CARNE SIN HUESO

borradores no borrados...

jueves, 27 de junio de 2019

FUNDACIÓN DEL FUTURO

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Estambul al caer la tarde Mientras bebemos, el crepúsculo va trazando cárdenos tonos sobre las colinas del viejo Sarayburnu. Amor mío, ...
lunes, 10 de junio de 2019

SOLEDAD

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En aquél entonces, mediodía de la adolescencia, como quien se topa con un bebedero en plena estepa, te vi. Tus lentes, tu figura delgada y...
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domingo, 19 de mayo de 2019

LA BICICLETA

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Llegó. Se apeó. Rebuscó en los alrededores. Más allá había una palmera joven, de frondosa y verde cabellera. Tras la palmera una pared ...
domingo, 21 de abril de 2019

SER, ESTAR Y EXISTIR

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Ser un poco, un pedazo, un brazo o una pierna, un gramo de sus corazones, un cabello de sus sienes. Estar en la puerta de sus sensaciones ...
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martes, 16 de abril de 2019

LA BILLA DE ACERO (Fragmento)

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Quería ser mi amigo en Facebook. Vi su foto del perfil. Veinte años después había cambiado mucho. No pasaba desapercibida su nariz, gro...
viernes, 5 de abril de 2019

QUIZÁ

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Quizá el viento que sacude tu pelo es el mismo que me atosiga. Quizá estemos caminando bajo la misma lluvia y no lo sepamos. Quizá este...
miércoles, 27 de marzo de 2019

LA VIDA

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Guardo enorme gratitud a las estupendas personas que llegaron a mi vida. Ellas se fueron dejándome, por lo general, buenas enseñanzas, mom...
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lunes, 11 de marzo de 2019

BALADA

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La vio por primera vez camino al supermercado, por la avenida Las Flores, que moría en una glorieta frente al jardín de su casa. Se mirar...
martes, 22 de enero de 2019

EL VIAJE

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Por: Rogger Alzamora Quijano Ir en busca de lo previsible o lo desconocido. De la tierra prometida o el peligro. Con mil cosas en la men...
lunes, 7 de enero de 2019

LA LUNA

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Antes, en este mismo lugar, la luna se encendía sobre la espuma. Cual sepulcros, sus cráteres ocultaban todas las catástrofes incluso esta...
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YO, EL AUTOR

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Rogger Alzamora Quijano
Nací en Aija, un hermoso pueblo custodiado por dos enormes montañas de piedra imán, en el único lugar propicio para el cultivo del espíritu, los sueños y la libertad. Agustina, mi madre, me lanzó al mundo un 16 de marzo de 1959, justo cuando mi pequeño paraíso duerme y despierta abrazado por una terca neblina. Antes de sucumbir ante el cáncer, en 1977, mi madre alentó mis lecturas de Vallejo, Nervo, Darío y Quevedo y afinó mis oídos para el disfrute de la música. El otro pilar de mi vida fue mi abuela Josefa, a cuyo tesón debo el haber aprendido -y sobre todo entendido- el quechua. Desde el 2010, mi aula virtual para la enseñanza de español como idioma extranjero me permite seguir ejerciendo la docencia y alimentar mi espíritu. Después de todo, han sido la literatura, la música y la docencia las que hasta hoy me han librado de las emboscadas de la vida.
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