CARNE SIN HUESO

borradores no borrados...

domingo, 29 de abril de 2012

DÍA UNO

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Y me elegiste para ejercitar tu poder. No quise sortear tu provocación. Era el bicho elegido para tu faena. Plaza llena hasta la bandera...
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viernes, 9 de marzo de 2012

CONFESIÓN

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Para mi hijo Lo que vi esa mañana, te confieso, lo que burló mi malgenio, fue tu sonrisa y la ágil mariposa que son tus manos. Sabí...
sábado, 25 de febrero de 2012

DÍA VEINTISIETE

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A la luz de la tarde la guitarra vomitó desdicha. Habías elegido para mí el olvido. Caracola catarata silencio causa efecto carta trayec...
sábado, 11 de febrero de 2012

DÍA VEINTE

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Otra noche más, lobo triste y sin luna, caracol desorientado polilla sin luz. Otra noche más. Demás. Sin un cigarrillo que me alumbre. ...
sábado, 4 de febrero de 2012

ENTONCES

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En aquél entonces tú y yo vivíamos cerca. Cruzabas mi puerta y caminabas hasta la escuela. Allí alumbrabas la fila de desamparados y t...
jueves, 26 de enero de 2012

DÍA TREINTA

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Toma. Bebe. Te regalo cien poemas. Mis poemas. Están hechos de sangre. De piel y de huesos. Haz con ellos un pequeño dedo. Tapa el ...
jueves, 29 de diciembre de 2011

DÍA VEINTISEIS

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Llega la voz que calma la ausencia en el invierno en Chosica. Llega la voz que clama la urgencia en los parajes de La Molina. Llega la vo...
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martes, 13 de diciembre de 2011

DÍA CATORCE

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El sorbo de insidia no fue suficiente para inculparte. Permaneciste de negación en negación. Y quedaba de ti dulce nueva caliente adicció...
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jueves, 17 de noviembre de 2011

DÍA VEINTIOCHO

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Felicidad es esperarte fresca como la madrugada. Es saberte y conocerte en los predios de tu modestia. En las aguas de la conciencia lim...
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domingo, 6 de noviembre de 2011

EL PESO DEL ALMA

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Escribe: Rogger Alzamora Quijano Francis Crick, el biólogo y Premio Nobel encontró que el alma humana pesa 21 gramos y está ubicada en la m...
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YO, EL AUTOR

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Rogger Alzamora Quijano
Nací en Aija, un hermoso pueblo custodiado por dos enormes montañas de piedra imán, en el único lugar propicio para el cultivo del espíritu, los sueños y la libertad. Agustina, mi madre, me lanzó al mundo un 16 de marzo de 1959, justo cuando mi pequeño paraíso duerme y despierta abrazado por una terca neblina. Antes de sucumbir ante el cáncer, en 1977, mi madre alentó mis lecturas de Vallejo, Nervo, Darío y Quevedo y afinó mis oídos para el disfrute de la música. El otro pilar de mi vida fue mi abuela Josefa, a cuyo tesón debo el haber aprendido -y sobre todo entendido- el quechua. Desde el 2010, mi aula virtual para la enseñanza de español como idioma extranjero me permite seguir ejerciendo la docencia y alimentar mi espíritu. Después de todo, han sido la literatura, la música y la docencia las que hasta hoy me han librado de las emboscadas de la vida.
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