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sábado, 5 de octubre de 2013

¿DONDE ESTÁS RULFO QUE NO TE LEO?




¿Dónde estás Rulfo que no te leo?
¿Te quedaste sobre la hamaca del desolado patio
luego del fastuoso sol y el brindis de besos?
Extraño tus desgarros, tus calles secas, tu silencio.
¿Dónde estás Rulfo que no te leo?
¿Te quedaste acaso en la sala jolgorio,
de promisorios desayunos y mortales despedidas,
en el sillón de los desvaríos, o en la tina del deleite?

¿Dónde estás Rulfo que no te leo?
También te he buscado bajo las sábanas
donde sus ojos ciruela me prendían fuego.
Te he olido cerca, muy cerca, pero no llegaste.
Abandonado estoy sin tu consuelo.

¿Dónde estás Rulfo que no te leo?

Tal vez en los aposentos del gato.
Él se abrigaba con las páginas sabrosas,
para saltar sin precaución ni recato
a reclamar su ración de madrugada.

¿Dónde estás, Rulfo de mi (zozobra)?




DE: BITÁCORA DE LA FELICIDAD Copyright © 2013 de Rogger Alzamora Quijano

4 comentarios:

  1. Hermoso homenaje al Maestro Rulfo; entremezclado supongo con vivencias y recuerdos al calor de sus escritos. Saludos Rogger.

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  2. Precioso. Una visión distinta del abandono, de la soledad. Siempre hay un objeto inanimado que puede cobrar vida en determinada circunstancia. En este caso un libro. Recordaré siempre este poema.

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  3. Todos tenemos un libro que es nuestro amigo y compañero de urgencias y vagabundeces. El mío es Los Miserables. Victor Hugo vive para auxiliarme. Es más importante que un plato de comida, es tan indispensable como mis propios ojos.
    Buscaré a Rulfo, Por lo pronto he leido algo muy interesante sobre él. Gracias por el dato.

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  4. Siempre el maestro del relato es agradable compañía. un buen homenaje el suyo.

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