Escribe: Rogger Alzamora Quijano
CARNE SIN HUESO, borradores no borrados ha sobrepasado el día de hoy las 100 MIL VISITAS. No ha sido fácil llegar a esa cifra para un blog dedicado a la literatura y administrado por una sola persona. Y no lo ha sido por varias otras razones, por ejemplo: no permito la publicidad, tampoco he invertido un solo centavo en promocionar este blog. Nunca ofrecí prebendas, concesiones, retribuciones o intercambios. Esperé pacientemente a que los lectores llegasen. Incluso muchos de mis amigos y familiares se enteraron de la existencia de mi blog varios años después de su creación (y cuando lo supieron fue por cuenta propia). Es decir, cada uno de los cien mil visitantes han llegado voluntariamente.
ALGO DE HISTORIA
Transcurría el año 2005 cuando leí en un periódico acerca de la -entonces novedosa- idea del blog. Me gustó de inmediato, porque siempre estuve convencido de la libertad del lector para buscar, descubrir, leer, releer y recomendar contenidos, y también para evitarlos o rechazarlos. De inmediato construí mi primer blog que se llamó Literatura por Rogger Alzamora, en una plataforma llamada blogs.ya.com, el que recuerdo como un aprendizaje pues tenía muchas limitaciones (no admitía fotografías ni enlaces, por citar un par). Mi frustración me hizo recalar en wordpress.com, cuya interfaz tampoco me convenció. Después de dos años y medio, el año 2008 encontré en blogger.com la plataforma completa, con las herramientas soñadas. De inmediato cerré Literatura... y publiqué mi primer post en CARNE SIN HUESO, borradores no borrados. Era febrero de 2008. CARNE SIN HUESO, borradores no borrados, dejaba claro en su propio nombre que no iba a alojar banalidades.
El sitial que CARNE SIN HUESO, borradores no borrados, tiene en el ciberespacio es consecuencia de un trabajo paciente, dedicado, esperanzado y -hoy- gratificante. Al principio mis visitantes se contaban con los dedos de la mano cada mes. Al año eran decenas. Por fin, el año 2014 recibí el visitante número 50,000. Desde entonces el incremento de visitas ha sido avasallador: en poco menos de un año CARNE SIN HUESO, borradores no borrados ha duplicado las visitas de seis años. Y con no poco asombrO veo como llegan visitantes de lugares tan remotos como Singapur, Nueva Zelanda, India, Ucrania, Francia, Japón, China, tanto como de Perú y América toda. Hoy celebro los primeros cien mil y voy por más. Siempre con la consigna de ofrecer lo mejor de mí. Aquí no se vende escándalos. Aquí se escribe sobre el amor, el vagón que mueve el mundo.
CARNE SIN HUESO, borradores no borrados ya tiene vida propia, y vivirá en el tiempo, conmigo o sin mi.
Mi celebración comienza (y continúa) con un mensaje:
¡CIEN MIL GRACIAS!
AVISO IMPORTANTE
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viernes, 17 de julio de 2015
jueves, 25 de junio de 2015
EL BOLERO
El sol acomete la isla arquetipo de la distancia
como las dudas de la desdicha.
El verano y la soledad son el mismo sol.
Verano común de viento escaso. Soledad ansiedad escasa paz.
Sudor que macera la premura de un plazo exiguo.
Verano común. Molicie en la ensenada de cumbias recurrentes.
De pescadores afables donde todos (menos nosotros) olvidan y bailan.
A mediodía el aroma a pescado asalta el pueblo.
Sudados con arroz blanco, ceviche ingente y helado.
Después otra vez a la plaza y otra vez a la playa,
a dejarnos envolver por la arenisca salina,
los bostezos del mar y las contingencias de la carne.
Más atrás aguarda la desconfianza.
De regreso, por la vereda de fuego y cemento el bolero suena.
No la Obertura de las Hébridas ni la Marcha Turca,
sino un bolero con aire de balada gotea con el sudor sobre el calendario.
Arde como hierro en la llaga y su melodía comienza a matar.
Taciturnos doblamos las últimas esquinas. El tramo interminable.
Repetimos las estrofas del bolero nono,
un Manzanero que deja a expensas del futuro.
Sombrío como nuestras sombras.
Un bolero que nos alista para cortar
el futuro tristón y lacerante, vago y caprichoso.
Miramos el mar desde la ventana, sin aliento y sin hambre.
No nos detiene un beso. No nos convence la cama.
Nuestra carencia es del alma.
Nos atosiga el adiós como una pipa de agua en Estambul.
Son los cimientos de la distancia, del calendario y la renuncia.
Y sin renuncia no hay riesgo.
Sin renuncia los sueños se quedan en las almohadas.
Con el viento las versiones vuelan como mariposas del cisma.
Tienes la tuya, tengo la mía.
Amores y mentiras en la Cava de Fingal.
Sonidos silencios dudas colores.
Pilares de basalto bullendo en el aire.
Mentiras y amores en los campos de Orhan,
tras un brillante Tercer Movimiento
donde el piano va dejando reproches en breves agudos
que tropiezan ante la coda moribunda.
El recuento se apaga en el mercado. Hemos llegado.
El bolero de Manzanero viene de todas partes.
El vendedor de paltas sabe las letras,
la dama de las frutas taconea su ritmo.
Todos se dejan aplastar por su nostalgia
en la vorágine del mediodía.
Todo en extraña armonía.
La gente gira alrededor de sí misma.
El egoísmo es intrínseco en la caleta,
en la Escocia del extremo
y en las riberas del Bósforo.
DE: versos conversos Derechos reservados Copyright © 2015 de Rogger Alzamora Quijano
lunes, 8 de junio de 2015
PLATÓNICO
Nada conozco de ti. Apenas el lunar de tu hombro
y un resquicio de tus dientes aparcados sobre una rosa mueca.
Discretamente te miro y vuelvo a mirarte con azoro y culpa.
Discretamente soporto tu soterrada provocación.
Confabulamos para no dejar rastros, para no provocar sospechas.
Para subrepticiamente convidarnos.
Condenados a vernos una vez por año,
entre abril y mayo, con sendas copas de vino
entre bullicio y sospecha.
Exprimes los segundos para decirme sutilezas, para dejar señuelos.
Para resumir en un minuto tu acopio de doce meses.
Me trago las ganas de tus labios, de tu lengua vibrante,
de tu mirada infame.
Vuelo tras tu dedo glamoroso y solemne
mientras te atascas entre preguntas y coartadas.
No eres experta pero te sobra arrojo.
Tierna, roja y perniciosa, fruta desafiante y sabrosa,
espero que dudes y te ruborices, que tu lengua tropiece,
tus ojos se rindan, te frotes las manos, rebusques las palabras
y encuentres la frase definitiva que marcará tu territorio
hasta el próximo abril en fiesta ajena.
Tras un cárdeno sorbo de valor
me cuentas de un amor estrujado por el decoro.
Brindamos otro tinto deleite,
copa en mano enrojecemos con él,
las miradas esquivas, las sonrisas torpes, corazones a mil.
Sabemos que esto no llega a ser. Que solo existe.
Un amor sin edad, sin causa.
Sin plazos ni urgencia,
sin futuro, sin besos,
sin fidelidad, sin compromiso,
sin pertenencia,
sin promesas ni planes,
sin sexo sin hijos sin cama ni mesa.
Sin nombre,
sin flores ni regalos,
sin fechas ni celebraciones,
sin amigos, sin citas.
Sin celos ni abandonos.
Sin reconciliaciones.
Un amor carente,
que no entiende ni necesita.
Un amor pacífico, empírico, subjetivo.
Un amor tangencial, incoherente, plácido.
Te irás. Dejas tu copa en mi mano.
No más preguntas.
No más Quasimodo ni Pavese.
Solo un último sorbo de amor platónico.
DE: versos conversos Derechos reservados Copyright © 2015 de Rogger Alzamora Quijano
viernes, 22 de mayo de 2015
APOLOGÍA
Soy un tipo extraño. No me azora tu edad.
No me arredra tu insensatez ni tu coraza bipolar.
Porque no temo tu desenfreno
y me encandila que arriesgues.
Porque celebro discrepar más que cenar,
tus manías al despertar distinta y distante,
tu risa y tus dislates.
Porque adoro tus minifaldas,
odio tu maquillaje de mujer fatal,
prefiero tu cabello suelto
y me cohibe tu máscara de pepinos.
Soy un tipo extraño. Detesto el fucsia sobre tu piel rosada,
me divierten tus celos y complejos,
valoro tus críticas y te atormento con mi monotonía.
Me avergüenza no bailar la marinera,
me ruboriza tu tacto imprudente, me somete tu insistencia.
Ciertamente soy un tipo extraño.
Prefiero tus diáfanos ojos a tus gafas de marca,
tus dedos nudosos a las sortijas de jade,
tus pestañas escasas al rímel excesivo,
tus pies pequeños a los zancos de cocodrilo.
Prefiero un cigarro conmigo y un vino a hurtadillas,
tu mendaz fidelidad a la hipocresía.
Prefiero que duermas sobre mi pecho
que a mis espaldas.
DE: versos conversos Derechos Reservados ©Copyright 2015 de Rogger Alzamora Quijano
domingo, 10 de mayo de 2015
SI
“Si fueron mil años o cuarenta no cuenta,
sino tu gracia y tu savia
que discurren por mis venas como letras,
colores, música y memoria.
Si tus vocablos percentiles y acertijos
equivalen ganancias y elogios
en platos redondos y frescos,
te debo la terca práctica y la paciencia.
Si mis sueños se mezclan con tus premisas,
ya puedes ver el camino que trazaste y bendices.
Si mi rebeldía se refresca con tu noción de libertad,
el concepto de la ausencia intrínseca
y la persistencia del credo cotidiano
que pronunciabas durante las comidas,
es porque he logrado descifrar tu legado.
Si heredé tu causa por los excluidos,
tu doctrina de la humildad,
tu amor por las artes y las caminatas,
tu pasión por Alianza Lima los panecillos de maíz,
la música y el pensamiento, hoy me siento y vivo,
creo y vivo sin ser ni deber escueta felicidad.
Si adopté tus costumbres, recetas de cocina,
visión del mundo, cumpleaños austeros,
vivir con simpleza, morir sin aspaviento
es porque te guardo y te escucho.
Si tu mano trasciende el tiempo y me alcanza tu presencia,
me prohibo un día de las madres con acento de tristeza.
Si tus ojos vigilan mis proyectos y lo presiento,
no es la nostalgia por la risa de otras madres,
sino el tacto de la evidencia.
Si tu sombra me guarda de los pasos en falso,
si tu nombre acampa en mi puerta
y tu risa en mis silencios, duermo tranquilo.
Si no me da por las rosas blancas,
si te celebro y no te reclamo,
si te agradezco y no te extraño,
es porque eres y existes, mamá.
DE: versos conversos DERECHOS RESERVADOS Copyright © 2015 de Rogger Alzamora Quijano
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sábado, 2 de mayo de 2015
LA NÁUSEA
La vio en la televisión. Estaba con sus amigos. El café pasó por su garganta como un sorbo de espinas.
Salió a la calle. Abajo el portero lo saludó con cierta sorna. En otros tiempos era ella quien sacaba el auto. Media hora más tarde, en la esquina del edificio se detuvo en el puesto de periódicos. En primera plana ella sonriente en la barra de algún bar miraflorino, con la indudable mueca del disfrute. Sintió en sus entrañas un batido gaseoso. Tomó aire. Al pie de la escalera que se alza hasta el edificio, extrajo su teléfono. No usaría el ascensor. Fotos, risas y sonrisas, almuerzos, caballos, autos, playas, cientos de likes en sus redes sociales. La náusea subió irremediable hasta cortarle el aliento. Borrar, borra, borrar. Que no quede ni una. Y luego bloquearla en sus redes. Eso, para empezar.
La mañana había nacido con el olor a mar que precede al otoño. Tres años después estaba deseando que las noches de juerga, al sur de Lima, se fuesen de inmediato, sin tener que pasar por la memoria. Esta nostalgia que trae el otoño no ayudaría mucho, pero peor sería un verano absurdo. No le gusta este olor salino, tosco, dañoso, lacerante, que es una nueva amenaza: es la fétida náusea que apaga sus sentidos. Carajo, pasaron dos semanas. Para mí es poco, pero ella no es yo. La sal del adiós, de la despedida, del pasado, de la pérdida, no tenían el mismo significado ni siquiera para dos almas que se fundieron en algún momento.
Un piso, dos, tres. Al encuentro con sus fantasmas. Cuatro, seis, hasta atravesar la cortina del pasado. Recuerdos, urgencia, nostalgia. Puta madre. Se quita el abrigo. El sol está disparando un halo de luz que se cuela por la ventana. El cielo limeño, otras veces tan gris y sombrío, va a solear cuando más lo necesita. Abajo, en las calles, el bullicio se acentúa. Bocinas, motores, desorden. Todo ese caos parece una invitación al abrazo. Déjala ir. No te necesita. No es la que conociste. Ser famosa es ahora lo más importante. Está pasando la náusea. El aire del octavo piso ayuda. Lima es una ciudad mágica, donde todo parece una fiesta. La gente canta, ríe, silba, bromea. El limeño se agarra de su alegría para salir a lucharla. Le gusta Lima porque no es una ciudad ausente. Aquí siempre pasa algo. No tiene calles perfectas, no pertenece al primer mundo. No es una ciudad ordenada y superficial, de gentes egocéntricas y deshumanizadas. Aquí es urgente el roce, el contacto físico, la intimidad. Un abrazo, un beso, una mirada, un apretón de manos, un palmoteo. Lima es una ciudad expresiva. Un hola, una sonrisa, un grito, un insulto, un desplante. Todos somos alguien. Nadie pasa desapercibido. Él tiene su lugar en esta sociedad mestiza, en este cuadrante variopinto que como hoy le pide cuentas de su soledad. Un par de semanas más y saldrá al reencuentro con su origen, sin pizca de pasado.
Es un chico de Barrios Altos. Por naturaleza es alegre y suspicaz. Tener un buen empleo, ganar buen dinero y vivir en Miraflores con una flaca del María Reina, estuvieron a punto de borrar su identidad.
De: El Juego de la vida Copyright © 2015 Rogger Alzamora Quijano
domingo, 26 de abril de 2015
LINDA

A Linda, flor inmarcesible de la primavera de mi vida.
Ojos amor sombra chocolate,
patitas que atravesaron mil combates.
Vigilia sin pausa ladrido firme.
Reclama libertad una pelota
y retozar en mi cama.
Sello de alegría y patas de barro vinieron conmigo
y olvidó el patio abandono
la comida ausente
y el cariz de sus ojos en pos de sustento.
La cuido y me cuida
ladrido marrón compañero,
muerde mis dedos
el azúcar de su lengua
el cielo de su corazón.
De: versos conversos Derechos Reservados Copyright 2014 por Rogger Alzamora Quijano
martes, 21 de abril de 2015
LIBERTAD
Llenar libertad, vaciar libertad
como las mañanas del verano.
Elige o guarda. Usa o descarta.
Dilema entre el azul del cielo y el del mar.
Ambos insondables, ambos fríos y provocadores
como el color de la flor y el barro del acantilado,
como la nube y el humo, tan blancos y tan distintos,
como el sueño y la muerte que invitan y acosan.
Como el tiempo y sus variables.
Llenar y vaciar libertad.
Desperdiciar oportunidades, desdecirse.
Sortear las lisonjas, elegir la indiferencia y la locura.
Todo es riesgo o fracaso.
Todo es juicio o renuncia.
Llenar y vaciar la libertad.
Autocrítica mentira soberbia orgullo consuelo,
memoria condena desidia y perjuicio.
DE: versos conversos Derechos Reservados © Copyright 2015 de Rogger Alzamora Quijano
domingo, 12 de abril de 2015
ACOPIO
Breve leve y fresco como el amanecer nace su nombre.
Ha muerto el odio.
Cascada de letras torrente pronunciación.
Sabor aroma desayuno ausente maquilla un pasado repudio que pervive.
Las ofensas son ahora pan con carne y compasión.
Haber salido de la duda y el insomnio. De la sal y la sed.
Haber ganado la música y transigir ante el bullicio,
escarbar la gratitud, mitigar jugar arriesgar.
Eliminar palabras como perdón, círculo, dolor,
olvidar los zapatos de la pesadilla,
el costo de la cruz, el frío de la foto, el final de la noche,
las huellas llenas de pretéritos imperfectos.
Acopiar.
Elogios, palabras justas, besos perpetuos.
Acopiar.
Insensatez, estrechez de cama, exigua esperanza.
Acopiar la promesa de la sombra, la paz en el abandono,
la capitulación y el engaño.
El cigarro y la desdicha que fumamos juntos,
Las boutiques donde compramos dos adioses.
Y al caer la tarde otra vez las redundancias.
DE: versos conversos Derechos Reservados Copyright © 2015 por Rogger Alzamora Quijano
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domingo, 8 de marzo de 2015
DETRÁS DE LOS PREMIOS LITERARIOS

Escribe: Rogger Alzamora Quijano
Jaime Bayly fue convencido de participar en el Premio Planeta 2005 al recibir una llamada que le aseguraba iba a ser finalista. Bayly presentó su novela -según sus propias palabras- “a medio escribir”. A la postre sería finalista. Sí, querido(a) lector(a): ganó 125,000 euros con una obra inconclusa (El Premio Planeta está dotado con 601,000 euros para el ganador y 125,000 para el finalista).
Esta es la historia que gracias a Juan Marsé y a Josep María Cuenca podemos corroborar (con planetaria vergüenza ajena). Farsa es la palabra que asociará -querido(a) lector(a)- con premio literario, por culpa de unos cuantos mercantilistas e ineptos.
“Mientras llega la felicidad” es la biografía de Marsé que Cuenca ha publicado en Anagrama. Hay muchas cosas interesantes en este libro, entre otras los verdaderos motivos de su renuncia a ser jurado del Premio Planeta 2005. Cuenca relata cómo Juan Marsé Carbó (Barcelona, 1933) hizo un honroso deslinde cuando se percató que Planeta no sólo no tomaba en cuenta sus razonables requerimientos, sino que avalaba el caótico sistema de lectura y selección de manuscritos y la falta de idoneidad de ciertos jurados.
Es indignante también saber que la valoración literaria del premio se ve claramente por debajo de la comercial. Es decir, si James Joyce hubiera presentado “Ulysses” al Premio Planeta, hay que imaginar cuál hubiera sido su suerte: muy probablemente el tacho de basura.
Sobre el caso Bayly, Cuenca relata que la citada obra inconclusa (que a la postre sería finalista) “De repente un ángel” fue motivo de un informe de lectura que para Marsé resultó siendo absolutamente adverso. Y para dejarlo muy claro lo cita textualmente: (La obra de Bayly es) “Una especie de culebrón peruano ternurista y desaforadamente verboso, tan decantado a lo sentimental y sensiblero que da grima. Juraría que el autor escribe telenovelas de éxito en su país. Trufada de diálogos ñoños y afectados, redundantes y vacuos a ratos, o pretendidamente graciosos, y reiterativos. Un hablar bonito, con ribetes de folletín -pasando de puntillas por lo escabroso, y eso que el protagonista es escritor-. Y al cabo, inverosímil, todo servido en una prosa simplona que duerme a las ovejas. Lo que más me fastidia es el alarde de buenos sentimientos de que hace gala el autor.”
¿Necesitan más? Aquí tienen:
Marsé: “Después del premio, Jaime Bayly quiso hablar conmigo y quedamos un día para tomar una copa en el Majestic. Me confesó que su novela no estaba terminada, que algunos capítulos sólo estaban apuntalados, y que entonces le comunicaron que iba a ser finalista del Planeta y la acabó deprisa y corriendo. “Acepté”, me dijo, “y sé que no tendría que haberlo hecho”.
Claro, se sintió culpable, pero... se quedó con el premio.
Sin embargo, asumiendo que la opinión de Marsé como jurado es -o puede ser- discutible, lo que resulta despreciable es que, mientras miles de autores en todo el mundo se esmeran en escribir bien y mejor para tener la posibilidad de recibir de Planeta el impulso mediático, en caso de un posible galardón, los “responsables” de este evento ya tengan "controlados" (léase acordados y elegidos) los finalistas, al tiempo que publican la convocatoria.
Pero es necesario citar otros tramos de Marsé:
Acerca de la ganadora de ese año: “Pasiones romanas” de María de la Pau Janer dice: “Solamente una pregunta. ¿Alguien de los presentes se ha leído hasta el final este artefacto de tedio y molicie interminables? Una vez más me he visto sorprendido por la valoración literaria en el informe de la preselección. Un 7 sobre 10. Y la valoración comercial aún es más alta: un 8,5. Francamente, me parece que eso es poner en serio peligro la estabilidad mental de los lectores habituales de los Premios Planeta, ya de por sí bastante deteriorada.”
Marsé no se quedó en el gesto. Se lo hizo saber a José Manuel Lara Bosch, presidente de Planeta-, y lo cuenta con insoslayable amargura:
“Insistí mucho en la necesidad de introducir cambios en el equipo de lectores que hacía la selección previa de manuscritos y dictaminaba cuales eran las obras finalistas. Porque ese equipo, que dirigía un tal Emili Rosales, era de una incompetencia total. Todos los informes que hacía para el jurado -alguno incluso estaba firmado por el propio Rosales- eran malísimos; decían cosas como: “Novela que va a cambiar el curso de la literatura contemporánea“, y constaban de dos partes: una literaria y otra comercial. Normalmente la comercial era la más honesta y la literaria, la más demencial. Por todo esto le pedí a Lara que introdujera cambios en el equipo, porque trabajando así no era de extrañar que entre las novelas descartadas hubiese alguna realmente buena. Yo quería, además, un listado de las novelas presentadas con una ficha informativa, por si me llamaba la atención alguna novela descartada. A esto último Lara me respondió, sorprendido, que eso nunca se había hecho. Yo le repliqué que el Premio La Sonrisa Vertical de Tusquets sí se hacía y le sugerí que llamara a Beatriz de Moura y Toni López; lo hizo y se lo confirmaron. Y, por último, yo quería librarme de tener que intervenir en público, porque si tenía que hacerlo y me hacían preguntas contestaría con total sinceridad. Lara me aseguró que en las ruedas de prensa del Planeta los periodistas nunca preguntaban nada, y que sólo hablaba Carlos Pujol en nombre del jurado, pero luego no ocurrió así. En fin, que ante mis peticiones, Lara me dijo que de acuerdo, pero al final no cumplió. Y no sólo no cumplió, sino que ha promocionado todavía más arriba a ese incompetente de Rosales.”
El día de la entrega del Premio Planeta 2004 había escrito:
A las dos me recoge un taxista (Paco, muy simpático) y me lleva al restaurante Vía Veneto. Comida-trabajo con el resto del jurado y con José Manuel Lara de mirón. Rosa Regás, Carmen Posadas, Pere Gimferrer, Alberto Blecua, Antonio Prieto, Carlos Pujol y Manolo Lombardero de secretario, sin voto. Empieza a hablar Blecua y hace un increíble elogio de la infame novela de L. Etxebarría. Llega a calificar a esa niña estúpida de “transgresora” literaria. La Posadas, aleccionada por mí, dice que ninguna de las cinco novelas le gusta. Antonio Prieto critica algo a la Etxebarría, pero al cabo dice que es la mejor opción. Pujol también. Rosa Regás también. P. Gimferrer me resulta el más patético y despreciable, por ser el más inteligente: dice que la novela de esa chica “no le aburre”. Yo me la cargo furiosamente […] y declaro que no votaré a ninguna de las cinco por considerarlas un insulto a mi inteligencia y un desprecio al jurado. Pero sé que el premio no puede declararse desierto, etc. La cena y la entrega del premio, con la asistencia de la ministra Calvo y del president de la Generalitat Pascual Maragall, y, sobre todo, la rueda de prensa con los ganadores (L. Etxebarría y F. Torrent, el valensianet trepa, los dos pésimos escritores) un horror. Tengo que replantearme dimitir como jurado.
El día 20, Marsé escribe en su diario: “Me siento sucio.”
Mi admiración y solidaridad con Marsé, un tipo honesto y valiente.
Juan Marsé había ganado el Premio Planeta 1978 por “La muchacha de las bragas de oro”. Sólo fue jurado del Premio Planeta el 2004 (entró para reemplazar al fallecido Manuel Vasquez Montalbán) y el 2005 en el que dimitió un día antes del fallo.
Agradecimientos a:
- Josep María Cuenca: “Mientras llega la felicidad”, Editorial Anagrama, 2015. 752 páginas.
- “Patrulla de Salvación”.
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