domingo 18 de septiembre de 2011

LA ESPERA

Tú y yo atravesamos montañas azules e ignotas,
nos sentamos a la sombra de árboles imaginarios,
corrimos con los siete perros tras el ganado
y lloramos ante los huesos de nuestros abuelos.

Tú y yo nos sentamos al sol mirando
las lagartijas que brincaban de piedra en piedra.
Nos olvidamos del hambre y el abrigo
mientras íbamos riendo y cantando.


Tú y yo inventamos el teorema de la esperanza.


Si tú bajaras del cielo que pinté sobre mi cama
verías cómo guardo tu nombre en mi garganta,
mis vacíos brazos que sólo quieren tu espalda
y una tibia cobija para tus pies cansados.

Verías también en el aire las aves silvestres,
margaritas y lilas blancas para nuestra mesa
sabrías así las cosas que tengo en mi cabeza
para que no extrañes nada y te quedes para siempre.


De: TREINTA DÍAS © Rogger Alzamora Quijano

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Es mágico tu escrito y me hace recordar en que todo es posible cuando se ama.
Y no olvides que también hay que aprender hablar el lenguaje del alma para completar todo el círculo del amor.

Claudia Alhelí Castillo dijo...

Muy bello poema, ciertamente cuando se està en la espera de la persona amada, preparamos la bienvenida de manera que a su llegada, se sienta reconfortada, y sienta amor y cariño.
Muchas gracias por comentar en mi blog.
Te seguirè leyendo.
Saludos.
Claudia Alhelì Castillo

Anónimo dijo...

Sugiere un amor absolutamente bien vivido, encantado por la magia que entre dos se ha experiementado...y la ausencia de uno de los amados roza con dolor.
La ansiedad rebalsa en el corazón del -fisicamente- abandonado, mientras que su alma esta inundada de los sueños ilusorios de amor real.
Me encanto su peoma. Es maravilloso leerle e internarse en un mundo ilusorio, legitimo para todos...los que aman y tampoco no.