AVISO IMPORTANTE


Los textos registrados y/o firmados por el autor del blog son de su propiedad. Está prohibido copiar, reproducir y/o usar comercialmente los mismos sin el permiso expreso y por escrito del autor. Cualquier uso no autorizado conlleva delito de apropiación ilegal de la propiedad intelectual. Las citas de otros autores están consignadas en los créditos.

En este sitio se usan cookies. De acuerdo a las leyes europeas, al entrar en este sitio usted acepta el uso de cookies.
This website uses cookies to ensure you get the best experience on our website.

Mostrando entradas con la etiqueta recuerdos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta recuerdos. Mostrar todas las entradas

martes, 5 de febrero de 2013

COLORES EN LA MEMORIA


Te llegará una rosa cada día
que medie entre los dos una distancia
y será tu silente compañía
cuando a solas te duela la nostalgia.


Alberto Cortez - Te llegará una rosa

Hay un lugar en la imaginación
Donde el pasado se confunde con los sueños
Un ignoto lugar donde se multiplican
Campos camas y mesas Armonía
Se abren manojos truenan fogonazos
Vítores de asombro
 
Hay una luz en la imaginación
Blanca como Lirio Cala
Ilumina el abrazo doliente
La pálida sonrisa que no convence
El temblor de las manos
Actores y testigos
 
Hay una luz
Amarilla como la sombra del tigre
Gris como la melena de la distancia
Sinergía de cosmos viento y fuego
Amarillo vibrante de censuras
Sentencia alcohol y desdicha
 
Hay otra luz
Verde fulgor de te amos y ternuras
Elípticos rumbos de nuestros mundos
Verde de juramentos imprescriptibles
En la cima de la montaña
 
Además
Azul nocturno
Lecho tormento
Enigma del mar Azul pesadilla
Azul ahogo Azul oscuro velo y vuelo
 
Finalmente
Rojo sangriento
Almohada huella y ausencia
Huella de la ausencia
Ausencia de la huella



DE: versos conversos Derechos Reservados Copyright © 2013 de Rogger Alzamora Quijano

domingo, 31 de agosto de 2008

ESTAMOS HECHOS DE RECUERDOS

Escribe: Rogger Alzamora Quijano

El aquí y ahora tiende a confrontarnos permanentemente con la memoria, con el pasado. Y el pasado no perdona. Lo que somos, no fuimos ni lo seremos. La ilusión del hoy, que alimenta esa continuidad, no por aparentemente nítida debería convencernos. Ese alguien que parece estar aquí para decirnos lo que fuimos o somos, no existe. Los momentos más intensos de la vida se evaporan muy pronto, no importa cuánto los hayamos esperado, preparado, deseado. Cuando amamos no hay nada que nos pueda decir: yo amo; no hay ningún Yo; hay amor. Cuando después decimos: yo amé, en realidad estamos usurpando una experiencia que ya escapó. Cuando decimos fui feliz es porque ya no lo somos o al menos, no lo somos tanto. Cuando somos verdaderamente felices no hay portavoz que nos diga que lo estamos siendo.

Nos transformamos, mutamos, pero sin percatarnos hasta después, o nunca. Hasta que nos apremie el recuerdo de una sensación que ya no podemos tener. Que sabemos que nos pasó, que la tuvimos, que la vivimos, pero que solamente podemos recordar.
¡Cómo nos gustaría poder palpar otra vez nuestros más gratos recuerdos!: el roce de una piel, el cataclismo tras una mirada, el sabor de un beso. No es posible. Lo único que nos queda es la memoria. Ya el tiempo pasó, como entonces que se hizo esperar tanto para durar un instante y desaparecer.

¿Cuál es nuestra materia prima más valiosa? La memoria.
¿De qué estamos hechos? De recuerdos.


Derechos Reservados Copyright 2001 de Rogger Alzamora Quijano