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sábado, 24 de agosto de 2013

POEMAS DEL SUEÑO ROTO



Hace tiempo no te soñaba. Había logrado estar a salvo de aquel mundo paralelo que son los sueños. Un mundo enemigo del olvido. Un mundo con sus propias desdichas y alucinaciones, un mundo con peores angustias, tristezas y frustraciones que el que vivimos a diario. Un mundo siempre incompleto, que termina cuando queremos que continúe (y viceversa).

A salvo de ti.
Ha corrido más agua por el río de mi vida
.

Hasta hoy, que desperté por la madrugada invadido por abandonos y nostalgias, no me había percatado de mi temor por tu vigencia. Y fue cuando comencé a soñarte que tuve miedo de tu adictiva cercanía. Te sentí acechando mis debilidades, descubriendo mis infortunios, escarbando mis heridas, golpeteando una y otra vez sobre mis certezas. Hasta hoy había podido ocultarte tras la cortina de las excusas propias y ajenas. Hasta hoy.

Tu madre irrumpió para tender a tus pies la alfombra de mi terca espera, para bañarte en las aguas virtuosas de mi amor. Tardé en creerle, pero en los sueños no hay elección. Se sentó junto a ti, mientras peinaba suavemente tus cabellos pluma y te hablaba de mí.

Pero tú llorabas.
En tus ojos navegaba mi barco a la deriva.
En tu corazón ya yo no latía
.

Miraste a tu madre sin emoción y le dijiste que habías escuchado ya muchas veces la historia del Fingal de Ossian. Vi retazos: una botella de vino, un hombre, episodios confusos. Intenté recordarte mi promesa de cuidarte en todas partes y por el resto de mi vida, pero te fuiste. Esperé, bajo tormentas peores a las de Las Hébridas. Me cansé una y otra vez de esperarte y volví a hacerlo. Pero ahora ya no quiero más.

Y debo olvidarte. Debo. Necesito.
No quiero morir este día y los siguientes,
ahogado por mis propias manos angustia.


Me abrazaste hasta quedar incrustada en mi pecho. Y allí me llamaste por otro nombre. Te devolví el mismo desatino. Me pediste que me fuera a vivir para dejarte vivir. Dijiste que la luz del amor ya no nos alumbraba más. Y yo fui despertando a sorbos, cada vez más convencido.

Una cortina de llanto no te dejó ver
el hermoso paisaje céltico de rocas óptimas
en las cuevas de Uamh-Binn.


No quiero guardar mi memoria de ti. No quiero más vestigios de ti, de aquellas preciosas lunas que guardamos bajo las cobijas de nuestra cama. Quiero tragarme cada gota de nuestros días, cada centímetro de tus pies azules, cada hebra de tus cabellos indios. Quiero ofrecerte el adiós que necesitas hace tiempo, para así servirte la cena que los demás dejaron en tu plato, como espurias pruebas de mi perfidia.

Ya no tengo ganas de recordarte, nos hemos perdido.
Este amor está roto. Rotas las caricias y los recuerdos.
Rotos los planes, rotas las palabras.
Rotos los colores y rotas las flores.

Este amor ya es aquél.
Aquél amor extraño, huraño y traidor,
Tierno, reluciente, único. Noble, leal y prístino.
Ya no tengo ganas de recordarte más,
entierro bajo estos versos mi sueño roto.
Ya no tengo ganas de soñarte más. Me voy.
Mataré esta música que me duele.


Dejaré este papel al viento, para que nadie lo lea, para que nadie lo encuentre, para que no siga oscureciendo los sueños de amor de otros. Para que nadie piense que el amor no existe. Para que el mundo todavía guarde la ilusión que nosotros desperdiciamos.

Y tú, princesa de brillo diamante, ve por tu tesoro.
La melodía de la gruta es para los solitarios como yo.


Deja que me vaya por trozos, roto también con este último sueño.
Ya no puedo seguir si tú no sigues.
Con tu paciencia se va mi silencio.
Dejaré este poema, olvidado y roto del alma.
Aquí quedo roto también yo.
Sin más resuello, sin fuerzas.
Aquí se va volando lo que siento, libre hasta el cielo.
Aquí queda roto el último sueño.



SEGUNDO POEMA


Los sueños son tan absurdos como intensos. En pleno sueño se puede plantear la duda, pero no se puede detener el sueño.
Veo el paisaje vibrante al mismo tiempo que un collar de amatistas sobre tu suéter rojo. O tu rostro radiante, que se alza sobre la muchedumbre buscando algo o alguien en medio de la procesión.

Veo a mi madre sonriéndote cuando le dices que tu marido es aquél de sombrero blanco.Es guapo, dice. Está feliz por ti. Y por mí. Yo también me veo feliz por ti. Veo mil caras alrededor,
escudriñándonos, inquiriéndonos. Veo que no es la ruta tradicional de la procesión, y me sorprende que a nadie le importe. Veo que no es el Santiago, sino el Nazareno que va por la calle. Los sueños son absurdos, irrebatibles, incontestables.

Te veo muy enamorada de tu marido. Pongo un velo de pronta cordura sobre el raudo sueño. Todo vuela. Apenas un instante después, algo o alguien te extirpa de la multitud. Te veo trepar por la calle Roldán, rumbo a la estación de autobuses. Oigo que tu madre te espera. ¿Está tu madre otra vez en este sueño? Yo hubiera preferido a tu padre. Ahora siento un miedo ajeno. Por ustedes. Temo por ti y tu nuevo marido, como temí por nosotros alguna vez.

En los sueños el temor es insondable. Más si los amenazan premoniciones y dudas.

Fue este un sueño largo y explícito. De esos que se resisten a morir hasta bien entrada la tarde pero, mientras tanto, continúan revolviéndose en la memoria. Por eso me tuve que apresurar y, a eso de las ocho menos cuarto, terminé de asesinar ese sueño infeccioso.

La mejor forma de matar un sueño es registrarlo, escribirlo, anotarlo, confrontarlo con la realidad. Extraerlo del mundo onírico y ahogarlo sobre la mesa de la realidad. Para que el sueño no se enquiste en la memoria, para que esta no tenga que sustentarlo. No le perdoné la vida a este sueño. Lo desmenucé, lo exprimí, lo retorcí. Lo desmentí.

Puedo vivir sin soñar. Puedo soñar y soñarte, y no necesito tu permiso. Puedo soñar y soñarte, para matar el sueño después, no temo tu veto ni necesito tu permiso. No quiero que sigas vagando como si fueras una de mis circunstancias, como un alma que necesita cobrar paz para esfumarse.

No quiero extirpar mis sueños sin ajusticiar primero la nostalgia. No quiero más pretextos para aguardarme en mi puerta, ni otras mil llamadas equivocadas, ni más desapariciones sospechosas. No creo más en ti.

No quiero extirpar mis sueños sin corroborar tus sentencias. No quiero perder mi derecho a rebelarme
contra tu extemporáneo recuerdo. Rescoldos de la frustración y el epílogo, y no de la esperanza y la dicha.

Los sueños te traen, sólo para que esta realidad te condene.

Hoy pude manejar la voz del despertar. Entonces no tuve más que matarlo con la primera luz del día.
Pero, aún después de eso seguiré dejando tus flores en el nicho soledoso de mi madre, solamente porque puedo cumplir mis promesas a pesar de ti. Y como un gesto humano seguiré implorando por tu salud y felicidad en las misas de cada octubre nazareno o cuando alguna premonición. Olvidando tus cabellos y tu cintura en los antros más oscuros de esta ciudad que aborreces y que guarda las penúltimas trazas de ti.

Cada vez menos te iluminas en mis sueños, y cada vez menos te lo reprocho. Pasan velozmente mis días.
Voy desde la madrugada hasta la medianoche, sin gastar ni dos minutos antes de dormirme. Quizás porque aprendí a ganarle a la memoria honestamente, sin trampas ni artilugios. Sin la mentira de un sueño inconcluso.

He ordenado para mi vida un olvido definitivo,
saludable, agradecido y venial.
Y aunque vuelva a soñarte
en los buenos tiempos,
o en la saga de los sueños rotos;
como hoy retorceré su mensaje,
le arrancaré la vida, lo vaciaré de esperanza,
lo esconderé del futuro.



En una sola mañana borraré sus vestigios. Como ahora, como esta madrugada en que, mientras los árboles de la calle lanzan sus sombras sobre mi ventana, me he sentado a escribir sólo para desmerecer este sueño hasta matarlo, hasta ahogarlo en la inminente luz de la mañana, hasta desmentirlo y desparramarlo sobre la realidad.







* 15/03/2017 Nota del autor: Estos textos próximamente tomarán diversos rumbos, así que por ahora mantendrán esta forma de borrador no borrado. En cuanto se cumpla el plazo serán reemplazados.



DE: DÍAS DE SAL Y DE MUERTE Copyright © 2013 Rogger Alzamora Quijano

12 comentarios:

  1. Que bella melodía para hermoso y triste poema. Los sueños... Los sueños...
    J.

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  2. Pulcro, lento como lo exige el dolor, tibio como la inminente proximidad de la muerte, tierno como el rastro que deja un gran amor, profundo como la vida y la muerte. Los sueños que terminan en pesadilla vuelven siempre, hay que esperarlos y sufrirlos siempre.
    Muy buen poema. Prosa y verso de gran calidad.

    Marc María Vollonte, desde Cádiz.

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  3. Intenso, bello. Y la música sensacional. Camilo y Tomatito hicieron dupla formidable en la película y también en un disco juntos. Tu poesía va perfecta con la melodía. Congratulaciones!

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  4. Gracias por postear este poema original, apoyado por un audio exquisito. Albricias!

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  5. Quizá ya no quede ni viento, y nuestros trozos devastados y nuestros poemas de los últimos sueños, sigan a nuestro lado, esperando la brisa que los disperse de una vez. Espléndido.
    Abrazos

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  6. Lo he leído en voz alta...suena distinto leyéndolo así que en silencio. Ya que tal majestuosidad no merece quedar sólo en el interior, es necesario que resuene con toda su fuerza y voracidad, aún cuando no haya nadie más al lado para escucharlo. Y esto es porque el viento también siendo participe de este sueño...llevará a todos los rincones del mundo, estas tus palabras para que llenen de ecos de amor, que aún tratándose de un amor en apariencia fallido, esta lleno de dulzura, de encanto, de fortaleza. Porque quien ha amado así nunca ha perdido. Ahora me remito al paciente de Carl Jung, que le hablaba de aquel escarabajo que se le presentaba en su sueño, y durante la terapia se hizo ver en la ventana el escarabajo dorado que representaba el renacimiento espiritual... Así mismo el sueño mismo trae consigo la respuesta. No todo esta perdido para quien tiene tal amor. Perdón por ser tan extensa, me emocionó muchísimo tu texto. Saludos y mi más profunda admiración.

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  7. Se viene el invierno, hay que protegerse del frio y de las tristezas. A tiempo lei este poema. Esta muy bien escrito como siempre, pero no me gusta pensar en los suenos rotos.
    Una vez mas, NMcPF.

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  8. Preciosa mezcla de verso y prosa. Admirable tu capacidad de poetizarlo todo. Digno de leerlo y releerlo para seguir encontrando belleza y majestad. Poema tan cantoso este, pordio.Aitana.

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  9. Wow! Qué poema! Me lo he tragado con dolor, porque duele y mucho, pero se puede ser hermoso también en el dolor. Felicidades y gracias.

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  10. Dejar ir, dejar pasar. Esta vez no habrán saludos. Así va muriendo el sueño. Hace un año un correo electrónico en el cumpleaños. Nunca fue respondido, ni con la cortesía básica del agradecimiento. "Lo cortés no quita lo valiente" pero con el silencio de por medio, se rompe todo: sueños, cortesías y valentías. Quedan los mejores recuerdos, el respeto y la gratitud. Hoy esta es mi forma de decir "felicidades". El próximo año ya ni esto del anónimo mensajero.

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