CARNE SIN HUESO

borradores no borrados...

viernes, 13 de julio de 2012

DÍA DIECISEIS

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¿Qué miseria rompe el ciclo del olvido y se hace memoria? ¿Qué confluencia hace que esta noche le tema más al silencio? Los grillos han d...
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sábado, 30 de junio de 2012

DÍA QUINCE

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Está doliendo el invierno sobre las calles vacías como lluvia silencio o nieve neblina. Habrá un día sin embargo, que el sol tomará el c...
viernes, 15 de junio de 2012

RUBÍ

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Desde aquella tarde en la que, confundido y azorado, retuve tu mano entre las mías ha pasado mucho tiempo. Hoy ni tus manos están, ni las ...
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martes, 5 de junio de 2012

DÍA VEINTIDÓS

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Pérgola escondida semitonos angustia blues centinela. Lleno mi noche melodía con misiles de aguardiente y estrellas.   Y la luna, u...
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domingo, 13 de mayo de 2012

AL DOLOR

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Me aferré al sonido de tu voz. A las mañanas de sol inmóvil en nuestra casa alquilada. Tu presencia viento iba y volvía. Quise ser mayo...
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domingo, 29 de abril de 2012

DÍA UNO

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Y me elegiste para ejercitar tu poder. No quise sortear tu provocación. Era el bicho elegido para tu faena. Plaza llena hasta la bandera...
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viernes, 9 de marzo de 2012

CONFESIÓN

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Para mi hijo Lo que vi esa mañana, te confieso, lo que burló mi malgenio, fue tu sonrisa y la ágil mariposa que son tus manos. Sabí...
sábado, 25 de febrero de 2012

DÍA VEINTISIETE

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A la luz de la tarde la guitarra vomitó desdicha. Habías elegido para mí el olvido. Caracola catarata silencio causa efecto carta trayec...
sábado, 11 de febrero de 2012

DÍA VEINTE

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Otra noche más, lobo triste y sin luna, caracol desorientado polilla sin luz. Otra noche más. Demás. Sin un cigarrillo que me alumbre. ...
sábado, 4 de febrero de 2012

ENTONCES

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En aquél entonces tú y yo vivíamos cerca. Cruzabas mi puerta y caminabas hasta la escuela. Allí alumbrabas la fila de desamparados y t...
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YO, EL AUTOR

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Rogger Alzamora Quijano
Nací en Aija, un hermoso pueblo custodiado por dos enormes montañas de piedra imán, en el único lugar propicio para el cultivo del espíritu, los sueños y la libertad. Agustina, mi madre, me lanzó al mundo un 16 de marzo de 1959, justo cuando mi pequeño paraíso duerme y despierta abrazado por una terca neblina. Antes de sucumbir ante el cáncer, en 1977, mi madre alentó mis lecturas de Vallejo, Nervo, Darío y Quevedo y afinó mis oídos para el disfrute de la música. El otro pilar de mi vida fue mi abuela Josefa, a cuyo tesón debo el haber aprendido -y sobre todo entendido- el quechua. Desde el 2010, mi aula virtual para la enseñanza de español como idioma extranjero me permite seguir ejerciendo la docencia y alimentar mi espíritu. Después de todo, han sido la literatura, la música y la docencia las que hasta hoy me han librado de las emboscadas de la vida.
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