Para mi hijo Franco
Lo que vi esa mañana, te confieso,
lo que burló mi malgenio,
fue tu sonrisa y la ágil mariposa que son tus manos.
Sabías, desde que el sol me llevó a tus ojos,
que te amaba.
Tomaste mis abrazos y en ellos viajamos por los sueños.
Pude ver cómo crecías siendo el mejor de los hijos.
Fue entonces que hablaste.
El día comenzó mil veces, frente a las verdes moras.
Jugamos en el pasto
y me contaste el secreto del colibrí para beber de las flores.
Mi cansancio murió
a manos de la esperanza
que tú llevas adherida y que regalas.
DE: "40 POEMAS Y OTROS TANTOS DESMANES" © Rogger Alzamora Quijano
viernes 9 de marzo de 2012
sábado 25 de febrero de 2012
DÍA VEINTISIETE
A la sombra de la tarde
la esperanza sucumbió
y la guitarra vomitó desdicha
Habías elegido para mí
el olvido
Gran caracola
catarata silencio
causa efecto
carta trayecto
La paz se hizo angustia
Me temblaron las manos
se vaciaron mis rodillas
macerada conmiseración
tu mirada tiro de gracia
pública súplica
pronto desdén
dos veces amén
De: 40 POEMAS Y OTROS TANTOS DESMANES © Rogger Alzamora Quijano
sábado 11 de febrero de 2012
DÍA VEINTE
Otra noche más
lobo triste y sin luna,
caracol desorientado,
polilla sin luz.
Otra noche más.
Demás.
Sin un cigarrillo
que me alumbre.
De: 40 POEMAS Y OTROS TANTOS DESMANES © Rogger Alzamora Quijano
lobo triste y sin luna,
caracol desorientado,
polilla sin luz.
Otra noche más.
Demás.
Sin un cigarrillo
que me alumbre.
De: 40 POEMAS Y OTROS TANTOS DESMANES © Rogger Alzamora Quijano
sábado 4 de febrero de 2012
ENTONCES
En aquél entonces tú vivías cerca de casa,
cruzabas mi puerta y me esperabas en la esquina.
Alumbrabas con tus dientes mis ojos carencia
y me abrigabas con el manto de tu inocencia.
Corríamos tras los terneros, perros y bueyes,
entre flores libres y cactus de soberbias espinas,
bebíamos de los arroyos sus heladas aguas calma
y las altas cumbres nos regalaban sus enigmas.
Entonces debí haberte dicho que te amaba.
O quizá debí besarte sin decirte nada más.
Dejar el paraíso y llevarte hasta el infierno.
Sin pausa y sin cansancio, sin detenernos jamás.
De: 40 POEMAS Y ALGUNOS OTROS DESMANES Copyright © Rogger Alzamora Quijano
cruzabas mi puerta y me esperabas en la esquina.
Alumbrabas con tus dientes mis ojos carencia
y me abrigabas con el manto de tu inocencia.
Corríamos tras los terneros, perros y bueyes,
entre flores libres y cactus de soberbias espinas,
bebíamos de los arroyos sus heladas aguas calma
y las altas cumbres nos regalaban sus enigmas.
Entonces debí haberte dicho que te amaba.
O quizá debí besarte sin decirte nada más.
Dejar el paraíso y llevarte hasta el infierno.
Sin pausa y sin cansancio, sin detenernos jamás.
De: 40 POEMAS Y ALGUNOS OTROS DESMANES Copyright © Rogger Alzamora Quijano
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