No espero,
diosa de blanca sombra
verde mirada y caro desdén.
No añoro tu piel muñeca porcelana.
Por fin soy libre hoy que te vi
del sueño que me poseía,
de mi servil entrega que vendí
por tus mieles de fantasía.
No importa la tormenta, me digo.
Y aunque lo supe a destiempo
fui rescatando mi piel, mis libros,
las arenas, el mar, brisa y prisa,
transpiración y calma, pan y plan,
música Kítaro, duendes y paz
y matando limpiamente tus olores profanos.
Todavía debo arrepentirme
con culpas y miseria reincidente
al haber optado estúpidamente
por tus carnes, sabrosa diosa
herrumbre, bisutería, visón de pacotilla.
Comienzo cortando la mentira,
ojos verde-mezquino.
No importa la tormenta, repito,
Sino lo que deja vivo.
De: 30 DÍAS © Rogger Alzamora Quijano
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)






1 comentarios:
Es un poema, según percibo al desengaño; empero se muestra la resilencia de la que se es capaz aun en el recuento de los daños. La última frase es maravillosa: NO IMPORTA LA TORMENTA...SINO LO QUE DEJA VIVO.
Hace un momento leía que el pasado es un país extraño en el que las cosas fueron diferentes (algo así); y pese a ello lo importante es lo que permanece vivo.
Tu trabajo, impecable como siempre.
Publicar un comentario en la entrada