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domingo, 14 de julio de 2013

FACUNDO, FELIZ DE NO TENERTE MÁS...

No es difícil entender que este fue el final. Desde entonces no sé nada de ellos.



Buenas tardes Facundo.

Otra vez estamos en lo mismo. Es la tercera crisis en menos de un año. Otra vez me vuelves de hablar de madurez, sensatez y demás. Ya no quiero escuchar eso, pues si soy o no sensata y madura nada de eso tiene que ver con el amor. Y yo ya no te amo. Tengo ahora –dices bien- un hombre que reclama respeto y el punto aparte de mi vida anterior ¿Que ha sido muy reciente? Quizá significa que el amor que sentí no era tan profundo como yo decía y tú creíste. Ahora estoy feliz, muy feliz. Por eso me repito cada día, cuando por algún motivo pienso en ti: “Facundo, estoy feliz de no tenerte más… ¡gran alivio!”

No quiero que quede nada por decir, porque será mi última carta para ti.

Te amé Facundo, no sé en qué medida, pero te amé. Por más insignificante que haya sido mi amor. Pasamos momentos fabulosos, nos divertimos mucho. Me da pena leer esta tu carta llena de palabras bonitas, frases inigualables como todas las que me regalaste en estos cuatro años. Amenazas con enterrar en los mares más profundos el amor que me tienes. Facundo, cuando lo hagas encontrarás que ya el tuyo lo dejé allí mismo el día que me fui. Disparas al aire como siempre, sin darte cuenta que nunca me han alcanzado tus proyectiles, nunca me he sentido amenazada. Tus recriminaciones no me afectan. Es verdad, la última vez que nos vimos yo me despedí con un beso y varios te amo. Pero, al caminar cuatro calles, me dije que ya no quiero sacrificarme por ti, ni con condiciones ni sin ellas. Tal vez si esto mismo hubiera pasado hace diez o quince años, pero no ahora. Perdóname que recién te lo diga. Inmadura o insensata, ya no quiero pagar el precio de la espera, una espera que no paga. Hace tiempo tuve que sacrificar a Lucas cuando me di cuenta que existías. Tampoco él mereció ser sacrificado.
Camina por otros rumbos Facundo, ya no vayas por donde sabes que suelo ir, ya no preguntes por mí, ya no guardes esperanzas. Ya se cumplió la fecha. Hoy es veintinueve, espero me borres absolutamente de tus recuerdos y de todo lo que tenga trazas de mí, como dices.

Ya no estoy para deslumbrarme a costo de la espera. Y hemos esperado cuatro años dando vueltas en lo mismo. Ahora quiero ver si el hombre que tengo a mi lado puede adaptarse a mí. Si no lo logra, pues también correrá la misma suerte. C'est la vie.

Lamento mucho no haberte acompañado en momentos difíciles para ti. Me enteré de eso mucho después. Ten en cuenta que sólo fue coincidencia que mi adiós y tu accidente acontecieran al mismo tiempo. Deseo te recuperes pronto. Es cierto, desconecté mi celular y todas las formas de conexión contigo. Tuve que hacerlo, ya estaba harta de todo y harta de ti.

Lejanos están los tiempos que peleaba con mi familia, mis amigos, y cuanta persona se me pusiera enfrente para defenderte ¿Qué conseguí? Entre otras cosas el aislamiento y la soledad. Ahora sé que puedo tener todo en un mismo plato: al hombre que amo, mi familia y mis amigos. No puedo sino desearte lo mejor en tu búsqueda de la soledad, en tu autoexilio. Es el mundo que prefieres y al que dices estar acostumbrado. Ambos, entonces podremos ser felices, ya no juntos, pero parece que sí por separado.

No voy a olvidar en esta carta final aceptar que me excedí cuando te desprestigié ante mis allegados. Tal vez dejé que se extralimitaran pidiéndome tu cabeza. Querían regocijarse viéndote desangrarte ante sus ojos. Yo les di lo que me pidieron. No me arrepiento por eso ni te ofrezco mis disculpas. Sabes que no está en mi forma de ser el arrepentirme o autoflagelarme por lo que hago. Soy de las personas que prefieren darle giros inmediatos a su vida. Tú eres de los que eligen el ostracismo. Cada quien con su estilo.

Si son mis errores o los tuyos ya no importa, Facundo Javier. Hemos tenido nuestro tiempo, pero ya se acabó. Sé que tu altivez te impedirá escribirme nuevamente y ya me quedo tranquila por ello. Adiós, querido amigo.

Flor

DE: EL JUEGO DE LA VIDA - CARTAS APÓCRIFAS Copyright © 2013 Rogger Alzamora Quijano

4 comentarios:

  1. Dura la pequeña Flor, eh? La historia es como muchas, pero claro, con tu narrativa basada en imágenes y cuñas de poesía de alta calidad.
    Dijiste antes que es una saga epistolar, pero ahora sugieres que se trata del final. Espero que no. Me da curiosidad saber si la vida se encarga de darle a alguna de las partes, como suele suceder. En cualquier caso, me suscribo devotamente a tus noticias.
    He terminado de leer tu libro 40 POEMAS.... y me cautivó desde un comienzo. Es difícil leer un libro de poemas en un primer intento, pero me siento satisfecha de haber podido ingresar a tu mundo onírico. Ahora comenzaré la re lectura.
    Mi saludo y admiración Rogger Alzamora Quijano.
    J.

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  2. He leído asimismo, cada tramo de tu blog, desde el mismo inicio en 2008. Descubrí notas muy interesantes, señales inequívocas, huellas que querías dejar visibles en tus poemas. Y de tus notas, me gustan los ensayos reflexivos y cada una de tus entregas. Es interesante revisar y regresar, se va descubriendo detalles interesantes.
    Gracias por la poética receta de pisco sour (2008). Tuve oportunidad de probarlo en Madrid y me gustó su "provocación" y contextura. Sólo me falta conseguir una botella de pisco peruano para aplicar tu receta, pero tan sólo leer tu original receta es para deleitarse.
    J.

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  3. Que mujer para excentrica y superficial. Que Facundo tan doblegado. Una y otro son especímenes de excepción, no pertenecen al humano promedio ¿O se trata de una historia real? sólo así, porque se dice que la realidad supera la ficción.

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  4. Gracias por visitarme aquí y en mi libro. CARTAS APÓCRIFAS es una colección que consta de 25 epístolas. Sólo publicaré por ahora una más. El resto estará en el libro.
    Puede ser que se trate de una historia real, pero aun si no lo fuera, es cierto que por lo general la ficción supera a la realidad.

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