jueves 17 de noviembre de 2011

DÍA VEINTIOCHO (FELICIDAD)

Felicidad es
esperarte, fresca como la madrugada.

Felicidad es saberte y conocerte
en los predios de tu señera modestia,
en las aguas de la conciencia limpia,
en tu desdén por los conspiradores.

Felicidad es
tenerte en un abrazo largo y urgente,
quedarse conociendo en el terreno de tu frente
mapas de un mundo que nadie conoce.


Felicidad es
Oír tu risa celeste nobleza,
tener en mis manos la nube de tu tacto,
tu cabellera en las colinas de tus hombros.


Felicidad es
haber confluido en un mismo milagro.



DE: TREINTA DÍAS © Rogger Alzamora Quijano

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Felicidad es hacer también a otros felices, y a otros más infelices, más cuando se ha propuesto hacerles sentir así, eligió un día espectacular para publicar, esta vez ha rebasado la expectativa de la felicidad Sr

Rogger Alzamora Quijano dijo...

La felicidad es un estado propio, no ajeno. Cada uno busca su felicidad. Si la encuentra es un logro propio.
Se equivoca usted en que la felicidad busca hacer a otros infelices. Eso no tiene sentido ni se condice con la esencia de lo que es la felicidad. Quien es feliz lo es porque siente en su espíritu un estado de calma, satisfacción, alegría, disfrute, realización, libertad, limpieza, amor, etc.
Sólo es feliz quien está libre de egoísmo, hipocresía, envidia, maldad, obsesión enfermiza, frustración, odio, resentimiento, complejo de inferioridad y demás manifestaciones negativas para el espíritu. Por lo tanto, quien es feliz nunca se regocija con la infelicidad de los demás; lo lamenta por ellos y desea que sean felices también y muy pronto.
En cuanto a la fecha, todos los días son oportunos para cantar a la felicidad. Quien es feliz lo grita a los cuatro vientos, mientras lo está viviendo, porque es un estado óptimo e insuperable.

Mi poesía trata de identificarse con las personas. En ese camino, es lícito sentirse aludido(a) también.

Anónimo dijo...

El mejor halago que recibe un poeta-escritor es cuando el lector se identifica con su obra. Quien se identifica con las obras es por lo general alguien sensible, que deja aflorar sus emociones. Sean negativas o positivas estas no tienen en realidad importancia. El valor está en haberse ahondado en la barca literal del poeta.
Aplaudo su arte de describir las emociones en sus poemas. Y qué bueno que sus lectores se profundicen y se confronten a esos sentimientos humanos.
Sus poemas me ayudan a reflexionar sobre los seres humanos con sus virtudes y sus errores.
Que viva la felicidad! Y que vivan los seres felices! No hay nada como disfrutar la felicidad en carne propia. Y para eso se debe poseer una pizca de egoismo saludable.
Su poema es muy bueno.
Le felicito.