AVISO LEGAL


Los textos registrados y/o firmados por el autor del blog son de su propiedad. Está prohibido copiar, reproducir y/o usar comercialmente los mismos sin el permiso expreso y por escrito del autor. Cualquier uso no autorizado conlleva delito de apropiación ilegal de la propiedad intelectual. Las citas de otros autores están consignadas en los créditos.
En este blog se pueden ver imágenes de dominio público. En caso sus propietarios legales deseen se los retire, dirigirse vía e-mail al autor de este blog, indicando con claridad las pruebas de su posesión legal.
En este sitio se usan cookies. De acuerdo a las leyes europeas, al entrar en este sitio usted acepta el uso de cookies.

lunes, 29 de diciembre de 2014

TANIA



Es año nuevo. No sé si alguien está de acuerdo conmigo, pero siempre he sentido que el primero de enero es el día más triste del año. No hay gente en las calles. Es verano en Lima. Hace el mismo sol de todos los años nuevos. Un sol pesado, inútil, vacío. He salido a caminar. Llevo lentes oscuros, sandalias y sombrero. Respiro profundo, miro lejos. El silencio contagia. Me gusta. Habitualmente soy parco, por eso me gusta el silencio del año nuevo. Los restaurantes están cerrados. Tengo hambre, pero el silencio me llena. Llegan tibios murmullos de los árboles de la calle. Camino sin buscar nada, sin pensar en nada. Sólo camino. Los semáforos trabajan en vano. Cruzo. Hasta podría caminar sin problemas por la pista. Quizá esto se puede resumir con la palabra armonía. He llegado al parque. Sólo veo dos bancas ocupadas de un total de catorce. No. Las cuento. Son veinte. Hay dos parejas de enamorados, una en cada banca. Ambas parecen tener el mismo ritual: se miran, hablan, sonríen, se acarician, se seducen. Me he quedado parado. Esto veíamos con Tania desde la ventana del séptimo piso de aquél hotel donde aún flamean las mismas descoloridas banderas. Un tipo cruza intempestivamente. Rompe mi abstracción pero no deshace mi paréntesis. La vida está llena de paréntesis, inconscientes o no. Nos apartan de la la sensatez o la cordura, de la razón, de la realidad. De lo que queramos y aunque no lo queramos. Aparece Tania. ¿Qué estará haciendo en este momento? ¿Dibujando eses en las arenas de playas ignotas? ¿Corriendo cual gacela montaraz por calles y colinas provincianas? ¿Echando vapores con su hirviente aliento en las gélidas calles nórdicas? ¿Gastando el tiempo en los pasillos de cines, bares, mercados y hoteles? ¿Buscando un poco de fe en iglesias, mezquitas y sinagogas? ¿Soslayando sus recuerdos en puertos olvidados, cruceros idílicos y trenes monótonos? ¿Detestando los rotundos silencios para reemplazarlos por falsos afectos?
Suena mi teléfono. Es Paco. Me dice: ¡Feliz año nuevo!... ¡Hey flaco, desmodórrate! Le debe parecer que no le escucho, por eso vuelve a decir: Alex, ¿me escuchas? Le digo que sí, que qué pasa, que para qué llama. Paco suelta un improperio. Te llamaba para deserte feliz año. Y cuelga. No me importa. Me jode la banalidad.


De la colección: EL JUEGO DE LA VIDA © 2014 Rogger Alzamora Quijano

4 comentarios:

  1. Lindo texto. Buena narrativa, el oficio...el don, se pone de manifiesto entre las lineas de esta remembranza. ツ

    ResponderEliminar
  2. Tales son los días sin razón: uno de enero y siempre cargan las culpas del año que pasó. Me identifico.

    ResponderEliminar
  3. Siempre me ha gustado tu estilo de acuñar frases claves en lo que escribes: "la vida está llena de paréntesis". Lo sé. De acuerdo, ahora mismo entro en uno voluntario, deseado. Hasta luego.
    👀Moni.

    ResponderEliminar