Mi deber no es seguirte todos los siglos
para arrancarte un solo día.
Mi razón es noble,
cubre mis carencias.
Estalla.
Pierde
la batalla
y regresa
por lo que me sobrevive.
Habitas mis sentidos
sin receso y sin embargo
no existes
cuando pregunto.
Ya perdí todo lo aprehendido
y sólo quedan briznas y ceniza.
Débiles fantasmas que se van con la niebla,
sin el tacto que acaricia y conmueve.
Resta el sabor que me quedó en la boca
y resta la palabra.
No aguardo respuesta,
porque no sabrás concederme.
Un instante es demasiado,
además de insuficiente.
© 2009
sábado 21 de noviembre de 2009
domingo 9 de agosto de 2009
EQUINOCCIO
De todas las tardes prefiero ésta,
porque te tengo.
La fría neblina que ahorca la luz
no puede con tus ojos.
Me has dicho de tu amor piadoso,
aquél que me perdona todo.
Me has hablado de la devoción
y la entrega;
de tu vicio por mis caricias.
Te he mostrado mis heridas.
Has tocado mi alma.
Has visto mi dolor y mis entrañas.
De todas las tardes prefiero ésta,
porque te tengo.
Jugando con mis dedos
mientras me hablas;
tu cabeza en mi hombro
y tu pierna
tomando detalles de mis muslos.
Un equinoccio casual donde
concurren nuestras vidas
a fundirse en un abrazo,
a disipar angustias y perdonar.
Esta tarde,
la prefiero sobre todas las demás,
porque,
absolutamente,
te tengo.
© 2009
porque te tengo.
La fría neblina que ahorca la luz
no puede con tus ojos.
Me has dicho de tu amor piadoso,
aquél que me perdona todo.
Me has hablado de la devoción
y la entrega;
de tu vicio por mis caricias.
Te he mostrado mis heridas.
Has tocado mi alma.
Has visto mi dolor y mis entrañas.
De todas las tardes prefiero ésta,
porque te tengo.
Jugando con mis dedos
mientras me hablas;
tu cabeza en mi hombro
y tu pierna
tomando detalles de mis muslos.
Un equinoccio casual donde
concurren nuestras vidas
a fundirse en un abrazo,
a disipar angustias y perdonar.
Esta tarde,
la prefiero sobre todas las demás,
porque,
absolutamente,
te tengo.
© 2009
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sábado 18 de julio de 2009
LA PERNICIOSA COSTUMBRE DE AMARTE
Cómo olvidar,
si tu música no se fue de mis oídos;
las tardes no se murieron con el sol
y mi memoria se rebela.
Cómo,
si la calle que hay entre nosotros
guarda el aroma de tus cabellos tiernos
y recibe mis pasos
cada segundo.
Cómo,
si aprendí a vivir y morir durmiendo
sólo porque en mis sueños
vienes y te vas sin demora.
Abjurar de lo escrito es imposible.
Mis confesiones están.
Mis odios y mi pasión por ti están.
Mis ruegos,
mi soliloquio.
Mis ojos,
mis cabellos sin tus dedos,
están.
No digas que no te busco.
No digas que no me lees.
Mis letras quedan por sobre mí mismo
como una perniciosa costumbre
de amarte.
© 2009
si tu música no se fue de mis oídos;
las tardes no se murieron con el sol
y mi memoria se rebela.
Cómo,
si la calle que hay entre nosotros
guarda el aroma de tus cabellos tiernos
y recibe mis pasos
cada segundo.
Cómo,
si aprendí a vivir y morir durmiendo
sólo porque en mis sueños
vienes y te vas sin demora.
Abjurar de lo escrito es imposible.
Mis confesiones están.
Mis odios y mi pasión por ti están.
Mis ruegos,
mi soliloquio.
Mis ojos,
mis cabellos sin tus dedos,
están.
No digas que no te busco.
No digas que no me lees.
Mis letras quedan por sobre mí mismo
como una perniciosa costumbre
de amarte.
© 2009
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sábado 11 de julio de 2009
DESTINO, RUTINA Y AZAR
Poner en un cubilete la existencia y echar la suerte.
Lo que comunmente se conoce como destino es mucho más excepcional que eso. Lo inesperado cunde en nuestras vidas a pesar de que todo pareciera repetirse. Lo que se llama rutina es en verdad una copia de sucesos sorprendentemente parecidos a los del día anterior; sin embargo, cualquier pequeña alteración podría quebrarla completamente.
Cada día es un triunfo sobre el azar. Miles de coincidencias deberán suceder para que al final del día se logre cerrar los ojos y colocar la cabeza sobre la almohada. Pequeños milagros que pasan desapercibidos ante nuestros ojos forman nuestra cotidianidad. Por eso, cuando empezamos diciendo "buenos días" ni siquiera imaginamos lo que podría suceder más tarde, a causa de la minuciosa disposición de los hechos que nos llevarán hasta la noche.
Lo que comunmente se conoce como destino es mucho más excepcional que eso. Lo inesperado cunde en nuestras vidas a pesar de que todo pareciera repetirse. Lo que se llama rutina es en verdad una copia de sucesos sorprendentemente parecidos a los del día anterior; sin embargo, cualquier pequeña alteración podría quebrarla completamente.
Cada día es un triunfo sobre el azar. Miles de coincidencias deberán suceder para que al final del día se logre cerrar los ojos y colocar la cabeza sobre la almohada. Pequeños milagros que pasan desapercibidos ante nuestros ojos forman nuestra cotidianidad. Por eso, cuando empezamos diciendo "buenos días" ni siquiera imaginamos lo que podría suceder más tarde, a causa de la minuciosa disposición de los hechos que nos llevarán hasta la noche.
jueves 28 de mayo de 2009
RETORNO
Que volvieras repleta de esa mirada que todo lo abarca.
Que me reconocieras tan mal después de años (luz).
Que estuvieras tan bella como cuando mi último beso.
Que guardaras, seca, mi lágrima de aquella tarde.
Que caminaras quince metros para rescatar el pasado.
¿Todo eso, para sentir que tu ausencia fue el garabato
que cundió en mi corazón para mentirme tu olvido?
Ya estás aquí, aterrada, sobre el mismo sueño de entonces.
Nueva y reluciente como la cara del sol cuando amanece.
Has decantado cada mirada que el dolor tatuó en mis ojos.
Has quitado las huellas que la infamia marcó en mis dedos.
Y hasta el olor a soledad de mi presencia
se ha ido con el remolino que va tras tus pasos.
Ya estás aquí, con las frutas del desayuno
y con el reclamo del sol al hundirse en el mar.
Ya estás aquí, sin haberte ido nunca.
Porque ahora sé que la monserga del olvido fue mentira.
Porque la aurora que tapizó de silencio nuestras vidas hoy llueve alegría.
Porque el futuro tiene sentido cuando te recuestas en mi pecho y suspiras.
Y la esperanza enfría todas las angustias juntas.
Soy nuevamente yo.
Ya no el que dejaste
anodino y dando vueltas en mil órbitas distintas.
Hoy giro por tu breve contorno.
Mi dedo dibuja tu silueta, mientras te pienso.
Soy el mismo que capituló escondiendo el llanto.
El mismo que te conoció y se enamoró el mismo día.
El que con tu presencia se libró de la penumbra.
Soy otra vez yo, y te lo debo.
© 2009
Que me reconocieras tan mal después de años (luz).
Que estuvieras tan bella como cuando mi último beso.
Que guardaras, seca, mi lágrima de aquella tarde.
Que caminaras quince metros para rescatar el pasado.
¿Todo eso, para sentir que tu ausencia fue el garabato
que cundió en mi corazón para mentirme tu olvido?
Ya estás aquí, aterrada, sobre el mismo sueño de entonces.
Nueva y reluciente como la cara del sol cuando amanece.
Has decantado cada mirada que el dolor tatuó en mis ojos.
Has quitado las huellas que la infamia marcó en mis dedos.
Y hasta el olor a soledad de mi presencia
se ha ido con el remolino que va tras tus pasos.
Ya estás aquí, con las frutas del desayuno
y con el reclamo del sol al hundirse en el mar.
Ya estás aquí, sin haberte ido nunca.
Porque ahora sé que la monserga del olvido fue mentira.
Porque la aurora que tapizó de silencio nuestras vidas hoy llueve alegría.
Porque el futuro tiene sentido cuando te recuestas en mi pecho y suspiras.
Y la esperanza enfría todas las angustias juntas.
Soy nuevamente yo.
Ya no el que dejaste
anodino y dando vueltas en mil órbitas distintas.
Hoy giro por tu breve contorno.
Mi dedo dibuja tu silueta, mientras te pienso.
Soy el mismo que capituló escondiendo el llanto.
El mismo que te conoció y se enamoró el mismo día.
El que con tu presencia se libró de la penumbra.
Soy otra vez yo, y te lo debo.
© 2009
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domingo 3 de mayo de 2009
LA DEUDA DEL PERÚ CON OSCAR AVILÉS

Si hay un guitarrista que representa la música criolla del Perú ese es, sin duda, Oscar Avilés. Cambió para siempre la percepción monótona del vals peruano, que se había encasillado en el “tundete”. Le dio fribra y sentimiento, basándose en el elaborado uso de los tiempos y silencios. Su ritmo emotivo trazó cada uno de sus arreglos e imprimió su sello particular que ha conquistado generaciones y permite que nuestra música costeña se mantenga vigente y con futuro.
El maestro Oscar Avilés recibió premios y condecoraciones nacionales y extranjeras del más alto nivel, haciendo justicia a su capacidad innovadora, su calidad artística, su aporte a la cultura, etc, etc. Sin embargo, a sus 85 años de edad, sigue trabajando. Hace unos días en un programa de Canal 9 que cuenta con alto rating y (por lo menos) cuestionable calidad, se presentó junto al también mítico “Zambo” Cavero y a la mejor intérprete criolla que tenemos: Lucía de la Cruz. El maestro se equivocó varias veces, mientras ejecutaba el tema “Cuando llora mi guitarra” (de Polo Campos). Oscar Avilés sigue trabajando. Como cualquier artista, debe promocionar sus presentaciones “peñeras” en la televisión y se expone inútilmente, en lugar de dedicarse a dictar conferencias magistrales, reconocer nuevos talentos o compartir su rica experiencia. Está desprotegido por el Estado Peruano. Debe seguir trabajando, a costa de su propio prestigio.
Nos preguntamos: ¿quién de todos “nuestros” congresistas, dio más renombre al Perú que Oscar Avilés? ¿quién de ellos puede decir que tiene 70 años difundiendo cultura? ¿quién de todos ellos puede mostrar su impecable y honorable hoja de vida? ¿quién puede merecer más que él un sueldo vitalicio que colme por completo sus necesidades?. Estamos seguros que ninguno. Y sin embargo, no entendemos cómo el insigne guitarrista debe seguir trabajando, mientras patéticos congresistas se llenan los bolsillos a costas del erario nacional, viendo cómo inventar una argucia para cobrar más de lo que cobran.
Exigimos al gobierno de turno un sueldo de congresista para quienes como Oscar Avilés han dado su vida por la cultura peruana. Que no sólo sean condecoraciones, sino retribuciones, porque nuestro pueblo debe retribuirles pecuniariamente lo que ellos nos han dado. Que puedan tener una vida digna, acorde con su altísimo nivel, calidad, ingenio y/o talento. Para que los jóvenes puedan seguir sus huellas, sabiendo que al final de sus vidas tendrán el reconocimiento nacional y una vida más que decorosa, libre de carencias materiales.
Video de Oscar Avilés y "Zambo" Cavero
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domingo 26 de abril de 2009
PUNTO FINAL
Ya no.
Mil y un veces no.
No a nada. No a todo.
El humo cubrirá la esencia,
la luz la tormenta y plenamente
el pasado antiguo será preferible al reciente.
No lo vale.
No vale que revuelva
los trastos. Nada que se recuerde,
nada que se extrañe. Mil y un veces no. Ya no.
A salvo
de la diatriba, encauzo la ruta.
Timón, viraje radical, plena promesa al horizonte.
Sin retorno, como son los viajes de aventura.
Sin mirar las huellas, sin tantear el camino.
Sólo adelante. Placer al cubo,
alegría perenne.
No al castigo.
Ya no. Mil
veces
no.
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Mil y un veces no.
No a nada. No a todo.
El humo cubrirá la esencia,
la luz la tormenta y plenamente
el pasado antiguo será preferible al reciente.
No lo vale.
No vale que revuelva
los trastos. Nada que se recuerde,
nada que se extrañe. Mil y un veces no. Ya no.
A salvo
de la diatriba, encauzo la ruta.
Timón, viraje radical, plena promesa al horizonte.
Sin retorno, como son los viajes de aventura.
Sin mirar las huellas, sin tantear el camino.
Sólo adelante. Placer al cubo,
alegría perenne.
No al castigo.
Ya no. Mil
veces
no.
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miércoles 15 de abril de 2009
CELEBRACIÓN

Viniste a posarte sobre una hoja de mi cuerpo
Gota dulce y pesada como el sol sobre nuestras vidas (“Viniste a posarte”- Emilio Adolfo Westphalen)
Tu mirada
Perpendicular
Y abrasadora
Ha dulcificado
El ubérrimo crepúsculo en mis ojos.
Hay tanto que sentir
Cuando me miras
Uñas sobre mi espalda
Dientes sobre mis hombros
Lenguas calientes
Y mojadas
Orgasmos esquizofrénicos
Abrazos envolventes
Bocanadas de silencio
Cuerpos mimetizados
Con el gozo
Mírame
Soy desde aquella noche un holgazán en el destierro
Que sólo espera beber
El agua empozada
En tus ojos…
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domingo 29 de marzo de 2009
EL TRISTANGO
Música: Tristango (Astor Piazzolla)
Tu otra mano borró lo que hizo la izquierda.
Ya no hay algodón
ni cielo en mis ojos bobos.
Ya no hay miel ni frutas
en mis labios torpes.
Ya no hay luz.
Ya no hay paz.
Ya no hay más.
Ni cuadrante, ni círculo, ni teorema.
Ni abrigo, ni calma.
Ni consuelo
en mis brutas palabras.
Mi otro yo se impone.
El tristango vuela laso.
El bandoneón es mi pulmón.
A tropezones va hasta el final. Sin mirar atrás.
Seguro en los dedos del Hacedor.
Ágil y enrevesado.
Taciturno.
Y no lo sabes.
Andarás en lo tuyo.
Seguro.
Sin ver lo que a pesar de ser futuro
es hoy, aquí y ahora.
Volando cual pluma de espuma
en el viento.
© 2004
Tu otra mano borró lo que hizo la izquierda.
Ya no hay algodón
ni cielo en mis ojos bobos.
Ya no hay miel ni frutas
en mis labios torpes.
Ya no hay luz.
Ya no hay paz.
Ya no hay más.
Ni cuadrante, ni círculo, ni teorema.
Ni abrigo, ni calma.
Ni consuelo
en mis brutas palabras.
Mi otro yo se impone.
El tristango vuela laso.
El bandoneón es mi pulmón.
A tropezones va hasta el final. Sin mirar atrás.
Seguro en los dedos del Hacedor.
Ágil y enrevesado.
Taciturno.
Y no lo sabes.
Andarás en lo tuyo.
Seguro.
Sin ver lo que a pesar de ser futuro
es hoy, aquí y ahora.
Volando cual pluma de espuma
en el viento.
© 2004
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sábado 21 de marzo de 2009
ATARDECER DEL CINCO DE MAYO
Música: My funny Valentine (Wynton Marsalis)
El atardecer del cinco de mayo vio el último brillo de la moneda: un trozo de hombre. Vano valor y quizá maldad. Miseria empozada. Larga.
Brecha obscura donde lo infinito parece cercano.
Ya no llovieron las mágicas risas. Todo se tiñó de arenal y desierto,
La niñez de mucho color se hizo pálida. La música fue partida por el silencio.
El espasmo mató la digestión.
El atardecer del cinco de mayo.
Buscar piedras en la orilla no es buscar la orilla. El horizonte a veces es el poniente. La confusión certeza. Y viceversa. El atardecer del cinco de mayo, un día después de haber desenfundado su esperanza, caía víctima de sus propios afectos.
Pero la conciencia súbita del último instante le trajo guirnaldas que coronaron su osadía. El terco golpeteo de su insistencia le valió el postrero premio que se llevan sólo los combatientes que no le temen al ridículo y desafían permanentemente la ley de la gravedad.
Desde entonces no quedó más que la aurora.
También exhausta.
Que duró hasta que hubo que emprender el viaje sorpresivo, dejando en bandeja la cabeza decapitada de la esperanza, pero llevándose el trofeo intangible y definitivo: pudo sentir finalmente el abrazo de su hijo.
© 2009
El atardecer del cinco de mayo vio el último brillo de la moneda: un trozo de hombre. Vano valor y quizá maldad. Miseria empozada. Larga.
Brecha obscura donde lo infinito parece cercano.
Ya no llovieron las mágicas risas. Todo se tiñó de arenal y desierto,
La niñez de mucho color se hizo pálida. La música fue partida por el silencio.
El espasmo mató la digestión.
El atardecer del cinco de mayo.
Buscar piedras en la orilla no es buscar la orilla. El horizonte a veces es el poniente. La confusión certeza. Y viceversa. El atardecer del cinco de mayo, un día después de haber desenfundado su esperanza, caía víctima de sus propios afectos.
Pero la conciencia súbita del último instante le trajo guirnaldas que coronaron su osadía. El terco golpeteo de su insistencia le valió el postrero premio que se llevan sólo los combatientes que no le temen al ridículo y desafían permanentemente la ley de la gravedad.
Desde entonces no quedó más que la aurora.
También exhausta.
Que duró hasta que hubo que emprender el viaje sorpresivo, dejando en bandeja la cabeza decapitada de la esperanza, pero llevándose el trofeo intangible y definitivo: pudo sentir finalmente el abrazo de su hijo.
© 2009
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viernes 13 de marzo de 2009
BLANCA VARELA NO HA MUERTO

Como quien pinta un cielo rebosante en plato vacío, Blanca Varela ha partido con una sonrisa.
Blanca no ha muerto, la muerte no podrá con ella. Cada día, cada verso, la llevará a caminar por el espíritu que ella misma cultivó por nosotros. Blanca Varela se ha ido a paso lento. Se ha marchado sólo para dejarnos un camino lleno de letras, de versos, de exquisita percepción de la poesía. Oler lo ya vivido, oler lo ya escrito, morder el magro trozo de celeste cerdo y quedar la sustancia de la palabra en el plato.
Blanca, no ha muerto, se ha ido lentamente como vino, pero ahora lleva equipaje..
Bate sus alas y desaparece.
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miércoles 11 de marzo de 2009
SOLITARY MAN
Como la canción azul que brotó de madrugada.
Como el lápiz que sonó a melodía.
Como la mirada que buscó sustento.
Como la canción azul
busqué el viento.
Tibias huellas que tus pasos hubieron.
Peldaños que bebieron tus pies pequeños.
Como la melodía que escribió el lápiz en la guitarra,
como la canción azul;
el candil de brillo áspero y un estrecho caos
en la brevedad del espacio.
Como la canción azul que acabó en la madrugada
serenamente desparramada
sobre la cama.
Intento inútil, despojos y abrojos;
luciérnagas, grillos, laxación y lamento;
guitarra abandono, lápiz silencio, casta cobardía.
Como la canción azul que dejó la madrugada,
pudriéndose de amor en su esencia.
Coloratura y ocho compases sin divertimento;
adagio largo coda, buscando silencio;
cantata sin aliento;
desprecio calma y minueto.
Como la canción azul que soñó la madrugada,
efímero verde ópalo luminiscente
que se tragó la melodía; el recuerdo voraz
que se atragantó de momentos, la plástica sensación del olvido;
ausencia pura de casto origen;
papel blanco, guitarra muda, lápiz ausente, voz rota,
Como la canción azul del moribundo día.
© 2009
Como el lápiz que sonó a melodía.
Como la mirada que buscó sustento.
Como la canción azul
busqué el viento.
Tibias huellas que tus pasos hubieron.
Peldaños que bebieron tus pies pequeños.
Como la melodía que escribió el lápiz en la guitarra,
como la canción azul;
el candil de brillo áspero y un estrecho caos
en la brevedad del espacio.
Como la canción azul que acabó en la madrugada
serenamente desparramada
sobre la cama.
Intento inútil, despojos y abrojos;
luciérnagas, grillos, laxación y lamento;
guitarra abandono, lápiz silencio, casta cobardía.
Como la canción azul que dejó la madrugada,
pudriéndose de amor en su esencia.
Coloratura y ocho compases sin divertimento;
adagio largo coda, buscando silencio;
cantata sin aliento;
desprecio calma y minueto.
Como la canción azul que soñó la madrugada,
efímero verde ópalo luminiscente
que se tragó la melodía; el recuerdo voraz
que se atragantó de momentos, la plástica sensación del olvido;
ausencia pura de casto origen;
papel blanco, guitarra muda, lápiz ausente, voz rota,
Como la canción azul del moribundo día.
© 2009
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domingo 8 de marzo de 2009
SOBRE VIVENCIA
Tal vez
los rostros no eran suyos;
los enojos fueron iras;
las cadenas mortajas
y las sonrisas silencio.
Probablemente
lo cierto terminó en duda;
el abrazo en distancia, tal vez.
Pero la maldición del tiempo no los halló.
Perdió ante la
visceral
necesidad de amar.
Soslayó la adversidad y vendó los ojos
del olvido.
Atravesaron la inquina y el odio
y se fueron a encontrar
en tiempos de placidez y certeza.
La undécima hora valió el jornal de la primera
y la nostalgia recaló en la urgencia.
No se hubieron vencido. No.
Fue cuando el tiempo se retiró de la batalla
derrotado y temeroso.
Desde entonces la luz es su sombra;
los dos son uno
y la memoria pertenencia.
Caminan por el recuerdo;
lucen las evidencias;
persisten en el intento.
© 2009
los rostros no eran suyos;
los enojos fueron iras;
las cadenas mortajas
y las sonrisas silencio.
Probablemente
lo cierto terminó en duda;
el abrazo en distancia, tal vez.
Pero la maldición del tiempo no los halló.
Perdió ante la
visceral
necesidad de amar.
Soslayó la adversidad y vendó los ojos
del olvido.
Atravesaron la inquina y el odio
y se fueron a encontrar
en tiempos de placidez y certeza.
La undécima hora valió el jornal de la primera
y la nostalgia recaló en la urgencia.
No se hubieron vencido. No.
Fue cuando el tiempo se retiró de la batalla
derrotado y temeroso.
Desde entonces la luz es su sombra;
los dos son uno
y la memoria pertenencia.
Caminan por el recuerdo;
lucen las evidencias;
persisten en el intento.
© 2009
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sábado 7 de marzo de 2009
POEMA NÚMERO QUINCE
No recuerdo haber sido feliz antes de ti.
No recuerdo la náusea mortal que hoy siento porque me haces falta.
Aspiro de tu carne y vivo tus versos en mis venas.
Habitas la oquedad de mi memoria
y disfruto de tus ambigüedades, como un cisne en el lago.
Lamento tus tristezas, más que las mías
y me arrepiento.
Hay harta madeja que soltar
en esta cometa que volamos al viento.
Aún espera un huerto en nuestra jubilación.
Aún puedo traer algunas estrellas a tu mano.
Ha pasado apenas un parpadeo.
La mitad del otoño.
Una gota de lluvia.
©2009
No recuerdo la náusea mortal que hoy siento porque me haces falta.
Aspiro de tu carne y vivo tus versos en mis venas.
Habitas la oquedad de mi memoria
y disfruto de tus ambigüedades, como un cisne en el lago.
Lamento tus tristezas, más que las mías
y me arrepiento.
Hay harta madeja que soltar
en esta cometa que volamos al viento.
Aún espera un huerto en nuestra jubilación.
Aún puedo traer algunas estrellas a tu mano.
Ha pasado apenas un parpadeo.
La mitad del otoño.
Una gota de lluvia.
©2009
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domingo 22 de febrero de 2009
CONFERENCIA DE JORGE LUIS BORGES

En Mayo de 1985, estando yo abstraído en problemas conceptuales en la poesía y mientras preparaba mi clase de Literatura -para que los avispados muchachos del aula no descubrieran en su joven profesor a un improvisado que por ese entonces andaba también sobre los terrenos de un amor injustificadamente correspondido- me encontré con un artículo que a su vez reproducía la conferencia magistral dictada por Jorge Luis Borges en Nueva Orleans. Días después, como una sutil coincidencia, escuché otra versión en Radio Solarmonía, la cual grabé en una cinta de audio, solamente para que luego de unos meses me fuera robada.
El objeto de mi amor se fue. Entonces, leer y escuchar al inspirador maestro fue mi Caballo de Troya con el que enfrenté la soledad.
Aquí el texto.
Señoras, señores:
He consagrado mi vida a la literatura. Es decir, a leer, a disfrutar, a meditar, a sentir, a ser feliz, a comprender, a tratar de comprender y cosechar líneas y, finalmente, a ponerlas por escrito y eventualmente publicarlas.
Mi amigo y maestro Alfonso Reyes me dijo una vez: "Publicamos nuestro libros para librarnos de ellos, para no pasar el resto de nuestras vidas corrigiendo borradores". Eso es cierto. Pero cuando publico un libro lo dejo abrirse paso. Nunca he leído un solo comentario sobre nada mío. Afuera. Dejo que el libro siga su propio camino y, entonces, pueda ir hacia otro y quizá a mejor suerte. Por supuesto he leído libros de estética: he leído a los griegos, he intentado leer a los alemanes -no siempre con éxito- y, desde ya, leído y releído el edicto de Wordsworth sobre los valores de la Naturaleza -1798, claro-. Todo eso condujo a un específico libro de estética por Croce, que depara buena lectura pero a él no lo lleva demasiado lejos.
En el curso de mi vida he debido encarar varias teorías. Me referiré a una que refuté -si bien ahora no estoy tan seguro de que se haya tratado de una refutación, en cierta medida lo fue-. Lugones, en su famoso Prólogo al Lunario Sentimental, publicado en 1907, dijo que la metáfora es el elemento esencial de la poesía. Y mucha gente pensó lo mismo, al menos la de mi generación. Tengo entendido que los chinos en vez de hablar de "universo" lo llaman "Los Diez Mil Seres"; presumo que quieren decir los diez mil arquitectos, ya que hay más de 10.000 hombres o 10.000 perros o gatos en el mundo. Estos diez mil arquitectos deben de haber logrado una combinación riquísima desde el momento en que se puede comparar cualquier cosa con cualquier otra y hasta incurrir en la atrocidad de Vicente Huidobro que descubrió en los vagones del ferrocarril las cuentas del rosario. Porque si se pudieran comparar los coches del tren con un rosario, la belleza exigiría violencia.
Por mi parte, también yo hice todo lo que pude para combinar, o sea, para provocar nuevas metáforas; y después de un tiempo sentí que quizá sólo había unas pocas metáforas esenciales.
Pensé que al margen de las que provienen de meras combinaciones de palabras tal vez sólo hubiera, digamos, cuatro o cinco metáforas -vínculos- esenciales.
De ellas, la primera sería, por supuesto, el tiempo y el río. Creo que ése era el título de una novela. Lo cierto es que basta con leerlo: se lee "el tiempo y el río" y uno siente que tiempo y río son esencialmente lo mismo. Cuando Heráclito dice que nadie baja dos veces al mismo río porque las aguas están cambiando, uno siente que él escribió esta línea para que sienta no solamente que el agua está cambiando, sino que uno está cambiando. Uno es el río. De modo que -pienso- esa metáfora esencial -tiempo y río- es una metáfora real, no un mero juego de palabras. Recuerdo una línea que Lord Tennyson escribió alrededor de 1850. Dice así "Time in flowing through the middle of the night" (El tiempo fluye en medio de la noche). Ahí pueden ustedes palpar las casas silenciosas, las ciudades dormidas y el tiempo fluyendo por su propio cauce sin que nadie lo advierta, excepto quizá Dios. ¡Qué placer! ¿Se dan cuenta? Esta es una de las metáforas esenciales: el tiempo y el río.
Y después tienen esta otra que para mí es recurrente. La idea de que la vida es sueño. Calderón escribió: "La vida es sueño", "Life is a dream". Viniendo de nosotros resulta bastante escueta, pero Shakespeare escribió: "We are such stuff/ as dreams are made on; and our little life/ is rounded with a sleep" (Estamos hechos de la misma materia de los sueños y un sueño sella nuestra exigua vida). Por supuesto, con "misma materia de los sueños", Shakespeare nos hace pensar en el hacedor de sueños, en "el tejedor de sueños". Siento que así se compagina una hermosa metáfora.
También hay otra que siempre emerge del parentesco del sueño con la muerte. En el Libro de los Reyes del Antiguo Testamento y a propósito del entierro de David se lee: "Y él durmió con sus padres". Todo el pasado se recobra "con sus padres", todas las generaciones pasadas. Otra verdadera metáfora o metáfora esencial sería la vinculación de ojos y estrellas. Existe un libro que se llama -no recuerdo el nombre del autor- Las estrellas miran hacia abajo. Uno piensa entonces en el desfile de las generaciones del hombre mientras esas estrellas indiferentes miran hacia abajo. Pero el mejor ejemplo lo encontramos en Chesterton. Dice "But I shall not be too old to see the enormous night arise, a cloud that is louder than the world, and the monster made of eyes" (Pero no seré demasiado viejo para ver la inmensa noche alzarse, una nube con más estruendo que el mundo, y el monstruo hecho de ojos). No lleno de ojos, como el monstruo en el Libro de las Revelaciones, sino hecho de ojos, y esto es realmente pavoroso.
También habría una verdadera metáfora, una metáfora esencial en el símil de mujeres con flores. Swinburne hace decir en una línea a la reina de Samotracia -una reina mítica y sin duda bella- lo siguiente: "God making roses made my face" (Dios, haciendo rosas, hizo mi cara). Ahí uno siente la belleza al mismo tiempo que la fragilidad, porque se piensa en rosas, en rosas abiertas que después pasan nada más.
De modo que pensé -dije para mí- sólo hay unas pocas metáforas esenciales, el resto consiste en destrezas, en juegos de palabras que van y vienen.
Mucho después descubrí metáforas, espléndidas metáforas que no calzarían en aquellos moldes y que me gustaría comentar con ustedes. Por ejemplo, cuando Shakespeare escribió: "The music, the food of love" (La música, el alimento del amor), siendo diferente de las otras metáforas nos parece sin embargo verdadera. También encontré una metáfora magnífica y venerable en el libro según creo de un hindú, cuya línea dice así: "Los Himalaya son la risa de Siva", las montañas terribles son la risa del terrible dios. Me pregunto si podemos ceñir esto a un molde. También descubrí en la poesía de un místico el verso siguiente: "La luna, espejo del tiempo". Uno piensa en la luna, esa cosa endeble y amarilla suspendida en el cielo y que rueda y rueda para siempre, y tiene ahí la luna endeble y el tiempo eterno.
Y, por supuesto, hay muchas frases, muchos versos que son magníficos y que no parecen realmente metáforas. Por ejemplo, cuando William Butler Yeats escribió: "That dolphin-torn, that gong-tormented sea" (ese mar desgarrado de delfines, ese mar atormentado de gongs), yo me pregunto si quiso decir algo. No lo creo. Aunque sería lo de menos... "That dolphin-torn, that gong-tormente sea" es en cierto modo mágico. En esta otra línea de su gran compatriota James Joyce: "Beside the rivering waters of" -pausa- "hither and thithering waters of" -pausa- "night" -pausa-, en esta línea quiero decir que uno dice "Beside the rivering waters of, hither and thithering waters of, night" y la luz se va desvaneciendo. Uno debe hacer alto cuando dice "the rivering waters of, hither and thithering waters of". Tiene que ser dicho en inglés -hitherthithering-, en español es abstruso, quizá en alemán, "Hither and thithering waters of, night".
Hay, entonces, versos diferentes y que nos hacen sentir una magia. Por ejemplo éstos -si bien la idea es un lugar común, son espléndidos- que nos llegan de Shakespeare: "Music to hear, why hear´st thou music sadly?". Ahora viene el martilleo, aunque "martillo" es una palabra demasiado dura, viene el hechizo, la música."Music to hear, why hear'st thou music sadly?/ Sweets with sweets war not, joy delights in joy" (Si eres música al oído, ¿por qué la música te entristece?/ Entre amantes no hay discordia, el goce goza en el goce). Para mí son magia pura.
Ahora bien, volviendo a lo que dije al comenzar, Lugones pensó que la metáfora era esencial para la poesía y, sin embargo, hasta donde yo sé, no se encuentran metáforas -o apenas una insinuación y nunca la metáfora declarada- en la poesía china y en la japonesa. No hay metáforas, según recuerdo, mientras que en el caso del inglés antiguo, por ejemplo, la poesía está hecha de metáforas. Así, cuando llaman al mar "la ruta de la ballena", la vastedad de la ballena sugiere la vastedad del mar; y al mismo tiempo, en contraste, cuando lo llaman (al mar) "camino del cisne", en un cisne infatigable dan la extensión del mar propiamente dicho.
Todo cuanto hemos hablado nos lleva a un hecho harto evidente, el hecho de que la poesía es tan misteriosa como la música y que intentar descifrarla nos enredará en nuevos juegos de música y de palabras.
Muchas gracias.
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viernes 13 de febrero de 2009
SOLO
Y hubo quien le hizo falta.
Quien en la plenitud de la oscuridad
le alumbraba
con su destello entrecortado:
una luciérnaga.
Y hubo quien
aplastaba el silencio con su respiro.
Y quien lejos o cerca era el sustento.
El regazo.
El abrazo.
La ternura.
Solo.
Sentado a la luz de la nada.
Oprimido por miles de kilos de culpas.
Abandonado y desposeído.
Solo.
Como quien no existe a los ojos.
Como quien no lleva sombra.
Como quien no atrapa el aire.
Solo.
Sin tentaciones.
Sin emociones ni recuerdos.
Sin tacto.
Sin pies y sin pasos;
sin dedos, sin pelos, sin llanto;
sin lucha, rendido por completo.
Solo.
Vivo y solo.
Solo y vivo.
Solo.
© 2009
Quien en la plenitud de la oscuridad
le alumbraba
con su destello entrecortado:
una luciérnaga.
Y hubo quien
aplastaba el silencio con su respiro.
Y quien lejos o cerca era el sustento.
El regazo.
El abrazo.
La ternura.
Solo.
Sentado a la luz de la nada.
Oprimido por miles de kilos de culpas.
Abandonado y desposeído.
Solo.
Como quien no existe a los ojos.
Como quien no lleva sombra.
Como quien no atrapa el aire.
Solo.
Sin tentaciones.
Sin emociones ni recuerdos.
Sin tacto.
Sin pies y sin pasos;
sin dedos, sin pelos, sin llanto;
sin lucha, rendido por completo.
Solo.
Vivo y solo.
Solo y vivo.
Solo.
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domingo 1 de febrero de 2009
SIETE

A qué conciertos falté?
A qué marchas no acudí?
Qué mañanas me parecieron noches?
Qué noches no existí?
En qué mares no me mojé los pies?
Qué libros no escribí?
Qué sueños fueron verdad?
En qué cines me dormí?
Qué saxos fueron tambores...
sin ti?
© 2007
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miércoles 7 de enero de 2009
PÉRDIDAS
MÚSICA POR TOM WAITS
El viento que hoy nos envuelve ya no abriga.
Podemos estar cerca y respirar distinto.
Podemos mirarnos y no pensarnos.
Encontrar las estrellas y pedir nada.
O todo, pero nunca igual.
Buscar a Canopus en el mismo instante
y no coincidir.
Buscar el horizonte que todo lo une;
llamar en los montes con mil ecos iguales;
tendernos al sol por un mismo calor;
podemos sin embargo estar más distante.
Las palabras, el cabello, el tacto
el pacto,
las promesas que no ofrecen nada.
Las brújulas que el norte pierden;
las esdrújulas sin acento,
las pantallas sin reflejo.
El viento ya no acaricia ni refresca.
Raspa, rae, carcome en silencio.
Una mirada es el negro más absoluto,
un amarillo menos brillante.
Una estrella acaso es la propia noche
y no el celeste.
No la esperanza.
Los ecos reciben angustia
y repiten ausencia.
De qué vale el verbo sin sujeto.
De qué una mirada sin objeto.
Escribir en el agua,
sonreír desconsuelo.
Vagar la oscuridad,
hablar silencios,
De qué vale un molino sin viento,
de qué el recuerdo
sin tacto.
© 2009
El viento que hoy nos envuelve ya no abriga.
Podemos estar cerca y respirar distinto.
Podemos mirarnos y no pensarnos.
Encontrar las estrellas y pedir nada.
O todo, pero nunca igual.
Buscar a Canopus en el mismo instante
y no coincidir.
Buscar el horizonte que todo lo une;
llamar en los montes con mil ecos iguales;
tendernos al sol por un mismo calor;
podemos sin embargo estar más distante.
Las palabras, el cabello, el tacto
el pacto,
las promesas que no ofrecen nada.
Las brújulas que el norte pierden;
las esdrújulas sin acento,
las pantallas sin reflejo.
El viento ya no acaricia ni refresca.
Raspa, rae, carcome en silencio.
Una mirada es el negro más absoluto,
un amarillo menos brillante.
Una estrella acaso es la propia noche
y no el celeste.
No la esperanza.
Los ecos reciben angustia
y repiten ausencia.
De qué vale el verbo sin sujeto.
De qué una mirada sin objeto.
Escribir en el agua,
sonreír desconsuelo.
Vagar la oscuridad,
hablar silencios,
De qué vale un molino sin viento,
de qué el recuerdo
sin tacto.
© 2009
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lunes 5 de enero de 2009
LA DERROTA

Perdura el tiempo y en su razón no renuncia el olvido.
La cena última renueva su sanción y condena.
La mano que hace adiós, longeva, persiste y duele fresca.
La sonrisa, mueca rictus mohín, batalla con la lágrima y pierde.
Los dientes que conllevan mi lengua hoy muerden.
Mis pies trastabillan a tientas.
Tu cadalso contiene mi cabeza.
Tu palabra sentencia mi libertad de pensamiento.
No pienso ya.
No existo.
Ni pienso ni luego existo. Ni soy, ni quiero ser.
Confluye tu desdén con mi recuerdo en la esquina fortuita.
Esquiva tu mirada, suplica mi espera.
Perdura el tiempo y en su lugar más olvido.
La luz se traga el silencio, la noche absorbe el sueño.
Las horas frescas se pudren de nostalgia.
Perdura el tiempo, renuncia el intento.
© 2007
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martes 23 de diciembre de 2008
SI ALGUIEN VA A LEER ESTO
Si alguien con poca fortuna
toma estas letras
y las exprime
y siente que el candil
de su corazón se enciende,
libremente como la luna
en la noche
extiéndase sobre el pasto
cara arriba
mirando fijamente los destinos
osas mayores oriones
disquisiciones eufemismos
esquizofrenia
fatalidad,
hasta sentir el rocío sobre los ojos
cristalizados,
el sereno paralizante de las cumbres
y una oscuridad que habite mi silencio.
Si alguien con cero alegría
recibe una membresía de este
barato club del dispendio,
no deberá detenerse en la celebración.
Ojo avizor, recalará en el castigo
y tomará sus riesgos, el pulso moribundo
del azar
la manija desasida, un melanoma
sin contornos
mortal.
No, no llamará
no clamará.
Ya no hay retorno.
En la quimera
si alguien encuentra un rumbo antes no hallado
está mentido, ha resbalado,
la calle es un callejón,
la señal un señuelo
la risa un retortijón.
Si alguien se siente retratado
válgame un consuelo:
el saberme acompañado.
© 2008
toma estas letras
y las exprime
y siente que el candil
de su corazón se enciende,
libremente como la luna
en la noche
extiéndase sobre el pasto
cara arriba
mirando fijamente los destinos
osas mayores oriones
disquisiciones eufemismos
esquizofrenia
fatalidad,
hasta sentir el rocío sobre los ojos
cristalizados,
el sereno paralizante de las cumbres
y una oscuridad que habite mi silencio.
Si alguien con cero alegría
recibe una membresía de este
barato club del dispendio,
no deberá detenerse en la celebración.
Ojo avizor, recalará en el castigo
y tomará sus riesgos, el pulso moribundo
del azar
la manija desasida, un melanoma
sin contornos
mortal.
No, no llamará
no clamará.
Ya no hay retorno.
En la quimera
si alguien encuentra un rumbo antes no hallado
está mentido, ha resbalado,
la calle es un callejón,
la señal un señuelo
la risa un retortijón.
Si alguien se siente retratado
válgame un consuelo:
el saberme acompañado.
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sábado 8 de noviembre de 2008
POESÍA

Para la poeta Cristiane
UNO
Mucha poesía. Vallejo y Trilce han caminado tus pies poetas.
Música, balada, sentido, muerte.
Música, melodía, cantata,
caminata, pie lejano que lleva tus letras
hasta el acaso.
Mucha poesía pie Vallejo Trilce triste melodía.
DOS
no eres baja
te gusta el azul
y sus tonos
sonríes paseas posas
te gusta soñar y que te sueñen
natural
un hada vuela
cerca de tus labios
más cerca de tu pelo
y más de tu pecho
ojos café
dedos y fuego
tú y tu estilo
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lunes 27 de octubre de 2008
INGRID BETANCOURT, PREMIO A LA CONCORDIA

El 26 de diciembre de 2007 comentamos en esta página los preparativos de la liberación de algunos rehenes por las FARC, Clara Rojas incluida. Poco antes se habían recibido imágenes desgarradoras de Ingrid Betancourt. Ensimismada, derruida, esquelética. Muerta en vida. Chávez medraba con la situación, poniendo y quitando condiciones; estirando el tiempo para que le durara más su protagonismo.
Meses después Ingrid fue liberada (y no por Chávez, quien trataba como siempre de llevar agua para su molino con el cuento de que él mismo gestionaba la tarea). Sus ojos cerrados y su oración, en pleno vuelo del helicóptero que los rescató, fueron el sueño hecho realidad, pero también se puso fin al juego del dictador.
El fin de semana que pasó Ingrid Betancourt fue galardonada con el Premio Príncipe de Asturias a la Concordia. En realidad no es importante el premio per se, sino el motivo, las razones y en suma: la sola presencia de Ingrid Betancourt, quien es una muestra viva de que se puede vencer la intolerancia, el abuso, el delito y la maldad. Estamos seguros que los militantes de las FARC habrán visto su propio fracaso y su vergüenza en las pantallas de la televisión. Nada peor que dejar a la vista los subterráneos propósitos de un grupo de fanáticos aliados del narcotráfico, que fungen de luchadores sociales sin escatimar alianzas con los capos de la droga, unión que conlleva lo más ruin de la naturaleza humana: secuestro, asesinato, extorsión, tráfico, corrupción, etc. etc. Imagino también a Chávez y su séquito, agazapados bajo la mesa.
Por eso, la presencia de Ingrid Betancourt es valiosa. El reconocimiento a su persistencia, a su valor. Verla nos fortalece. Nos une frente a aquellos. Y por eso es importante que haya recibido el Premio a la Concordia, y que allí haya anunciado una próxima gran marcha contra el secuestro, el próximo 28 de noviembre.
Organicémonos para añadirnos a la cruzada.
MARCHA CONTRA EL SECUESTRO: 28 DE NOVIEMBRE, EL PERÚ PRESENTE.
miércoles 22 de octubre de 2008
EL DESTIERRO
Mujer o libro.
Perro o tigre.
Sol o destierro.
Es peor decírtelo
si te niegas.
Caballo azul o tigre amarillo.
Eres luz de mis ojos, pero allí
pierdes brillo.
No abarcas lo que aprietas.
No cortas lo trazado.
No saltas la grieta, ni miente tu mente.
Sola, como una luna
trepas el cielo y desapareces.
Tu pelo no corre el silencio.
Tu gracia no corta el viento.
Tu mano no entibia, ni mella
el conjuro de mi despedida, el adiós
la lágrima y el fracaso.
Mujer, libro o qué.
Loba, cruz o arrecife.
No sé.
Contra todo, la duda, la penumbra
y el epitafio.
Mujer, loba, mar o arrecife,
me tiendo a tus pies súplica en ristre.
Me entiendo, me desconcierto.
Me miento feliz de ser tu sombra,
el nombre que escribes
en tu pensamiento;
que ocultas y escondes hasta la noche.
Mujer, cruz , destierro.
Perro, lobo, libro.
Poco o menos, somos uno
en el destierro.
© 2008
Perro o tigre.
Sol o destierro.
Es peor decírtelo
si te niegas.
Caballo azul o tigre amarillo.
Eres luz de mis ojos, pero allí
pierdes brillo.
No abarcas lo que aprietas.
No cortas lo trazado.
No saltas la grieta, ni miente tu mente.
Sola, como una luna
trepas el cielo y desapareces.
Tu pelo no corre el silencio.
Tu gracia no corta el viento.
Tu mano no entibia, ni mella
el conjuro de mi despedida, el adiós
la lágrima y el fracaso.
Mujer, libro o qué.
Loba, cruz o arrecife.
No sé.
Contra todo, la duda, la penumbra
y el epitafio.
Mujer, loba, mar o arrecife,
me tiendo a tus pies súplica en ristre.
Me entiendo, me desconcierto.
Me miento feliz de ser tu sombra,
el nombre que escribes
en tu pensamiento;
que ocultas y escondes hasta la noche.
Mujer, cruz , destierro.
Perro, lobo, libro.
Poco o menos, somos uno
en el destierro.
© 2008
viernes 10 de octubre de 2008
LAS 20 MEJORES DE LA MÚSICA ANDINA LATINOAMERICANA
La música andina latinoamericana no ha muerto. Hace más de cuarenta años, se dio a conocer una corriente basada en los ritmos autóctonos de Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador y Perú (en orden alfabético), que comparten además de geografía, su idiosincrasia, costumbres y culturas. Hoy, los artistas han adoptado nuevas corrientes musicales o han decidido permanecer en lo tradicional, pero siempre renuevan los lazos ancestrales con su suelo, su patria: el ande.
He aquí un forzado recuento de lo más representativo de la música andina latinoamericana, hasta nuestros días:
(Para escuchar la canción, hacer doble click sobre "play")
1.- Sube a nacer conmigo hermano – Los Jaivas
Del Poema “Alturas de Machu Picchu” Canto XII, poemario “Canto General” de Pablo Neruda, esta musicalización que está en el disco Alturas de Machu Picchu (1981). Ritmo de joropo, basado en un inusual mi bemol menor, para el sello EMI- Electrola. Extraordinaria armonía donde cuerdas y piano se llevan de la mano ante la telúrica compañía de la percusión. De las letras del maestro Neptalí ya todo se ha dicho.
2.- Alturas – Inti Illimani
Compuesto por Horacio Salinas, incluido por primera vez en su disco "Canto de Pueblos Andinos" (1973), este tema clásico de los tiempos de la Nueva Canción Latinoamericana, perdura hasta nuestros días con la misma frescura. Vientos de zampoñas y caricias del charango envuelven nuestros oídos en el clima propio de las alturas cordilleranas.
3.- Que seas vos – Jorge Cafrune
Grabado en 1964 para el sello CBS, el tema es indiscutiblemente de los mejores del trovador argentino, que interpreta con su estilo único el tema de Marta Mendicute:
Cuando ya no me alumbre / el candil arisco de mi corazón / volvéte a mi tierra, / lleváte mis coplas y cantálas vos.
4.- Paloma ausente - Illapu
Con letra de Violeta Parra, graban en 1978 en Monitor. Los vientos predominan inclusive sobre las voces afiatadas que distinguen al grupo. Sólidas zampoñas y la quena que ágil vuela con cadencias marcadas.
Dice en un papel escrito con tinta verde, / que teniendo paciencia todo se alcanza, / una que bien la tuvo salió bailando, / de su jardín, al Arco de las Alianzas.
5.- Renacerán - Markamaru
Ya en su etapa en suelo peruano Markamaru graba lo que sería uno de sus mejores trabajos, si no el mejor: "América Renacerá" para el sello IEMPSA y, en él "Renacerán", de Marino Núñez, muestra armonía vocal y preeminencia de quenas, zampoñas y cuerdas.
Hombres barbados de extraña nación / del norte se acercan cegados de ambición. / Cual pestes van causando muertes / y hay miles que hoy no entienden. / Renacerán, renacerán.
6.- Todos juntos – Los Jaivas
Grabado en 1972 por IRT, como el lado B de un single, "Todos Juntos" se convierte en un clásico de la fusión de la música andina con el rock progresivo, con letras de paz y unidad para los seres humanos y abundante rock-andino que suena entre la flauta dulce, charango, batería y bajo y mucha percusión.
Hace mucho tiempo que yo vivo preguntándome / para qué la tierra es tan redonda y una sola nomás. / Si vivimos todos separados / para qué son el cielo y el mar, / para qué es el sol que nos alumbra / si no nos queremos ni mirar.
7.- Cuando florezca el chuño - Kalamarka
Grabado en 1991, en ritmo tobas, usando la tecnología digital, pero basada en instrumentos y sonidos andinos, el grupo boliviano marca su derrotero con sonidos muy elaborados, percusión en tiempos disímiles y formato poético muy suyo en las letras.
8.- Luna tucumana – Atahualpa Yupanqui
Uno de los maestros del folklore latinoamericano se llama Héctor Roberto Chavero, Atahualpa Yupanqui. En él la guitarra luce su canto a la nostalgia, a la pampa y se nutre de los silencios del aire frío y de las coplas de los gentiles. La voz del trovador golpea las puertas del alma:
Yo no le canto a la luna / porque alumbra y nada más, / le canto porque ella sabe / de mi largo caminar.
9.- Negrita – Los Kjarkas
Quizá el grupo más mediático de Bolivia, Los Kjarkas tienen una amplísima discografía, la mayor parte de ellos de corte comercial. A pesar de que también lo es, "Negrita" resume el lado tradicional del ritmo saya y el comercial, con una letra simplona dirigida al consumo. Incluido en su disco "Hermanos" (1994), gana en sonoridad y movimiento con las clásicas voces de los Hermoza.
10.- Sikinanay - Ocobamba
Grupo formado en Europa por dos peruanos, Ocobamba sorprende por su elaborada fusión que, como ellos mismos definen, trata de plasmar en la música “todas las patrias”. Con un sonido multifónico y lleno de matices, es digno heredero de Los Jaivas. Sikinanay, del disco Matador (2005) es sólo una muestra de su genio creativo.
11.- Vasija de barro- Inti Illimani
De Benítez y Valencia, este tema de raíz ecuatoriana grabada en el segundo disco del grupo chileno llamado también "Inti Illimani" (1969), muestra acordes sugestivos y letra cadenciosa y emotiva. La lenta armonía discurre magistralmente ejecutada.
Arcilla cocida y dura, / alma de verdes collados. / Barro y sangre de mis hombres, /
sol de mis antepasados.
12.- Zamba de mi esperanza – Los Chalchaleros
El mítico grupo argentino interpreta el tema de Luís Morales por primera vez en su disco "Nuestro Folklore en Hollywood" (1965). Sus voces retumban en los momentos precisos, abrazados por sus trepidantes guitarreos, para lograr lo que ellos mejor saben hacer.
Zamba, a ti te canto / Porque tu canto derrama amor, / Caricia de tu pañuelo / Que va envolviendo mi corazón.
13.- Pollerita – Mercedes Sosa
El huayno "Pollerita" es quizá su tema más tradicional. Destaca por sobre todo la imponente voz de Mercedes, pero también la sencilla melodía que encausa el origen andino ancestral con fuga incluida. Grabado en su disco "Mercedes Sosa en Argentina" (1982).
Aritos te daré / Si los puedo robar / Con mi mano de lana / Vidita te voy a acariciar.
14.- El cascabel – Illapu
El álbum "Raza Brava" contiene este tema, que pese a la prolífica producción de calidad que nos ha entregado este grupo a través de tantos años de vigencia, sigue causando admiración por su límpida ejecución, en tiempos en que no había recursos digitales. Quena magistral, charango envolvente y voces siempre afiatadas.
15.- Verbenita – Savia Andina
El grupo boliviano de profundas raíces alto andinas que afloran en su estilo peculiar de ternura y nostalgia, nos entrega uno de sus mejores temas, con la voz inconfundible de Gerardo Arias. De su álbum "Lo mejor de Savia Andina".
Ábreme la puerta verbenita que no soy ladrón / Por la llave vengo verbenita de tu corazón.
16.- Recuerdos de Calahuayo – Uña Ramos
Mariano Uña Ramos es todo un icono de la música latinoamericana, genio vivo del sentimiento indio que se traduce en su música: sentimental, solitaria, rebelde. Graba "El Arte de la quena" (1970), acompañado de charango, guitarrón, bombo y guitarra. Sin duda un tema sin igual.
17.- Duerme negrito – Quilapayún
Grabado en 1968, en su disco "Quilapayún 3", melodía muy elaborada y voces magistrales y pulcras, quizá debido a la influencia de Angel Parra y Víctor Jara, sus sucesivos directores artísticos.
Y si el negro no se duerme viene el diablo blanco/ Y ¡zas! Le come la patita Yacapumba ,/ Duerme, duerme negrito que tu mamá está en el campo, negrito:/ Trabajando, trabajando duramente. Trabajando…
18.- Zamba para olvidar –Daniel Toro
Casimiro Cobos, tal es el nombre verdadero de Daniel Toro, voz impecable que se deja envolver por los geniales Chalchaleros, interpreta su propia composición y la música de J. Fontana: Zamba para olvidar.
Mis manos ya son de barro, tanto apretar al dolor / Y ahora que me falta el sol, no se que venís buscando / Llorando mi amor llorando / También olvidame vos.
19.- Taquirari de jaiña – Arak Pacha
El disco "Urusa Purk´iwa", editado en 1989 por el sello EMI, contiene en el surco número ocho el "Taquirari de jaiña", de autor reservado. Ritmo cadencioso del taquirari, ejecutado con mezcla de quena y zampoña tradicionales, al estilo único de Arak Pacha.
20.- Tusuy Kusun - Damaris
Joven cantautora que fusiona con buenos resultados. Su música como su voz suena fresca y ágil y promete aún mucho más. Decidimos hacerle justicia a su trabajo actual, como a su futuro.
Se oyen los cantos, me anuncia el viento / kusicuy sonqo manan manan llanjachu canqa / kusicuy sonqo allim allim tayta intipaj...
He aquí un forzado recuento de lo más representativo de la música andina latinoamericana, hasta nuestros días:
(Para escuchar la canción, hacer doble click sobre "play")
1.- Sube a nacer conmigo hermano – Los Jaivas
Del Poema “Alturas de Machu Picchu” Canto XII, poemario “Canto General” de Pablo Neruda, esta musicalización que está en el disco Alturas de Machu Picchu (1981). Ritmo de joropo, basado en un inusual mi bemol menor, para el sello EMI- Electrola. Extraordinaria armonía donde cuerdas y piano se llevan de la mano ante la telúrica compañía de la percusión. De las letras del maestro Neptalí ya todo se ha dicho.
2.- Alturas – Inti Illimani
Compuesto por Horacio Salinas, incluido por primera vez en su disco "Canto de Pueblos Andinos" (1973), este tema clásico de los tiempos de la Nueva Canción Latinoamericana, perdura hasta nuestros días con la misma frescura. Vientos de zampoñas y caricias del charango envuelven nuestros oídos en el clima propio de las alturas cordilleranas.
3.- Que seas vos – Jorge Cafrune
Grabado en 1964 para el sello CBS, el tema es indiscutiblemente de los mejores del trovador argentino, que interpreta con su estilo único el tema de Marta Mendicute:
Cuando ya no me alumbre / el candil arisco de mi corazón / volvéte a mi tierra, / lleváte mis coplas y cantálas vos.
4.- Paloma ausente - Illapu
Con letra de Violeta Parra, graban en 1978 en Monitor. Los vientos predominan inclusive sobre las voces afiatadas que distinguen al grupo. Sólidas zampoñas y la quena que ágil vuela con cadencias marcadas.
Dice en un papel escrito con tinta verde, / que teniendo paciencia todo se alcanza, / una que bien la tuvo salió bailando, / de su jardín, al Arco de las Alianzas.
5.- Renacerán - Markamaru
Ya en su etapa en suelo peruano Markamaru graba lo que sería uno de sus mejores trabajos, si no el mejor: "América Renacerá" para el sello IEMPSA y, en él "Renacerán", de Marino Núñez, muestra armonía vocal y preeminencia de quenas, zampoñas y cuerdas.
Hombres barbados de extraña nación / del norte se acercan cegados de ambición. / Cual pestes van causando muertes / y hay miles que hoy no entienden. / Renacerán, renacerán.
6.- Todos juntos – Los Jaivas
Grabado en 1972 por IRT, como el lado B de un single, "Todos Juntos" se convierte en un clásico de la fusión de la música andina con el rock progresivo, con letras de paz y unidad para los seres humanos y abundante rock-andino que suena entre la flauta dulce, charango, batería y bajo y mucha percusión.
Hace mucho tiempo que yo vivo preguntándome / para qué la tierra es tan redonda y una sola nomás. / Si vivimos todos separados / para qué son el cielo y el mar, / para qué es el sol que nos alumbra / si no nos queremos ni mirar.
7.- Cuando florezca el chuño - Kalamarka
Grabado en 1991, en ritmo tobas, usando la tecnología digital, pero basada en instrumentos y sonidos andinos, el grupo boliviano marca su derrotero con sonidos muy elaborados, percusión en tiempos disímiles y formato poético muy suyo en las letras.
8.- Luna tucumana – Atahualpa Yupanqui
Uno de los maestros del folklore latinoamericano se llama Héctor Roberto Chavero, Atahualpa Yupanqui. En él la guitarra luce su canto a la nostalgia, a la pampa y se nutre de los silencios del aire frío y de las coplas de los gentiles. La voz del trovador golpea las puertas del alma:
Yo no le canto a la luna / porque alumbra y nada más, / le canto porque ella sabe / de mi largo caminar.
9.- Negrita – Los Kjarkas
Quizá el grupo más mediático de Bolivia, Los Kjarkas tienen una amplísima discografía, la mayor parte de ellos de corte comercial. A pesar de que también lo es, "Negrita" resume el lado tradicional del ritmo saya y el comercial, con una letra simplona dirigida al consumo. Incluido en su disco "Hermanos" (1994), gana en sonoridad y movimiento con las clásicas voces de los Hermoza.
10.- Sikinanay - Ocobamba
Grupo formado en Europa por dos peruanos, Ocobamba sorprende por su elaborada fusión que, como ellos mismos definen, trata de plasmar en la música “todas las patrias”. Con un sonido multifónico y lleno de matices, es digno heredero de Los Jaivas. Sikinanay, del disco Matador (2005) es sólo una muestra de su genio creativo.
11.- Vasija de barro- Inti Illimani
De Benítez y Valencia, este tema de raíz ecuatoriana grabada en el segundo disco del grupo chileno llamado también "Inti Illimani" (1969), muestra acordes sugestivos y letra cadenciosa y emotiva. La lenta armonía discurre magistralmente ejecutada.
Arcilla cocida y dura, / alma de verdes collados. / Barro y sangre de mis hombres, /
sol de mis antepasados.
12.- Zamba de mi esperanza – Los Chalchaleros
El mítico grupo argentino interpreta el tema de Luís Morales por primera vez en su disco "Nuestro Folklore en Hollywood" (1965). Sus voces retumban en los momentos precisos, abrazados por sus trepidantes guitarreos, para lograr lo que ellos mejor saben hacer.
Zamba, a ti te canto / Porque tu canto derrama amor, / Caricia de tu pañuelo / Que va envolviendo mi corazón.
13.- Pollerita – Mercedes Sosa
El huayno "Pollerita" es quizá su tema más tradicional. Destaca por sobre todo la imponente voz de Mercedes, pero también la sencilla melodía que encausa el origen andino ancestral con fuga incluida. Grabado en su disco "Mercedes Sosa en Argentina" (1982).
Aritos te daré / Si los puedo robar / Con mi mano de lana / Vidita te voy a acariciar.
14.- El cascabel – Illapu
El álbum "Raza Brava" contiene este tema, que pese a la prolífica producción de calidad que nos ha entregado este grupo a través de tantos años de vigencia, sigue causando admiración por su límpida ejecución, en tiempos en que no había recursos digitales. Quena magistral, charango envolvente y voces siempre afiatadas.
15.- Verbenita – Savia Andina
El grupo boliviano de profundas raíces alto andinas que afloran en su estilo peculiar de ternura y nostalgia, nos entrega uno de sus mejores temas, con la voz inconfundible de Gerardo Arias. De su álbum "Lo mejor de Savia Andina".
Ábreme la puerta verbenita que no soy ladrón / Por la llave vengo verbenita de tu corazón.
16.- Recuerdos de Calahuayo – Uña Ramos
Mariano Uña Ramos es todo un icono de la música latinoamericana, genio vivo del sentimiento indio que se traduce en su música: sentimental, solitaria, rebelde. Graba "El Arte de la quena" (1970), acompañado de charango, guitarrón, bombo y guitarra. Sin duda un tema sin igual.
17.- Duerme negrito – Quilapayún
Grabado en 1968, en su disco "Quilapayún 3", melodía muy elaborada y voces magistrales y pulcras, quizá debido a la influencia de Angel Parra y Víctor Jara, sus sucesivos directores artísticos.
Y si el negro no se duerme viene el diablo blanco/ Y ¡zas! Le come la patita Yacapumba ,/ Duerme, duerme negrito que tu mamá está en el campo, negrito:/ Trabajando, trabajando duramente. Trabajando…
18.- Zamba para olvidar –Daniel Toro
Casimiro Cobos, tal es el nombre verdadero de Daniel Toro, voz impecable que se deja envolver por los geniales Chalchaleros, interpreta su propia composición y la música de J. Fontana: Zamba para olvidar.
Mis manos ya son de barro, tanto apretar al dolor / Y ahora que me falta el sol, no se que venís buscando / Llorando mi amor llorando / También olvidame vos.
19.- Taquirari de jaiña – Arak Pacha
El disco "Urusa Purk´iwa", editado en 1989 por el sello EMI, contiene en el surco número ocho el "Taquirari de jaiña", de autor reservado. Ritmo cadencioso del taquirari, ejecutado con mezcla de quena y zampoña tradicionales, al estilo único de Arak Pacha.
20.- Tusuy Kusun - Damaris
Joven cantautora que fusiona con buenos resultados. Su música como su voz suena fresca y ágil y promete aún mucho más. Decidimos hacerle justicia a su trabajo actual, como a su futuro.
Se oyen los cantos, me anuncia el viento / kusicuy sonqo manan manan llanjachu canqa / kusicuy sonqo allim allim tayta intipaj...
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jueves 25 de septiembre de 2008
AUSENCIA
Es quebrar las miradas
como un cristal.
Tocar lo intangible.
Es recordar
apenas.
Es el instante
que dura para siempre.
Que regresa cada día
y se nutre.
Y letal se fortalece.
Ausencia
es despertar en el vacío.
El ninguno desde el todo,
el nunca más que fue siempre,
el tacto que perdió materia,
el objeto
sin sujeto.
La luna sin tierra.
© 2007
como un cristal.
Tocar lo intangible.
Es recordar
apenas.
Es el instante
que dura para siempre.
Que regresa cada día
y se nutre.
Y letal se fortalece.
Ausencia
es despertar en el vacío.
El ninguno desde el todo,
el nunca más que fue siempre,
el tacto que perdió materia,
el objeto
sin sujeto.
La luna sin tierra.
© 2007
lunes 15 de septiembre de 2008
SARAMAGO ESTRENA BLOG

José Saramago estrena blog. Para delicia de sus lectores. Su más reciente post (como todos los demás, por cierto) es digno de él:
EL CUADERNO DE SARAMAGO - PERDÓN PARA DARWIN?
Una buena noticia, dirán los lectores ingenuos, suponiendo que después de tantos desengaños, todavía los haya por ahí. La iglesia anglicana, esa versión británica de un catolicismo instituido, en tiempos de Enrique VIII, como religión oficial del reino, anunció una importante decisión: pedir perdón a Charles Darwin, ahora que se conmemoran doscientos años de su nacimiento, por lo mal que lo trató tras la publicación de El origen de las especies y, sobre todo, La descendencia del hombre. No tengo nada contra las peticiones de perdón que suceden casi todos los días por una razón u otra, a no ser poner en duda su utilidad. Incluso si Darwin estuviera vivo y dispuesto a mostrarse benevolente, diciendo “sí, perdono”, la generosa palabra no podrá borrar un solo insulto, una sola calumnia, uno solo de los desprecios de los muchos que le han caído encima. Quien sí sacará beneficio será la Iglesia Anglicana, que verá aumentado, sin gastos, su capital de buena conciencia. Aún así, se les agradece el arrepentimiento, pese a tardío, que tal vez estimule al papa Benito XVI, ahora embarcado en una maniobra diplomática sobre el laicismo, a pedir perdón a Galileo Galilei y a Giordano Bruno, sobre todo a éste, cristianamente torturado, con mucha caridad, hasta llegar a la hoguera donde fue quemado.
Esta petición de perdón de la iglesia anglicana no les va a gustar nada a los creacionistas norteamericanos. Fingirán indiferencia, pero es evidente que se trata de una contrariedad para sus planes. Para los republicanos que, como la candidata a la vicepresidencia, enarbolan la bandera de esa aberración pseudo científica llamada creacionismo.
Posteado: Septiembre 16, 2008 en El Cuaderno de Saramago.
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domingo 14 de septiembre de 2008
POESÍA
Limbo y colonia salvaje
de remordimientos. Es donde vivo.
Donde espero
y desfallezco
cotidianamente.
Adonde
me he retractado sin aspavientos.
Sin siquiera una sombra.
Sin una fotografía
que aplaste mis olvidos.
Urge la luz.
No estoy ayer.
No estoy ahora.
Apenas tal vez. Y ni siquiera.
Porque aquella esquina donde rechacé un abrazo,
la súplica y tu entrega,
es monte de penitencia, muro de lamento
que corta
y lacera,
y el raudo tajo
deja perpendicular
la cobardía.
Si pudiera hacer metáfora de mi silencio, estarías en él.
Si fuera yo tu música, sería siempre desatino.
Y en una octava, un bemol.
Un amor que sufro con sigilo.
© 2007
de remordimientos. Es donde vivo.
Donde espero
y desfallezco
cotidianamente.
Adonde
me he retractado sin aspavientos.
Sin siquiera una sombra.
Sin una fotografía
que aplaste mis olvidos.
Urge la luz.
No estoy ayer.
No estoy ahora.
Apenas tal vez. Y ni siquiera.
Porque aquella esquina donde rechacé un abrazo,
la súplica y tu entrega,
es monte de penitencia, muro de lamento
que corta
y lacera,
y el raudo tajo
deja perpendicular
la cobardía.
Si pudiera hacer metáfora de mi silencio, estarías en él.
Si fuera yo tu música, sería siempre desatino.
Y en una octava, un bemol.
Un amor que sufro con sigilo.
© 2007
jueves 11 de septiembre de 2008
POZO DE LOS DESEOS
Que la luna alumbre como un sol tus noches oscuras.
Que recuerdes quién mejor te quiso y cómo.
Que comprendas que hay muchas formas de existir.
Que luches por lo que siempre has luchado, y aún más.
Que puedas irte por la ventana, cuando la puerta te ha sido negada.
Que sigas buscando la perfección (por más que no exista).
Que nunca te arrepientas, a pesar de todo.
Que también puedas parecer, aunque en verdad no lo seas.
Que sigas siendo la pequeña de corazón gigante.
Que nada sobrepase a tus pasiones.
Que nunca trates de ser lo que no quieres.
Que puedas decir lo que te dicta el corazón.
Que seas feliz sin preguntar qué es la felicidad.
© 2007
martes 9 de septiembre de 2008
FRACASAR CADA VEZ MEJOR

Piedad Bonnett (Amalfi, 1951). Poeta, dramaturga y traductora. Licenciada en filosofía y letras por la Universidad de los Andes. Su primer libro de poesía, De círculo y ceniza (1989), recibió mención de honor en el Concurso Hispanoamericano de Poesía Octavio Paz. En 1996 publicó Ese animal triste. Galardonada con el Premio Nacional de Poesía otorgado por Colcultura en 1994 por El hilo de los días. Entre sus publicaciones también se destacan Nadie en casa (1994), Todos los amantes son guerreros (1998) y Tretas del débil (2004), y las novelas Después de todo, Para otros es el cielo y Siempre fue invierno.
Escribe: Piedad Bonnett
Los escritores debemos temer a los homenajes. En primer lugar, porque cuando empiezan a multiplicarse, sobre todo a edad provecta, pueden leerse casi como despedidas. En segundo término, porque son siempre un halago. Y por eso mismo debemos estar seguros, cuando los aceptamos, de no estar creando ni compromisos ni dependencias. Y en fin, porque pueden llevarnos a percepciones erróneas de nosotros mismos, a tomarnos demasiado en serio o a movernos en el único territorio en el que jamás debemos ubicarnos: el de la certidumbre en relación con lo que hacemos.
Pero es cierto también que los escritores, vanidosos y generalmente inseguros, nada apreciamos más que el reconocimiento. El reconocimiento, no la fama, que es, como dice Rilke, «la suma de malentendidos que se reúnen alrededor de un hombre». «Algo habré hecho mal —decía Stevenson— o no sería tan famoso». Mientras la fama es problemática, el reconocimiento nace del aprecio, del interés genuino de los lectores. Es la recompensa que el escritor recibe por lo que ha hecho, que no es otra cosa que pasarse horas y horas de su vida escribiendo palabras que no sabe si interesarán a otros.
En efecto, el escritor —si uno lo piensa un poco— tiene uno de los oficios más extraños que puedan darse: él mismo se impone su tarea, con sus ambiciones y sus límites; se dicta sus horarios, se traza sus caminos. Decide qué borra, qué corrige, cuándo su trabajo está terminado. Ahí reside su privilegio y su tortura: hace lo que quiere en un mundo en el que la mayoría de las personas trabaja de manera obligada, con miras a la supervivencia y, muchas veces, en cosas que no le gustan. Pero al elegir ese camino de autodeterminación se atiene a las consecuencias: puesto que ya hace mucho no sólo desaparecieron los mecenas sino que el poeta perdió el aura —para hablar con las palabras de Benjamin—, debe, generalmente, subsistir por medio de un oficio paralelo, que le roba las horas; en la escritura busca goce, y a menudo lo obtiene, pero el camino suele ser tortuoso y desasosegante. Está obligado a ser siempre el mismo y también otro, a desdoblarse, a inventarse cada vez. Y, poseído por una idea, o por la fuerza de una historia o de una forma que se le impone, lo que lo mueve es el proceso, no el resultado: cuando logra su objetivo, se olvida de él, ya no le interesa. Su ciclo me recuerda, por supuesto, el mito de Sísifo, pero también los versos de Blanca Varela:
digamos que ganaste la carrera y que el premio era otra carrera.
Llegué a la escritura, entre otras razones, y siendo aún una adolescente, por envidia. Envidia de aquellos seres misteriosos, los escritores, siempre tan lejos y tan cerca, capaces de fabular historias fascinantes o de crear poemas estremecedores; quería provocar en mis lectores imaginarios las inmensas emociones que en mí había suscitado la lectura de Verne, de Salgari, de los hermanos Grimm, de esa inmensa novela que es Crimen y castigo, o de los poetas cuyos poemas había leído, de niña, en los cuadernillos de Simón Latino. Con el tiempo, y en la medida en que he hecho de la literatura una de las razones más poderosas de existir, aunque jamás me he desentendido del lector, mi tarea se ha convertido en una pasión en sí misma. Pero aunque sigo escribiendo, como en mis primeros tiempos, más por necesidad personal que porque crea que el escritor tiene una misión, no concibo el oficio de la escritura como un ejercicio onanista que no revierta en otro, que no tenga por objeto último comunicar algo a los demás.
Creo que escribir comporta una reflexión ética y estética que dicta la forma y compromete al escritor con una tradición que es, en primera instancia, la de su lengua, pero que va mucho más allá de ella. Y con su momento histórico, que de una u otra manera, en la verdadera literatura, está siempre presente. Como se ha dicho tantas veces, el escritor es, ante todo, una conciencia crítica, que a través de sus textos incomoda, examina, problematiza y, ante todo, comprende. La suya es, en esencia, como señala Kundera, contraria a toda mentalidad totalitaria. «Mientras más huele a podrido en Dinamarca —dice Sergio Pitol— más indispensable se vuelve la novela». Yo añadiría: y la poesía, esa forma suprema de la literatura, que es capaz de decir lo que ningún otro arte puede decir.
El acto creador del escritor entraña una profunda paradoja: realizado en la más absoluta soledad, está destinado a propiciar una de las formas más plenas de comunicación, sólo superada tal vez por la que existe en la relación íntima de dos personas enamoradas. Me gusta la forma en que Savater plantea el acto de leer: como una comunicación profunda entre la soledad del autor y la de su lector, que multiplicada se traduce en un acto comunicativo más amplio, de dimensión social. Esto significa que la obra jamás podrá ser inocente. Todo pensamiento expresado, toda forma elegida, tiene una carga: política, ética, estética. Por eso mismo, publicar no puede ser el resultado de un ejercicio narcisista, sino que debe tener siempre una justificación.
Algunas veces me han preguntado qué significa escribir en un país que se desangra, víctima de la violencia; y cuál es la responsabilidad que esta situación plantea a los escritores colombianos. Y sólo he podido responder que, en cualquier parte del mundo, la única responsabilidad que un intelectual debe tener es compromiso con su arte e independencia. Eso se traduce en múltiples acciones: escribir sólo sobre aquello que resulte imperativo, sin hacer concesiones a la moda, al afán comercial de las editoriales, a supuestos deberes políticos, o a la culpa, esa sombra que siempre acompaña al colombiano, por el hecho de formar parte de una sociedad indolente y permisiva; permanecer a distancia del poder, conservando un espíritu crítico que le permita no sólo disentir, sino interrogar, subvertir, ver desnudo al emperador y ponerlo en evidencia. No sucumbir al halago, ni dejarse arrastrar al reino del diletantismo o de la banalidad. En fin, ser libre y capaz de resistirse a todo amansamiento.
A la pregunta de si es distinto escribir desde la condición masculina que desde la condición femenina, habría que responder rotundamente que sí. Pero por una sola razón: porque es imposible eludir la condición de género. Ser mujer implica una experiencia del mundo muy distinta de la del hombre, que abarca desde los condicionamientos de su cuerpo hasta la naturaleza de sus temores. Una historia de siglos, una manera de ser mirada e interpelada o silenciada marca su género. La impronta de esa experiencia se traducirá, quiérase o no, en su obra.
En no pocas ocasiones he tenido que recordar la graciosa frase de Conrad: «Ser mujer es una tarea terriblemente difícil, ya que consiste en tratar con hombres». Reconozco la pervivencia de la discriminación de género —también yo la he sufrido, tanto en sus formas burdas como en las más soterradas— y la necesidad de luchar por las reivindicaciones de la mujer. La literatura no es, no puede ser ajena a ese problema, como tampoco a ningún otro. Pero su naturaleza la obliga no a aleccionar, ni a juzgar, ni a imponer verdades, sino a mostrar a esa mujer en situación, a dramatizar sus conflictos, a poetizar sus deseos y sus frustraciones. Aspiro a que las mujeres de mis obras sean de carne y hueso: a veces valientes, a veces cobardes, imperiosas, frágiles, tercas, vanidosas, ambiciosas, dulces, crueles, soñadoras o insatisfechas.
Hombres y mujeres nos hermanamos en torno al misterio de la existencia: a todos nos sobrecoge por igual la posibilidad de la muerte, el amor, la temblorosa constatación de los ciclos, de la belleza, de la maldad y la violencia. Y si algo pretende un escritor es poder penetrar la naturaleza humana, sin barreras. Es esto lo que permite a Flaubert crear ese personaje lleno de dudas, insatisfacción y veleidades, que es madame Bovary. Y lo que hace posible que Marguerite Yourcenar asuma la complejísima conciencia de Adriano, el emperador.
En un país como éste, enturbiado por tantos bajos sentimientos, «la carrera de un creador —como dijo Javier Marías, hablando de España— a veces es la imagen de alguien que está en el agua y se esfuerza por salir mientras algunos lo empujan hacia abajo». Por eso, un homenaje verdadero es como un abrazo fraterno, estimulante, que congrega a los lectores, los cuales son siempre la mayor recompensa para un escritor. Ellos lo hacen olvidar sus diarias vicisitudes y las envidias y maledicencias que lo persiguen desde que los medios lo convierten en figura pública.
Cuando en lo más alejado de la provincia, en la modesta biblioteca de mi padre, y con la guía de mi madre, una sencilla maestra, descubrí las felicidades de la literatura, jamás habría podido imaginar que el sueño temprano de ser escritora se cumpliría. He dado una dura pelea por hacer de mi vocación una opción de vida y una posibilidad de felicidad, pero no más ni menos que muchos otros escritores colombianos, apasionados por su oficio. No soy yo la llamada a hablar de logros. Bien se sabe que cada obra entraña un fracaso, pues siempre hay una distancia entre lo que se quiso decir y lo que logramos decir. El estímulo que hoy recibo me ayuda a aspirar, no a la perfección, que está siempre fuera de nuestro alcance, sino, como dijo Beckett, a fracasar cada vez de una mejor manera.
ARMONÍA
Oye cómo se aman los tigres
y se llena la selva con sus hondos jadeos
y se rompe la noche con sus fieros relámpagos.
Mira cómo giran los astros en la eterna
danza de la armonía y su silencio
se puebla de susurros vegetales.
Huele la espesa miel que destilan los árboles,
la leche oscura que sus hojas exudan.
El universo entero se trenza y destrenza
en infinitas cópulas secretas.
Sabias geometrías entrelazan las formas
de dulces caracoles y de ingratas serpientes.
En el mar hay un canto de sirenas.
Toca mi piel,
temblorosa de ti y expuesta a las espinas,
antes que el ritmo de mi sangre calle,
antes de que regrese al agua y a la tierra.
sábado 6 de septiembre de 2008
POEMA NÚMERO UNO
¡Por nosotros!
Tus dedos y mis dedos
encallecidos por la soledad
apuran el vaso final:
Tú agua,
yo metal.
Tus dedos y mis dedos
encallecidos por la soledad
apuran el vaso final:
Tú agua,
yo metal.
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