AVISO LEGAL


Los textos registrados y/o firmados por el autor del blog son de su propiedad. Está prohibido copiar, reproducir y/o usar comercialmente los mismos sin el permiso expreso y por escrito del autor. Cualquier uso no autorizado conlleva delito de apropiación ilegal de la propiedad intelectual. Las citas de otros autores están consignadas en los créditos.
En este blog se pueden ver imágenes de dominio público. En caso sus propietarios legales deseen se los retire, dirigirse vía e-mail al autor de este blog, indicando con claridad las pruebas de su posesión legal.
En este sitio se usan cookies. De acuerdo a las leyes europeas, al entrar en este sitio usted acepta el uso de cookies.

sábado, 18 de julio de 2009

A LA COSTUMBRE


Tu música no se fue y las tardes no han muerto.
Mi memoria no renuncia.
La calle que había entre nosotros ha ganado longitud
pero he renunciado a la renuncia.
 
Puedo vivir y morir nocturno.
Soy también una cobardía llena de coartadas.
Invectivas, odios, manías y orgullo,
pero también tenacidad.
Puedo vivir mi propio soliloquio.
Mi perniciosa devoción.
 



DE: versos conversos Derechos Reservados © 2009 Rogger Alzamora Quijano

sábado, 11 de julio de 2009

DESTINO, RUTINA Y AZAR

Escribe: Rogger Alzamora Quijano

Poner en un cubilete la existencia y echarla a la suerte. Eso parece, pero no, es mucho más complicado.
Lo que comúnmente se conoce como destino está formado por vericuetos, estratagemas y circunstancias que encarecen, complican y maravillan con sus sinfonías propias. Y más aún, sus sincronías entre sí, lo que llamamos "sociedad". Lo inesperado cunde en nuestras vidas a pesar de que todo pareciera repetirse. La rutina es en verdad un aparente calco de sucesos parecidos, uno tras otro, cada día, cada noche. No obstante, casi no estamos conscientes de pequeñas alteraciones que terminan cambiando dramáticamente las consecuencias.
Cada día es un triunfo sobre el azar. Los engranajes deberán funcionar perfectamente para que al final del día logremos cerrar los ojos después de colocar la cabeza sobre la almohada. Pequeños milagros que pasan desapercibidos ante nuestros ojos conforman nuestra cotidianidad. Por eso, cuando empezamos diciendo "buenos días", ni siquiera imaginamos que podría ser este un pésimo día para nosotros o para nuestros interlocutores, ni lo que podría suceder más tarde a causa de la minuciosa disposición de los hechos que a cada uno corresponde.