directa del Emir Muhammad ibn Yúsuf Ibn Nasr (Muhammad Al-Ahmar), fundador y primer Rey Nazarí de Granada (1238-1273); hija de Muhammed IX “El Zurdo”, Rey de Granada por 30 años entre 1419 y 1454. A'isha o Aixa es un enigma histórico por obvias razones —la mujer árabe musulmana debía guardar una conducta dependiente del marido o de un tutor masculino—. No obstante, se cuenta con escasos pero confiables datos acerca de ella. En tiempos del Reino Nazarí de Granada la sumisión femenina era irrefutable mandato, aún tratándose de una sultana. Aixa desafió eso destacando por su naturaleza rebelde, decidida, independiente, habilidad política y hasta militar. Tal vez por ello la historiografía árabe medieval —y también la castellana— consigna mezquina información de Aixa. Eso se repite todavía hasta el siglo XIX cuando Castro y Orozco, Zorrilla y Moral, Cavanillas y otros empiezan a cambiar la tendencia.
Tras hurgar cuanto papel llegó a mis manos, concluí que A’isha , Aixa o Aija, era una noble granadina de gran riqueza (eran suyos el Palacio Dar al-Horra y para su recreo el Alcazar Genil, además de otras propiedades*). Eso explicaría su comportamiento independiente y altivo. Como descendiente directa de reyes, Aija hizo prevalecer su importancia e influencia en la historia de Al-Ándalus.

Aija, primera y legítima esposa del Sultán Abu I-Hassan Ali, Mulay Hasan (Muley Hacén para los castellanos). El matrimonio real dio tres hijos, dos varones: Abu Abd Allah Muhammad, Muhammad XI o Boabdil, El Chico, para los castellanos) y Abbu I Hayyay Yusuf; y una niña llamada Aixa, como su madre. Veinte años de armonioso matrimonio terminaron cuando el sultán Muley Hacén se fijó en la joven y bella cristiana Isabel de Solís, hija de Sancho Jiménez de Solís, Comendador de Martos, secuestrada por los soldados de Muley Hacén durante la toma de Béznar, que habría de ser confinada en la llamada Torre de la Cautiva. Poco tiempo después y a causa del deslumbramiento del Muley Hacén, Isabel sería trasladada hacia el harem habitado por concubinas y mujeres a su servicio. Pronto la joven Isabel haría añicos la resistencia del soberano, cuando decidió cambiarse de nombre con el fin de congraciarse con él. En adelante se llamaría Zorayda o Soraya —en árabe Estrella del alba, o Lucero de la mañana—, y convertirse al Islam. De secuestrada pasó a esposa, destronando así a la Sultana Aija y poniendo en serio riesgo la sucesión del trono, por derecho destinado a su hijo Boabdil. Ante la fascinación de viejo Muley Hacén por su nueva esposa, era previsible que Zorayda presionara al sultán para que sus hijos Saad y Nasr fuesen sus sucesores. Aija lo sospechó y juró no permitirlo. El tiempo premiaría su persistencia. Anécdota: a la muerte del destronado rey Muley Hacén en Mondújar, Zorayda retomaría su cristianismo y su anterior nombre, Isabel, y bautizaría a sus hijos con nombres también cristianos: Nasr por Juan de Granada y Saad por Fernando de Granada.

Los conflictos —buena parte de ellos azuzados por Aixa con el fin de recuperar para su hijo Boabdil la sucesión del trono— provocaron el cisma del reinado Nazarí de Granada y su inevitable caída en manos de los Reyes Católicos Isabel y Fernando. Aixa defendió con uñas y dientes la sucesión de Boabdil, aunque para ello tuvo que establecer una coalición con los abencerrajes, enemigos de Muley Hacén, El Zagal y los zegríes. Ello ocurriría en Guadix. Luego, tras ser derrotado por los Reyes Católicos, quienes pescaron a río revuelto, Boabdil sería tomado prisionero. Otra vez Aija tomaría decisivo protagonismo, al negociar la liberación de su hijo y una digna entrega de las llaves de Granada a los vencedores. Lo dicho, Aija fue columna de la resistencia y artífice de una honrosa retirada tras la capitulación, negociación que hasta hoy se le reconoce. No se sabe con certeza dónde y cómo murió Aija tras dejar La Alhambra y Granada, el 2 de enero de 1492. Se presume que fue en Fez, Marruecos. Mas, no cabe duda que históricamente la sultana Aija destaca por su inteligencia, tenacidad, valentía y decisión.
Hay poca documentación gráfica de Aija. Sin embargo, Manuel Gómez Moreno nos deja una pista en su óleo "Salida de la familia de Boabdil de la Alhambra". Mujer decisiva en aquellos tiempos, se tejen versiones contradictorias acerca del rostro de Aija. Unos dicen que era ahombrada y cuasi viril, fea y de voz gruesa; intrigante, rencorosa y dura. Otros sustentan que era bella, de orgullo sin par, de visible alcurnia y distinción, corazón de leona, de inquebrantable carácter y segura de su raigambre. En cualquier caso es denominador común su fuerte personalidad y decisión (haré un ejercicio casual —y algo superficial también—: Un rey musulmán, poderoso y dueño de numeroso harem, no desposaría por veinte años a una mujer fea y de aspecto viril, así fuese hija de reyes).
Aija nos legó una apasionante, célebre y fascinante vida.

Días después, rumbo al aeropuerto voy detestando la tiranía del tiempo. Ningún plazo es suficiente cuando se busca historia y raíces. A cada instante se abren puertas, unas llevan a un cuarto sin salida, otras ofrecen más puertas y más intriga.
Aunque mi deseo es regresar, después de este viaje a Andalucía siento que estoy llevando buena parte de lo que vine a buscar. No es insensato deducir que Aija, nuestra sultana rebelde, fuese inspiración de personajes de la época y de las siguientes generaciones. Transcurridos casi seiscientos años de su gesta, persiste y hasta crece la fascinación por saber más de ella.

DE AIJA / AIXA COMO TOPÓNIMO

Tengo presente que la toponimia es, muchas veces, una disciplina confusa que se presta para la discrepancia. No soy un lego en la materia, mi interés nace de las dudas y cuestionamientos que han abonado mi curiosidad de toda la vida por encontrarle sentido al nombre de mi pueblo.
Dicho esto y después de ir a por mi deliciosa búsqueda en Granada, sur de la vieja Al-Ándalus الأندلس, de los rastros de la sultana A’isha, Aixa o Aija que, insisto, la conectan con el origen del nombre de mi pueblo andino peruano llamado AIJA, no voy a añadir mucho. Según cita Solís Fonseca acerca de algunos fundamentos para nombrar ciudades:

“Las clases de motivos toponímicos se emplearán:
A) Motivos ideales
- Personajes históricos
- Sucesos históricos

B) Motivos Reales:
- Configuración geográfica o relieve
- Propiedades físicas del terreno
- Características ambientales (cromatismo, etc)
- Recursos: zoológicos, botánicos, hidrológicos, etc. “


REFERENCIAS

“Reina Çittihaxa (Sayyida Aixa), madre del rey Muley Baddali (Mawlâ-nâ Abu 'Abd Allâh, Boabdil), señora reine, la buena, la limpia,  la nonbrada, la escoxida, la alta, la cumplida, nuestra señora Haxa (Aixa), hija de nuestro señor el rey, el poderoso, el alto, el nombrado, el magnífico hijo de nuestro señor el rey, el alto, el poderoso hijo de Nasr (Muhammad (X o IX) el Zurdo)”.
Cita textual del documento, traducido del árabe al castellano, de la compraventa de la Alquería de Cijuela, una de las propiedades de Aixa en favor de Francisco de Bobadilla del 11 de septiembre de 1492.

** "Mediaron algunas contestaciones acerca del ceremonial con que los reyes debían tratar a Boabdil y a los individuos de su familia en el acto de la entrega. Aixa, altiva y de ánimo alentao aun en las ocasiones más adversas, hizo entender a Aben Comixa que como sultana madre no consentía que su hijo se sometiese a la humilde etiqueta de besar la mano de sus vencedores, y que si no se modificaba esta parte del ceremonial, pondría en acción los medios de prolongar una resistencia que escusaso tales afrentas."

Preámbulo y Protocolo en la entrega de las llaves del Reino de Granada por Boabdil a los reyes Católicos Fernando e Isabel. Testigo, el Cardenal D. Pedro Gonzáles de Mendoza.

PERSONAJES RELACIONADOS

Francisco Bermúdez de Pedraza
Luis Seco de Lucena
Ginés Pérez de Hita
Antonio Peláez
José Castro de Orozco
Jerónimo Jiménez de Urrea
Luis Mármol y Carvajal
Antonio de Villegas
Hernando de Baeza
Eugenia Fonsalba
Balthasar de Monconys
Rachel Airé
Antonio Malpica
Luis Repiso Hurtado
Fernando Ramírez de Luque
Nicasio Alvarez de Cienfuegos
José López de Coca Castañer
Instituto Cervantes
Bruno Alcaraz Masáts
Patricia Yanguas
Miguel Lafuente Alcántara
Nubdat al-‘Asr (autor desconocido)
Instituto Valencia de Don Juan
Instituto Felipe Solís
Gustavo Solís Fonseca
“Historia del Abencerraje y la hermosa Jarifa” - Autor desconocido
“Isabel” - Serie de televisión
Alicia Borrachero
Imperio Argentina “La canción de Aixa”
“Réquiem por Granada” - Serie de televisión
Delia Boccardo


Nota adicional del autor.-

En el Sultanato de Omán, costa oriental de la península arábiga, muy cerca de Arabia Saudita, Emiratos Árabes y Yemen, enfrente de Sur (Şūr o صور) se encuentra Aija (o Al Ayjah). Dice National Geografic al respecto: “At the town of Sur, on Oman’s northeast coast, you can soak up the view across the creek to Aija, a village of low, pastel-colored dwellings and ornate merchants’ houses surrounded by rocky beaches. Fishermen’s dhows bob on the water and several small boatyards still build these traditional sailboats. Planning: Sur is about 90 miles along the coast from Muscat. The view is best at high tide.”
El trayecto en Sur y Aija (Sur to Aija) en Omán se encuentra entre las 10 mejores recomendaciones de National Geografic Travel (Top 10 Ocean Views). Un trayecto cotidianamente realizado en Ferry. Aija es un pueblo blanco. Google Sites consigna el mismo enlace de National Geographic Travel para su catálogo.

La página hispana de viajes Mundo Amigo dice:
El pequeño barrio de Aïja ofrece con marea alta una rada encantadora con sus cerca de mil barcos bañados con el color rosáceo del sol del ocaso: lugar de pescadores y de astilleros (la mayoría de los trabajadores son indios), que todavía construye dhows, baghalas y ghanjas, embarcaciones características de la zona. Ras al-Hadd es el promontorio que se encuentra en el extremo oriental de la península arábiga, cerca de veinte mil tortugas verdes cada año vienen a desovar a estas playas que llegan hasta Ras al-Junaïz.

Lawrence G. Potter comenta de Aija y la región en su libro: “The Persian Gulf in History¨ (Palgrave Macmillan US, 18 dic. 2014 - 393 páginas) como una tribu que habitaba al otro lado del charco, enfrente de Sur (صور).
(Pág. 177).

El territorio de Omán aparece mencionado en una tableta grabada en la esfinge en Gizeh, Egipto, hacia el año 1530 a. C.
Un dato curioso: En Omán hay un pueblo tradicional llamado Al Hambra. Suena como Alhambra, el Alhambra de Al Andalus, nuestro consabido reino Nazarí de la Sultana Aija.

Enlaces relacionados:
https://viajes.nationalgeographic.com.es/a/oman-arabia-mas-fascinante_11552/8
https://www.elmundoatuspies.es/2016/08/ayjah-un-pueblo-blanco-en-la-costa-de.html
https://www.nationalgeographic.com/travel/top-10/ocean-views/
https://sites.google.com/site/operationdominic/ocean-views
https://www.tribuna.com.mx/El-top-de-las-mejores-10-vistas-al-mar-en-el-mundo-t201808050001.html
https://losviajesdeali.com/ruta-mascate-sur/

CRÉDITOS:
Fotos: Cuesta de Aixa - Granada, foto del autor, Junio, Julio de 2019.
"Salida de la familia de Boabdil de la Alhambra" - Óleo de Manuel Gómez Moreno, año 1880. En ella se puede apreciar a la orgullosa sultana Aixa.


DE: CUADERNO DEAMBULANTE Derechos Reservados © 2019 de Rogger Alzamora Quijano

viernes, 12 de enero de 2018

LA OTRA REPÚBLICA DOMINICANA (Fragmento)




Escribe: Rogger Alzamora Quijano


Cuando busqué un lugar tranquilo y apropiado para corregir un libro, me sorprendió ver fotografías de Juan Dolio. Como mucha gente siempre asocié inconscientemente República Dominicana con Punta Cana. Prefiero evitar lugares demasiado turísticos y las playas per se. Fue así como propuse Juan Dolio para ser punto de reunión entre el autor del libro, el traductor y yo, convencido por Tripadvisor. Me pareció que sería el lugar perfecto para la misión. Santo Domingo está lleno de lugares encantadores, buena parte de ellos en la costa menos accesible: Puerto Plata, Nagua y Samana. Un poco lejos para nosotros, que debíamos ganarle tiempo al tiempo.

Arribé al aeropuerto Las Américas a medianoche. Pequeño, en relación a otros de la región, lucía casi desierto, pero con una temperatura agradable. Me recogió Carlos en su minivan. Cincuenta minutos más tarde nos desviábamos desde la Autopista Las Américas hacia la derecha, por un breve y polvoriento camino, rumbo a Juan Dolio. Algunas edificaciones que luego de su auge y fracaso se están volviendo a emprender entre los resorts tipo Barceló, Hemingway, Costa del Sol, Sun Village, Guabaverry, etc, se alzaban, igual que el blanquísimo complejo de tres edificios, de unos quince pisos cada uno, en el Boulevard de Juan Dolio: Condominio Marbella. Carlos se detuvo en la puerta del número tres. Me acompañó hasta el piso nueve. De los tres era el primero en llegar. En la sala estaba somnoliento monsieur Laurent, un francés afincado en Santo Domingo, propietario de un par de apartamentos en este complejo. Mi contratante ya había coordinado todo con él, así que Laurent se limitó a darme la bienvenida y entregarme las llaves. Una vez solo, recorrí las amplias habitaciones y la terraza. Enfrente, un tranquilo Mar Caribe en nocturno esplendor. Todavía tenía en las manos el inventario de muebles y las reglas de convivencia del condominio. No era mi asunto, así que lo dejé sobre la mesa y salí a la terraza y me senté a fumar.


Después de seis de los nueve días que estaría en el país trabajando a horario completo, terminamos la tarea. Por las noches, indefectiblemente bajábamos a tomar un trago en Coco's Bar y a ganar el mar o la piscina, ambas tibias y deliciosas. Por las mañana me levantaba antes de las seis para trotar un poco por los predios aledaños. El día siete fuimos los tres a Santo Domingo en un taxi. La primera impresión fue la misma que estoy seguro tuvieron los hombres de Colón: un lugar precioso, mucho calor y excesiva humedad. El Parque Colón, Plaza de la Catedral o Plaza Mayor, atiborrada de frondosos árboles y restaurantes deja ver una esquina para la Catedral, viejísima y acondicionada con vidrios -para evitar a los fieles el suplicio del excesivo calor durante los oficios-. La vieja Catedral es fabulosa. Unos pasos a la izquierda, en el malecón del Río Ozama está, se dice, la Ceiba de Colón, el legendario árbol donde el aventurero habría atado sus carabelas. La Zona Colonial de Santo Domingo es indudablemente lo mejor que vimos. El Alcázar de Colón, el Museo de las Casas Reales, las calles El Conde y Las Damas, entre otros atractivos sumaron nuestra experiencia. Alguien nos sugirió ir al malecón para almorzar. La vista desde el restaurante Adrian Tropical es tan hermosa que hasta se esfuman las ganas de comer. En estos restaurantes turísticos el objetivo es el dinero del turista. Me bastó un recio mofongo, que no terminé. Pero nos gastamos dos horas en beber unas cuantas rondas de Néctar Caribe y Vodka Tropical. Al filo de las seis, decidimos regresar al centro. Tras ,una breve caminata tomamos un taxi de regreso a Juan Dolio. Esa noche, el autor del libro el y traductor emprendieron el retorno. Yo me quedé un par de días más.


Al día siguiente me alisté para ir a San Pedro de Macorís. Caminé dos kilómetros hasta la autopista, sin hacer caso de un hombre que me recomendó llevar paraguas. Craso error. La tormenta se desató antes que yo abordara el autobús. Ha sido una de las pocas veces que usar, como prefiero siempre, transporte público me jugó una mala pasada. El conductor, con la complicidad (o pasividad, da igual) de los pasajeros-testigos, terminó por timarme. Aprovechó que estaba más incómodo por mi ropa mojada y el sauna que se vivía dentro, que acabó cobrándome el equivalente a cinco dólares por un boleto, que en realidad cuesta uno. No fue todo: ya en San Pedro cometí otro error. Siguiendo la sugerencia de una página web, comencé visitando el Mercado Municipal: territorio de la sanguaza y las moscas y bichos que prefiero no describir, el desorden, el caos, que empeoró con el diluvio que discurría barroso por sus apocalípticos pasadizos.

Cuando por fin me senté en la terraza de mi ocasional palacete, en Juan Dolio, mientras aguardaba una nueva tormenta, tenía en mi balance mil razones para volver a Juan Dolio y República Dominicana, y una sola que no repetiré: el Mercado Municipal de San Pedro de Macorís.

Después de entregar las llaves a Laurent, me senté a esperar con un trago y unos cigarros, el que sería el conmovedor amanecer verde absoluto.


De: CUADERNO DEAMBULANTE Derechos Reservados Copyright © 2017 de Rogger Alzamora Quijano

sábado, 7 de junio de 2014

BERLÍN, CARNAVAL DE LAS CULTURAS - KARNEVAL DER KULTUREN



Escribe: Rogger Alzamora Quijano


Diez días antes del gran desfile, la noticia en todo Berlín es el Carnaval de las Culturas. En Berlín, como en la Volksschule, conviven armoniosamente culturas tan disímiles como la latinoamericana, iraní, coreana o libanesa; razas, costumbres, tradiciones y lenguas; objetivos, edades e historias. El gran público toma las calles y puede ver gratuitamente muestras culturales de todo tipo, en un ambiente pacífico y efervescente. Bandas y artistas de todo el mundo llegan a este festival y pueden ser vistos gratuitamente.

Las actividades en Berlín giran alrededor del Carnaval. La fiesta dura cuatro días, incluye un gran desfile con bailes, carros alegóricos y la participación multitudinaria de todos. Grandes empresas auspician grupos, asociaciones culturales y comparsas. Es una forma de resumir la pluralidad de Berlín y su rechazo al racismo, al nacionalismo y toda forma de discriminación. Inclusión es el concepto principal de este evento , cuya primera edición data de 1996. Desde entonces, y aunque el racismo todavía se niega a desaparecer, la población berlinesa la combate y arrincona, la confronta y denuncia. Y Karneval der Kulturen es una muestra de ello. La gente participa de las comparsas, baila con ellas. Se pueden ver a grupos étnicos diversos compartir bailes, danzas, representaciones artísticas y culturales en un mismo espacio. Es muy común ver africanos codo a codo con europeos; grupos musicales o de baile andino latinoamericano integrados por asiáticos y europeos. El Carnaval de las Culturas es heterogéneo. Es un claro mensaje de repudio a los neo-nacionalismos y derechas radicales.



BAJO EL SOL TODOS SOMOS IGUALES

La transculturación, la diversidad, la tolerancia y la inclusión a otras formas del pensamiento, arte, color de piel, lenguaje, religión o ideología, son las banderas que Werkstatt der Kulturen, organizadora del evento, promueve y propugna. El entusiasta desfile inicia entre Urbanstraße y Hermannplatz, recorre Hasenheide, Gneisenaustraße, dobla en Yorkstraße y termina en la intersección con Möckernstraße, en el histórico barrio de Kreuzberg, aproximadamente a las 21:30 y en medio de la algarabía general.

El Karneval der Kulturen es una expresión artística que alimenta la vida cotidiana en Berlín. No hay distingos, no hay excepciones, no hay exclusiones. La Alemania de estos tiempos convive pacíficamente en su generoso territorio que acoge a todos por igual. En Berlín, sus habitantes son ciudadanos del mundo. El Carnaval de las Culturas es la celebración de esa ciudadanía. Cuatro días de homenaje a la tolerancia y el respeto mutuo.

El Carnaval se lleva a cabo entre cuatro invisibles hitos principales: Zossener Straße y Blücherstraße para Eurasia -música asiática y europea-. Tempelhofer Ufer y Mehringdamm junto al puente Zossener, para Latinauta -música latina-. Mehringdamm para Farafina -música africana-; y Bazaär Berlin entre Tempelhofer Ufer y Waterloo Ufer. El clima es amigable, la gente, mesitas para beber cerveza -que junto con caipirinha son las bebidas preferidas-, eventos de teatro, puestas de arte, tiendas de souvenirs, gran variedad de gastronomía de todas partes del mundo, etc. La gente va y viene, conversando, riendo, aprendiendo, compartiendo, reflejando en cada rincón y en cada espíritu la diversidad berlinesa.

Es el Carnaval de las Culturas: la celebración del respeto por las minorías, la solidaridad, el interés y la admiración por sus historias, la solidez de su internacionalismo, la tolerancia por los inmigrantes, el derribo de las fronteras culturales, sociales, religiosas, económicas y raciales.


DE: CUADERNO DEAMBULANTE Derechos Reservados Copyright © 2017 de Rogger Alzamora Quijano

domingo, 8 de septiembre de 2013

CUSCO, MACHU PICCHU, HUAYNA PICCHU EN 10 DÍAS


Escribe: Rogger Alzamora Quijano


Cusco y Machu Picchu son Patrimonios de la Humanidad desde 1983, por la UNESCO.
El Santuario Histórico de Machu Picchu (Montaña Vieja) es desde 2007 una de las "7 Maravillas del Mundo Moderno"




Actualización del autor: Después del viaje narrado en esta crónica, he ido al Cusco al menos una vez cada año. Para mí Machu Picchu y Cusco son, histórica y culturalmente, únicos en el mundo. Sólo hay que detenerse a imaginar la obra de los incas paso a paso, piedra a piedra. A mi crónica del año 2013 no le quito ni una coma. Añado sí la actualización de mi visita a Wayna Picchu y la recomendación -especialmente a todo peruano(a)- de que es imprescindible visitar Cusco y Machu Picchu más de una vez -y Wayna Picchu al menos una vez en la vida- solo hay que contar con una condición física aparente para la escalada.

Más abajo, no dejen de ver mi video testimonial Escalar / Climb to Huayna Picchu.





CUSCO Y MACHU PICCHU, EL PLANEAMIENTO ES IMPORTANTE

Conocer Cusco, Machu Picchu, y todo el circuito turístico alrededor es prioritario para todos, pero especialmente para los peruanos y puede ser más fácil y cómodo tomando algunas precauciones. Yo no tomé varias, lo admito, pero ese hecho motiva la siguiente crónica, que contiene información importante para un turista nacional promedio, como yo.

Tip 1: Si eres turista nacional lleva sí o sí tu DNI, te ahorrará mucho dinero.

Comprar el pasaje en avión es una buena idea, y mejor si se hace con anticipación. Dos o tres meses antes del viaje los precios pueden ser económicos para los peruanos, incluso más que ir en bus. Yo compré por cincuenta dólares ida y vuelta. Viajando en avión gané tiempo, porque salí de Lima a las 7 am y al borde de las 9 am estaba ya en la ciudad imperial, que me recibió con un agradable clima de 24 grados centígrados.

Tip 2: Es preferible visitar Cusco, en lo posible, entre la segunda semana de Mayo y tercera de Julio, si deseas comodidades y cumplir todos tus objetivos. Desde la última semana de julio hasta la segunda semana de Septiembre (y aún hasta noviembre, cuando comienzan a aparecer las lluvias) turistas extranjeros y nacionales -colegiales en viaje de graduación incluidos- convierten el circuito en una despiadada pugna entre oferta y demanda. Yo elegí la tercera semana de agosto, entonces tuve algunos problemas.

Día 1.- Apenas llegué al aeropuerto de Cusco, tomé un taxi en el exterior. Le pedí al taxista me llevara al Paradero Pavitos. Me cobró 5 soles. De allí abordé una minivan hacia la ciudad de Urubamba, a menos de dos horas de Cusco, en pleno Valle Sagrado de los Incas, por 10 soles. Allí comencé a sentir la paz, encanto y belleza del paisaje. No me canso de celebrar mi decisión de haber elegido el Valle del Urubamba como base (por 40 dólares la noche incluido desayuno) para pernoctar y desplazarme. Todo está muy cerca y cuenta con buenos y fáciles accesos.

Tip 3: Aunque en ningún lugar del planeta se puede estar libre de delincuentes, puedo decir que -tomando precauciones- Cusco es una ciudad segura.


Día 2.- A Ollantaytambo. También en minivan (o Starex, como algunos las llaman), por 4 soles. El recorrido es excepcional, inolvidable, relajante. Compré mi Boleto Turísitico(BGT). Hay varias opciones: General: 130 soles; estudiantes extranjeros y turistas internos: 70 soles; estudiantes nacionales -con carnet válido-: 40 soles; y cusqueños y residentes -con ubigeo en el DNI que consigne Cusco como lugar de votación-: gratis. Yo compré el de 70 soles, válido por 10 días, en la misma boletería de ingreso a la ciudadela de Ollantaytambo. Con ese mismo boleto, además, se puede ingresar a 16 lugares de interés, en Cusco y el Valle Sagrado (varios de los cuales yo había elegido como prioritarios: Ollantaytambo, Pisac y Chinchero).
Las magníficas ruinas de Ollantaytambo con su glorioso pasado inca deslumbran de inmediato. El largo ascenso muestra asombrosos rastros de la orgullosa raza inca. Ollantaytambo requiere al menos tres horas para visitarlo. Yo me regalé cinco. Siempre he preferido la calidad de tiempo a la cantidad de destinos. Ollantaytambo merece ser visitada en detalle, con tranquilidad y atención.
Luego de regresar a la ciudad, almorcé en un lugar con una espectacular vista del río, después caminé las angostas callecitas de la ciudad. Piedra e historia en armonía con clima, naturaleza y silencio-. Al filo de las seis regresé a Urubamba.

Día 3.- A Ollantaytambo, para conseguir mi boleto hacia Machu Picchu. Allí recibí mi primera alerta: el dueño del hotel me dijo la noche anterior que no iba a ser tan fácil. Me dirigí a PERURAIL –a unos trescientos metros de la plaza de Ollantaytambo- que es la empresa de trenes hacia Machu Picchu que dispone de vagones para el turismo interno llamados "Tren Local": 20 soles ida y vuelta. Hay además otras clases de vagones en esta empresa, generalmente para turistas extranjeros: Expedition, desde 124 dólares ida y vuelta, sale una vez al día desde Cuzco y Ollantaytambo; Vistadome, desde 220 dólares ida y vuelta, sale una vez por día, vista panorámica, aire acondicionado, calefacción, etc., y Hiram Bingham, desde 600 dólares ida y vuelta, de lujo. La otra empresa, Inca Rail, tiene clase Turista y Ejecutivo, desde 150 y 250 dólares respectivamente ida y vuelta, y Primera Clase, desde 300 dólares, su servicio más costoso. Hay vagones especiales para residentes y trabajadores de la zona.

Tip 4: Compra los boletos con anticipación vía internet desde cualquier punto del país. Deberás pagar vía Banco de la Nación. No necesitas tarjeta de crédito. En caso no lo hayas hecho y estés en Cusco te recomiendo comprarlos apenas llegas. Tres días de anticipación para Comprar un boleto de tren estando ya en Cusco es muy poco tiempo. Para entonces tal vez ya no haya disponibles. Las agencias de viajes y los operadores turísticos acaparan a veces más de lo necesario. Este es el mayor problema, dado el momento y la urgencia. Comprar ese boleto de ida y vuelta es el reto para un turista nacional desde la última semana de Julio hasta la tercera de Agosto.


En la ventanilla de PERURAIL me preguntaron si ya tenía el boleto de ingreso a la ciudadela de Machu Picchu. Mi lógica de que podía comprarlo en la ciudad de Ollantaytambo no funcionó, como no funciona la lógica para muchas otras cosas cuando se quiere visitar Machu Picchu. Tuve que ir hasta el Cusco y comprar mi boleto para ingresar a Machu Picchu en el Ministerio de Cultura. Eso, sin embargo, en lugar de una traba fue una oportunidad. Era temprano, podía usar mi BGT para ir a Pisac y Chinchero, de paso a Cusco. Así fue. Tomé una minivan hasta Urubamba, y de allí otra a Pisac donde visité el famoso mercado artesanal, que abre sólo jueves y domingo. Valió la pena. Pisac me significó casi tres horas, y Chinchero otro par de horas más, con almuerzo incluido. De allí a Cusco. Cuando llegué, en el Ministerio de Cultura había tal fila que me asusté. Eran casi las cuatro de la tarde y la atención es hasta las 5 pm. Pero la diosa fortuna acudió en mi ayuda. Rubén, un amigable cusqueño, me tranquilizó: la fila es para quienes deben registrar a sus niños. Desde su tableta reservó mi boleto por internet. Hecha la reserva me acerqué a la ventanilla y pagué. En menos de un minuto tenía mi boleto para Machu Picchu por 64 soles (para extranjeros cuesta 126 soles). Agradecí a Rubén y regresé a Urubamba a dormir. Al día siguiente tendría que ir muy temprano por el escurridizo boleto de tren. El francés me dijo, en el hotel, que por internet se podía conseguir boletos de tren a 130 dólares. Yo descarté de inmediato tal posibilidad. Estaba fuera de mi presupuesto.

Tip 5: El Tren Local sale 5:07, 12:58 y 21:00, de Ollantaytambo a Machu Picchu. Y viceversa: 6:00, 14:55 y 21:30 horas. La ciudadela de Machu Picchu está abierta al público entre las 6:00 y las 17:30 hrs. El acceso a Huayna Picchu es en dos turnos: 7am y 10 am, y requiere registro previo y pago de 24 soles para toda persona nacional o extranjera, pues sólo hay cupo diario limitado.

Día 4.- Muy temprano en Ollantaytambo. Ya la cola tenía unas 20 personas por cada ventanilla. No todos buscaban los mismos boletos que yo, pero sí la mayoría. Mostré mi boleto de ingreso a Machu Picchu al empleado de PERURAIL para convencerlo de extenderme el de tren. Mientras hacía la fila me enteré de que no había boletos disponibles hasta tres o cuatro días después. En efecto, el empleado me lo confirmó tajantemente. Preocupado, mas no desanimado, hice otra vez la cola -para otra ventanilla-. Aquí tuve más suerte. Karina, una amable empleada, me extendió el boleto para el asiento D-43 (¿no era que no había lugar, ni para ir en intermedio?), pero dijo que era imposible extenderme el boleto de regreso. Me aconsejó comprarlo en Aguas Calientes, para eso tendría que hacer cola desde las 3:00 en ventanilla, dijo. No lo dudé, pese a la incertidumbre que eso significaba. Agradecí a Karina y me fui a buscar una buena comida, que me durara todo el día. ¡Tenía ya mi boleto en el Tren Local a Machu Picchu, por 10 soles!
Estuve en la Terminal de trenes media hora antes de la hora. A las 12:58, el tren comenzó a moverse. El recorrido es fantástico, los paisajes hermosos, buen clima y el Río Urubamba discurriendo junto a nuestro tren (ver mi video en VIMEO y en YOUTUBE). Aquí tuve otro golpe de suerte: en el tren conocí a Daniela, una guía de turistas. Me dio abundante información sobre los secretos para hacer turismo en Cusco pero, además, me recomendó con su amiga, dueña de un hotel en Aguas Calientes, para que me reservara una habitación allí, cosa que con el entusiasmo no había tenido en cuenta (de no haber sido así, habría sido imposible encontrar una habitación –que resultó cómoda, limpia y con una excelente vista de la ciudad-).
Hora y media después de haber partido de Ollantaytambo, el tren arribó a Aguas Calientes, la ciudad pequeña pero vivaz y encantadora, que se acurruca sin temor al pie de las enormes montañas que la rodean. Pagué los 100 soles del hotel, tomé posesión de mi habitación (hay hoteles de todo precio -hasta de 550 dólares por noche). Luego fui a la ventanilla de PERURAIL. Fue más fácil de lo que había imaginado: obtuve el boleto de retorno en menos de dos minutos y también por 10 soles. Sólo me quedaba comprar el del bus Consettur hacia Machu Picchu, 30 soles ida y vuelta. Estos salen tan pronto como se llenan (y eso no tarda más de 10 minutos).

Tip 6: Compra una o dos botellas de agua. En Ollantaytambo cuesta 1.50, en Aguas Calientes 3.00 y en Machu Picchu 10 soles.

La subida hacia Machu Picchu es espectacular. A medida que el bus alcanza más altura, las montañas de enfrente se alzan verdes, enormes, señoriales. Veinte minutos o media hora después se llega a la gran ciudadela. No se puede evitar el asombro por lo que se está viendo. La ansiedad apura también por lo que aún falta verse. El clima era perfecto, unos 23 a 26 grados (se dice que puede haber lluvias aisladas). Había que subir y bajar escaleras incas, pero la emoción logra que la experiencia sea única. Pablo Neruda me atizó con su poesía en medio de mi asombro. Quisiera haber podido quedarme más tiempo, quizá esperar la noche en la majestuosa cumbre, pero a las 17:30 los guarda-parques persuaden a la gente a que se retire. Ha sido una experiencia insuperable, pero no completa. Volveré cuantas veces sea posible.
Llegué a Aguas Calientes al filo de las siete. Ya la oscuridad envolvía a la pequeña ciudad, pero su frenético ritmo se podía ver desde cualquier ángulo. Los lugareños y turistas nacionales y extranjeros se confundían en animadas charlas en los cafés y restaurantes, o en plena calle. Danzantes y músicos celebraban el final del día y presagiaban una espléndida noche en la ciudad agazapada.

Tip 7: Si te es posible quédate a dormir en Aguas Calientes. La noche allí es fantástica. La gente se mueve envuelta por la magia del Machu Picchu, de su historia de ingenio, sagacidad, portento y dolor que la increíble ciudad-cumbre simboliza. Una noche en Aguas Calientes es perfecta para cerrar el círculo de ensueño.

Día 5.- Tren a Ollantaytambo. Hermoso amanecer desde la ventana. Hora y media después Ollantaytambo, con sol intenso y aire fresco. De inmediato a Urubamba, a chequear la salida del hotel. Me recibieron con calor familiar. Me sentí de lo mejor. Me había guardado las dos últimas noches para Cusco. Partí hacia allá.
Llegué a mediodía, para almorzar chicharrones en la calle Pampa del Castillo. Delicioso y diferente. Por la tarde caminé por la ciudad y de noche me fui al Centro Qosqo de Arte Nativo (con mi BGT). A la salida, exquisita cena buffet en un balcón con vista a la Plaza de Armas.

Día 6.- Por la mañana, un buen desayuno en el Mercado San Pedro, luego buscar un city tour para, por la tarde, visitar Qoricancha, Saqsayhuamán, Qenqo, Pukapukara, etc. Interesante circuito, pero hay demasiada gente y ello lo convierte más en un negocio que en un servicio o un disfrute. La próxima vez alquilaré un auto o un taxi para este mismo recorrido. Retorné a la capital inca a las 8pm.

Tip 8: En Cusco hay city tours desde 15 soles -incluye guía- y recorren cada uno de los puntos de la Capital Arqueológica de América consignados en el BGT.



ESCALAR HUAYNA PICCHU (ADENDA - 2017)

El magnífico Valle Sagrado de los Incas es deleite para los ojos y el espíritu. Yo acudo cada año a esta zona y prefiero y recomiendo establecerse en Ollantaytambo para alistar mente, cuerpo y espíritu antes de acometer lo planificado. En mi caso, esta vez mi reto era Wayna Picchu.
A sabiendas de la gran demanda para apenas doscientos cupos diarios para escalar Wayna Picchu, dos meses antes reservé online mis boletos. Debo decir que buena parte de los problemas que los viajeros nacionales y extranjeros encuentran en su afán por visitar esta magnífica plaza, y que han sido materia de duras y muchas veces justas críticas a los proveedores de servicios —trenes, buses, boletos—, se producen a causa de la improvisación. Hay que planificarlo todo con tiempo. Elegí la primera quincena de junio para llegar hasta Wayna Picchu y no tuve problemas. Todo funcionó como un reloj suizo.

Tip 1
Si eres viajero nacional y quieres conseguir el tren correspondiente para ir a Aguas Calientes, no esperes conseguir boletos en Cusco. Debes ir a Ollantaytambo a comprarlos. Dirígete a la estación a las 5 am y encontrarás cupos sin problemas. En último caso ve al km 82 y espera a abordar el tren para residentes y trabajadores que pasa por allí aproximadamente a las 13:00.



Dos días antes, al salir de Lima sufrí un esguince y estaba tan adolorido que no podía caminar. Mi ilusión por no perderme esta experiencia me hizo rebelarme y casi de milagro, unas horas antes, al amanecer del día D, me sentí ligero, entero y presto. Cuando salí a la calle pasaba la procesión del Señor de Choquekillka acompañado de una impresionante caravana de danzantes y fieles. Me sumé al fervor con intrínseca gratitud.

A partir del 30 de mayo de 2017 han cambiado las condiciones y horarios de los trenes nacionales, el tiempo de permanencia en la ciudadela de Machu Picchu y la necesidad de contar con la obligación de contar con los servicios de guías. El tren nacional parte hacia Aguas Calientes en solo dos horarios: 10:30 am y 9:30 pm.

Yo abordé el de las 10:30 am, un día antes de mi travesía programada hacia Wayna Picchu. Me quedé en un hotel cómodo, limpio y económico en Aguas Calientes, donde me gusta disfrutar el imponente paisaje del entorno. Esta vez encontré la ciudad sumida en un caos más notorio que antes. La tugurización y el mercantilismo a ultranza hacen presa de esta pequeña ciudad de paso. Para mi no hay mucho que hacer, solo caminar y admirar las montañas circundantes. Hay muchos —demasiados— restaurantes, pero pocos —muy pocos— de calidad.

Tip 2
Hay dos horarios para ascender Wayna Picchu: entre 7:00- 8:00 y entre 10:00-11:00 am. Yo elegí el segundo porque quería tener tiempo soleado y visibilidad. A veces la neblina cubre la montaña a tempranas horas. También es cierto que comenzar a ascender entre 10:00 y 11:00 am nos pondrá a merced del intenso sol, pero la claridad es un factor que bien vale sudor y calor.


Amaneció en Aguas Calientes. El sol iluminó las cumbres sobre un fondo azul fastuoso. Tomé mi mochila con trípode, cámara, agua y casaca cortaviento y salí a desayunar. Eran las 7:20 am . Después de un desayuno con avena y pan con palta en el mercado, me fui a hacer la fila para los autobuses. Había poca gente, así que no tardé mucho en estar sentado en mi asiento. Cuando arribamos a Machu Picchu el reloj marcaba las 9:00 am. Tendría tiempo para un vistazo a la espléndida ciudadela antes de tomar la ruta a Wayna Picchu. Era la cuarta vez que estaba ante el mismo panorama y aún así no pude evitar el asombro y la emoción. El cielo pintaba unas cuantas nubes en un paisaje indescriptible. Al filo de las diez comencé a caminar hacia la puerta de entrada a Wayna Picchu.

Tip 3
No llevar trípode. No hay espacio suficiente en la breve planicie de Wayna Picchu y no es conveniente instalar un trípode limitando aún más el espacio a las personas.


Un dependiente me mostró el libro de control de ingreso y salida, mientras me solicitaba mi boleto. Firmé el libro y me dirigí a cumplir mi sueño. De inmediato un descenso bastante abrupto me recibió como una muestra de lo que se venía. Alguien dijo que todavía era tiempo de arrepentirse. El radical descenso duró algunos minutos en los que me topé con un grupo de extenuados japoneses. Casi no podían continuar. La mayoría de ellos trepaba la escarpada cuesta a gatas. Y yo recién comenzaba. En fin, volví a recordarme que era mi oportunidad. Crucé la breve garganta que une Machu con Wayna. Los que retornaban me alentaban pese al evidente agotamiento físico.
Soy de Aija, capital de la provincia del mismo nombre en Ancash, Perú. Vengo de una comarca donde se acostumbra jugar entre precipicios y acantilados, pendientes, vegetación y abrupto suelo. Aunque salí de mi pueblo hace cuatro décadas, no he olvidado mi abolengo montuno y puedo identificar fácilmente los tipos de suelo, las plantas resistentes, y adoptar la inclinación del cuerpo necesaria para acometer pendientes peligrosas. Eso, sumado a mi experiencia como caminante, me sirvió para tomar un ritmo constante tanto en ascenso como descenso. Es importante no apresurarse ni tratar de competir con los demás. Yo tomé mi ritmo tan pronto como me fue posible.
El camino es en más de 90% una sola vía para subir y bajar, por senderos bastante delgados, lo que exige extremo cuidado. Hay espacio para detenerse a mirar, sentarse, y hasta beber unos sorbos de agua o dar paso a los que van en sentido contrario. En los lugares más extremos o peligrosos hay cuerdas de cable metálico confiables, para sostenerse.
El increíble paisaje se abre a los ojos. Yo llevé una buena cámara de fotos, mi mejor música a volumen moderado —más bien bajo— porque es preciso escuchar los pedidos de ayuda, preguntas o cualquier detalle. Mi paso regular se hacía comprensiblemente más lento en las zonas demasiado escarpadas o peligrosas. Ya eran pocos los que descendían y al llegar a la primera andenería me topé con unos veinte que aprovechaban el lugar para tomar descanso, agua y fotos. Yo hice lo mismo. Había pasado una hora diez desde que partí de la puerta a de control. Veinte minutos más tarde arribaba a la planicie principal de Wayna Picchu, después de auscultar las edificaciones que los incas habían construido al borde del precipicio. No pude evitar cavilar que era este el último refugio del inca, en caso su vida corriera peligro. En el argot actual: su búnker. Inexpugnable, panorámico, además de magnífico. Las casi veinte personas que nos encontramos al mismo tiempo en la cima, nos quedamos mudos. Luego reaccionamos para fotografiar, filmar, mirar o simplemente respirar los cuatro vientos. Este es el momento cumbre y hay que aprovecharlo completamente. Hay más arriba un lugar más elevado, pero es esta explanada la que más posibilidades ofrece para disfrutar. Aquí es donde más tiempo se puede uno detener.
Unos minutos y comencé a rematar la cumbre. Yo la llamo “la cima de la cima”. Aquí solo hay rocas. Una de ellas tiene un asiento para la foto de rigor. Desde aquí se puede ver los 360 grados del paisaje. Como dije, este lugar es pequeño y enmarañado de rocas y escaladores que también quieren su foto, así que hay que hacer la fila, la foto y comenzar el descenso. El descenso produce una emoción distinta a la de ascender. Aquí uno se vuelve más reflexivo. Se encuentran distintas razones para reflexionar. La escarpada pendiente probará las rodillas y los músculos durante hora y media de descenso. Al final, después de bajar y bajar, llegamos a la garganta, y cuando creemos que terminó se abre un último ascenso, gradas de piedra, un último esfuerzo. El mismo lugar donde al inicio sentí compasión por el grupo de japoneses. Este tramo es la cereza del pastel. En la puerta de salida, el dependiente entrega el libro, al tiempo que pregunta a qué hora aproximada se ingresó. Hay que firmar la salida y al cruzar la puerta, nos encontramos con Machu Picchu sideral.


Tip 4
Guardar un poco de agua para el tramo final: una subida de al menos 10 o 15 minutos cuando las fuerzas están decayendo.



EL SUEÑO Y LA META

La experiencia de escalar Wayna Picchu colmó largamente mis expectativas. Paso a paso, el hechizo aumenta. El increíble paisaje se mezcla en partes iguales con el esfuerzo de la escalada. Ambas intensas, ambas preciosas experiencias que celebro haber vivido. Nada se compara con tocar, sentir, caminar sobre la historia de nuestra raza inca. Nada se compara con la magnitud del silencio, con el deleite del paisaje; con la sensación de infinito, que va en aumento a medida que se va subiendo. Las escarpadas escalinatas, la brevedad de algunos parajes, la intensidad de la respiración, el sudor y el acelerado latido del corazón, son el denominador común de todos los que acometen este reto. Y al llegar a las primeras edificaciones, muy cerca de la cumbre, la perplejidad y el asombro nos invaden sin que podamos decir algo. Cada piedra colocada para prolongar el abismo, nos traslada hasta los tiempos de Pachacuti, el gran e inflexible arquitecto del incanato. Desde las ventanas se puede ver la inmensurable belleza a los cuatro vientos. El lugar es perfecto para todo tiempo: sol, lluvia o neblina.
Un poco más arriba, la inmensidad en todas sus formas. He visto gente con lágrimas en los ojos, al recorrer con la vista el paisaje. No hay palabras. No son necesarias. Solo mirar, respirar, sentir, imaginar. Es la forma que encontré para proveerme de lo que estaba viviendo. Todo esto sólo cabe en la mente. No hay nada más que pueda contenerlo. Hay y habrá millones de fotografías, videos y testimonios. Nada será suficiente. Los que hemos vivido esta experiencia nunca podremos explicar ni contar tal cual nuestra experiencia. Hay mucho, demasiado para explicarlo con palabras o imágenes. Visitar Wayna Picchu, es como Machu Picchu, cuestión de sentidos.

*Algo más: OLLANTAYTAMBO

Ollantaytambo está ubicado en el Valle Sagrado de los Incas a 80 kms de Cuzco y 40 kms de Machu Picchu, Perú. Es uno de los asentamientos incas más impresionantes, por su enigmático significado, su minuciosa planificación urbana, su impecable arquitectura y su ingeniería hidráulica. Es un pueblo vivo donde algunas de las antiguas tradiciones aún se conservan.
Se ubica en la confluencia del Urubamba o Willkamayu con el río Patakancha; entre los cerros denominados Pinkuylluna y Bandolista. Fue conquistado y re-fundado por el Inca Pachacútec en el siglo XV.


Espero que esta información y consejos básicos te sirva. Es mi experiencia como un turista nacional promedio. Compártelo, y así ayuda a los que necesitan información, para que el viaje a Cusco, Machu Picchu (y Huayna Picchu) sea divertido, espléndid e inolvidable.

DE: CUADERNO DEAMBULANTE - Derechos Reservados Copyright © 2017 de Rogger Alzamora Quijano



ASCENSO AL WAYNA PICCHU 2017
(VIDEO)



miércoles, 20 de marzo de 2013

BERLÍN: LA COTIDIANA LIBERTAD

Escribe: Rogger Alzamora Quijano


Apenas estaba amaneciendo cuando vi la torre del gigante Barajas en medio de la bruma.
Doce horas en un avión estaban llegando a su fin y yo sólo quería caminar y mirar otra cosa que no fuera el pasillo del gran pájaro de acero. Tenía hora y media para trasladarme en tren subterráneo hasta el terminal T4-S, donde esperaría mi avión. Poco más de dos horas después estaba en la capital bávara. Berlín mostraba un cielo despejado, brillante. Algo de frío, no mucho. Quizá 8 ó 10 grados Celsius. Once de la mañana. Después de pasar los controles de seguridad salí de Tegel, un recinto pequeño, agradable y ordenado donde muy pronto se puede estar en la calle y frente a los taxis. Veinte minutos después llegaba a casa, por el momento sin síntomas de jet lag.
La preciosa vista desde el apartamento, dejaba ver la ciudad. Berlín es una ciudad silenciosa y apacible, que regala libertad a manos llenas. Libertad de pensamiento, de razas, credos, comportamientos, de elección, de actitud. Hay reglas que deben observarse para salvaguardar la convivencia, pero en ningún caso se afecta la libertad. Se puede caminar sin temor, sabiendo que lo que uno lleva encima no corre peligro. Se ven escaparates de vidrio en plena calle con ropas de altos precios, zapatos y artículos de todo tipo que son un paisaje cotidiano para los transeúntes. Suele haber una actitud vigilante y crítica hacia la delincuencia de parte de los mismos ciudadanos que saben que con su participación pueden tener un mejor lugar para vivir. La policía actúa rápido y muy eficazmente para reprimir o controlar algunos brotes de violencia, fruto generalmente del exceso de alcohol. En los tres meses vividos en Alemania fui testigo de un conato de refriega entre dos jóvenes en los alrededores de Mehringdamm, durante el desfile por el Karneval der Kulturen -el Carnaval de las Culturas-. Apenas se habían propinado un par de empujones la policía apareció, no sé bien de dónde, pues no se les vio cerca. Separaron a los revoltosos y luego los hicieron reconciliar con un apretón de manos, para dejarlos allí mismo y retirarse. Los ánimos se calmaron y la fiesta continuó.
Hacer un apretado resumen de Berlín es todo un reto, pero lo intentaré.
Comenzaré con la ruta hacia Mitte. Antes de emprender un primer recorrido, no es mala idea darle curso a un par de Currywurst, en Curry 36, para no olvidar este punto que aparece en todas las guías turísticas. A esa hora -poco menos de las nueve de la mañana- había gentío y una larga fila de comensales, como para dar fe de su renombre.
Obligado punto histórico es Checkpoint Charlie, que se abre a lo largo de la Zimmerstraße. La famosa estación de control militar estadounidense, ubicada al oeste de Friedrichstraße, a la cual el Muro de Berlín cortó en dos entre 1961 y 1989 se muestra hirviente. Los curiosos van y vienen. No es para menos, los rezagos del oprobiosos muro son aquí más tangibles por su disposición y vívida instalación. Hay barricadas, “soldados” de la época que “viven” sus rutinas alrededor de los sacos de arena mientras flamea la bandera norteamericana; se ofrecen fotografías por doquier a costos elevados (no pudieron convencerme y sin embargo obtuve algunas fotos de los seudo marines. Un poco más allá, la tienda-museo Haus am Checkpoint Charlie, ofrece a la venta pequeños trozos del Muro, entre otras evidencias de los tiempos de la guerra fría. En medio de la vorágine turística de este lugar, yo opté por visitar la muestra fotográfica que en mi opinión es lo mejor de este histórico testigo berlinés.
Para descansar un poco después de casi cuatro horas de caminata, la mejor idea es elegir la fastuosa “Fassbender & Rausch”, en Charlottenstraße 60, la cual exhibe sus magníficas esculturas de chocolate. Asombrado, terminé en la segunda planta, ordenando una buena y caliente taza de chocolate y una muestra de su tradicional exquisitez: Saftiger Schokoladen-Rührteig auf Orangen-Krokant und Ganache unter Orangen-Creme in Bitter-Schokolade -bizcocho de chocolate humedecido en naranja con almendras y crema de naranja con chocolate negro. Lo único que lamento es no haber conseguido guardar para siempre en mi paladar el sabor de ambos manjares. Sólo puedo dar fe de que todo en F&R sabía y huele al mismo cielo.
Friedrichstraße, la gran avenida que se abre paso con sus lujosas tiendas –Galeries Lafayette y el cono de vidrio tornasolado, Quartier 206 con su interior de mármol y metal, Gendarmenmarkt considerada una de las plazas más hermosas de Europa, Friedrichstadtpalast teatro de variedades -donde pudimos unos días después ver “Ima”, un fastuoso musical al estilo de Broadway-; más allá la Berliner Ensemble donde se presenta el teatro de Bertolt Brecht y la tienda de libros y música Dussmann dan a Berlín una categoría cosmopolita de indudable variedad. De todo y para todos. En el Mitte es difícil prescindir de los edificios que fueron brotando del suelo yermo que quedara después de la unificación.
Camino a Postdamer Platz discurrí por la Friedrichstraße, sus lujosas tiendas y su encanto particular. Pude ver descorrer el velo que cubría un Bugatti Veyron Fbg 16.4. de 1000 caballos de fuerza. Unos minutos más y Unter dem Linden, el paseo más famoso de Berlín se abrió ante mis ojos. No es suficiente el tiempo, así que regresaría a Staatsoper y Madame Tussauds, el museo de cera. Enfilé hacia la mítica Brandenburger Tor -Puerta de Brandeburgo-, la imponente antigua entrada del oeste hacia la ciudad, diseñada por Carl Gotthard Langhans entre 1789 y 1791, como la primera obra importante del clasicismo prusiano inspirado en los Propileos de Atenas. Hecha íntegramente en piedra arenisca, luce una cuadriga de cobre representando a la Diosa de la Victoria -obra de Johann Gottfried Schadow, a la que después Karl Friedrich Schinkel adicionara una cruz de hierro- coronando la puerta de 26 metros de alto. La historia cuenta que la cuadriga fue restaurada después de haber sido casi totalmente destruida durante la guerra. Aunque se construyó para que solamente los miembros de la realeza pasaran bajo sus arcos, ahora Brandenburger Tor se ha convertido en símbolo de la unidad alemana y el centro obligado de las celebraciones más importantes.
Siguiente parada: el Reichstag -Parlamento Alemán desde el 20 de Junio de 1991 cuando se mudó desde Bonn-. Esta preciosa edificación fue terminada en 1894 a partir de los planos de Paul Wallot para el imperio de entonces. Luego de la reunificación alemana fue reconstruida con los planos de Sir Norman Foster. Su detalle más notable es sin duda la cúpula de cristal con un interesante cilindro de espejos que lleva luz a su interior. Cerca del Reichstag se encuentran la Paul-Löbe Haus y la Cancillería Federal. Después de eso me tendí sobre el grass de la Platz der Republik y ante el Reichstag, solamente para mirar el cielo azul desde allí, a la vez que ejercité mi pasión de niño: contar las estelas blancas de los aviones.
Caminar por Ebertstraße hacia Potsdamer Platz fue uno de los placeres más gratificantes para mi. Si no hubiera leído acerca de este lugar no habría imaginado que, como la octogonal Leipziger Platz, era hasta hacía poco simplemente nombre histórico con el que se nombraba las tierras eriazas situadas en el mismo centro de Berlín. Tanto la guerra como la construcción del muro habían acabado con todo vestigio de arquitectura en la zona. A finales del siglo XX sólo había allí un inmenso arenal. Hoy es el orgulloso centro de la metrópoli. Allí está el ascensor más rápido de Europa; el techo ovalado del Sony Center, único en el mundo; el Hotel Ritz Carlton tras los interesantes tubos inclinados que abastecen de luz natural mediante un juego de espejos a los interiores de la estación de trenes, bajo el suelo de Potsdamer Platz.
Sony Center impresiona con su diseño de avanzada. Daimler construyó bajo la batuta de Renzo Piano, una estructura llena de vida donde se puede encontrar teatro de comedia musical –sede del famoso Festival de Cine de Berlín o Berlinale, discotecas, el Hyatt Hotel, cines, las tiendas “Arkaden”. Aquí, al tiempo que detengo mi memoria en los gigantes huevos de pascua de diseños y colores espectaculares, decido terminar esta nota al filo de las ocho. Me iré a recuperarla bajando a la estación de trenes.



DE: CUADERNOS DEAMBULANTE Copyright © 2017 Rogger Alzamora Quijano.