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domingo, 1 de febrero de 2009

DÍA TRECE





¿A qué conciertos falté?
¿A qué marchas no acudí?
¿Qué mañanas me parecieron noches?
¿Qué noches no existí?
¿En qué mares no me mojé los pies?
¿Qué libros no escribí?
¿Qué sueños fueron verdad?
¿En qué cines me dormí?
¿Qué saxos fueron tambores…
sin ti?




DE: 40 POEMAS Y OTROS TANTOS DESMANES © 2007 Rogger Alzamora Quijano

6 comentarios:

  1. Me dejaste inquieta con una curiosidad ardiente: por que "siete"?

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  2. Difícil pregunta para quien sólo trata de escribir poesía.

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  3. Lindo poema, se nota la nostalgia y pena del tiempo pedido, que ya no se puede recuperar, y no importa el númro que le pongas, te salió lindo y muy sentido.

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  4. Asuntos pendientes. Asuntos inconclusos. ¿Quién no los tiene? Culpas que despiertan en medio de la madrugada, sobresaltando al alma que se encuentra sumergida en el sopor del sueño... o quizá no estuvo dormida, siempre estuvo consciente.
    Tan bueno como paladear un tinto.

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  5. Hay una tibia relación entre el sueño y la culpa; sin embargo, por más que parezca pesadilla, el sueño cobija mejor aquella carga insufrible.

    La nostalgia del tiempo perdido... que ya no se puede recuperar. Pues sí, eso también se llama culpa: una culpa que día a día aplasta más.

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  6. El tiempo jamás se puede recuperar, y yo no lo consideraría del todo perdido, es una inversión, que a veces sale bien y otras no tanto.
    Creo que el tiempo es el tesoro más valioso con el que contamos... y la culpa nos ronda, muy frecuentemente con dolor y todo, nos toca recoger lo poco o lo mucho que resta de nuestro ser, recomponer las vestiduras...Continuar, cualquiera que sea el camino. Ya que fue nuestra decisión, lo que hicimos en nuestros tiempos.
    La culpa, ni aún en sueños nos deja tranquilos, las pesadillas se presentan incluso con los ojos abiertos, creáme: me consta.
    Reitero: su poema, es tan bueno como paladear un tinto.

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