CARNE SIN HUESO

borradores no borrados...

miércoles, 29 de mayo de 2013

EL TERREMOTO DE 1970

›
Dedicado a los testigos del 31 de Mayo de 1970 en Ancash y el Perú. Escribe: Rogger Alzamora Quijano Hace cuarenta y tres años, una t...
2 comentarios:
miércoles, 22 de mayo de 2013

ELLA

›
ella contaba los días, ella apilaba los sueños, ella mordía la esperanza, ella se intoxicaba, serenamente con todas las muertes. ...
2 comentarios:
viernes, 10 de mayo de 2013

CAMINANDO CON MAMÁ

›
Agustina: 36 años después tengo fresca nuestra historia. Déjame contarla ahora. Agosto en Lima. L...
4 comentarios:
jueves, 11 de abril de 2013

MENESTER DE GLORIA

›
Día a día, sin caducidad. La fortuna de vivir para comer, una taza de leche antes de dormir, tus hombros marmóreos, la cocina de la abu...
miércoles, 20 de marzo de 2013

BERLÍN: LA COTIDIANA LIBERTAD

›
Escribe: Rogger Alzamora Quijano Apenas estaba amaneciendo cuando vi la torre del gigante Barajas en medio de la bruma. Doce horas en un...
1 comentario:

VOLANDO SOBRE UN SUEÑO

›
¿De qué patria me hablas? Tú eres mi cuna, tú mi territorio. Donde nací. Tú mi pasado, mi abolengo, mi recaudo, mi cerrojo, mi cama, mi...
1 comentario:
viernes, 8 de marzo de 2013

DRESDEN, LA CIUDAD DE LA NOSTALGIA

›
Escribe: Rogger Alzamora Quijano La fría mañana develó, no obstante, un Dresden espléndido. El cielo gris contrastaba con Altstadt -la ...
1 comentario:
sábado, 2 de marzo de 2013

UNA FLOR

›
Para mi nieta Andrea Hubo en el cielo una mirada también para mí cuando canté tu nombre.   Hubo en tu rostro una mirada sol de setiem...
miércoles, 27 de febrero de 2013

DÍA ONCE

›
No hay por qué odiarte. Y menos yo, que he buscado soslayarte a costa de mi propio cuello. Y cuando tratas de comprarme, sumiso me regal...
1 comentario:

A LA ESPERANZA

›
Respira y canta. Donde todo se termina abre las alas. Eres el sol, el aguijón del alba… (Blanca Varela) El tiempo es horizontal...
‹
›
Inicio
Ver versión web

YO, EL AUTOR

Mi foto
Rogger Alzamora Quijano
Nací en Aija, un hermoso pueblo custodiado por dos enormes montañas de piedra imán, en el único lugar propicio para el cultivo del espíritu, los sueños y la libertad. Agustina, mi madre, me lanzó al mundo un 16 de marzo de 1959, justo cuando mi pequeño paraíso duerme y despierta abrazado por una terca neblina. Antes de sucumbir ante el cáncer, en 1977, mi madre alentó mis lecturas de Vallejo, Nervo, Darío y Quevedo y afinó mis oídos para el disfrute de la música. El otro pilar de mi vida fue mi abuela Josefa, a cuyo tesón debo el haber aprendido -y sobre todo entendido- el quechua. Desde el 2010, mi aula virtual para la enseñanza de español como idioma extranjero me permite seguir ejerciendo la docencia y alimentar mi espíritu. Después de todo, han sido la literatura, la música y la docencia las que hasta hoy me han librado de las emboscadas de la vida.
Ver todo mi perfil
Con la tecnología de Blogger.